Reino Unido se prepara para expulsión de migrantes ilegales con destino a Ruanda

Max Herrera | 22 abril 2024

Londres.- El primer ministro británico, Rishi Sunak, anunció en una conferencia de prensa que los primeros vuelos de deportación, de migrantes ilegales desde el Reino Unido hasta Ruanda, podrían despegar en 10-12 semanas, en un intento por cumplir una promesa electoral clave antes de las próximas elecciones previstas para finales de este año.

Sunak hizo hincapié en la urgencia de poner fin al estancamiento parlamentario que ha afectado al proyecto de ley, el cual busca permitir la deportación de algunos solicitantes de asilo a Ruanda. El primer ministro instó a la Cámara de los Lores a dejar de bloquear la legislación, enfatizando que los vuelos se llevarán a cabo independientemente de los obstáculos.

Se han reservado aviones chárter comerciales para transportar a los solicitantes de asilo, aunque no se proporcionaron detalles sobre la cantidad de personas que se espera que viajen en los vuelos en los próximos meses.

El proyecto de ley, conocido como Proyecto de Ley de Seguridad de Ruanda, ha enfrentado numerosos obstáculos en su camino hacia la aprobación. Los Lores han propuesto enmiendas que han sido rechazadas por la Cámara de los Comunes, generando un estancamiento en el proceso legislativo. Sin embargo, Sunak aseguró que los vuelos se llevarán a cabo, desafiando cualquier oposición.

Fuente: externa.

El plan de deportar a algunos solicitantes de asilo a Ruanda ha sido respaldado por tres primeros ministros en los últimos dos años, como parte de un esfuerzo por disuadir la inmigración irregular a través del Canal de la Mancha. Sin embargo, el plan ha enfrentado desafíos legales y críticas de defensores de los inmigrantes, quienes lo consideran inhumano e ilegal.

La legislación actual busca abordar las preocupaciones sobre la seguridad de los migrantes enviados a Ruanda, después de que el Tribunal Supremo bloqueara previamente los vuelos de deportación debido a garantías insuficientes por parte del Gobierno británico.

A pesar de los desafíos, el gobierno conservador sigue comprometido con su objetivo de implementar esta medida como parte de su política migratoria, en un intento por frenar la llegada de inmigrantes en embarcaciones inseguras a través del Canal de la Mancha.