Preocupación mundial: la deuda de Estados Unidos crece US$90,000 por segundo y ya supera los US$40 billones

Victor Herasme | 23 septiembre 2026

El endeudamiento federal estadounidense alcanza un nivel sin precedentes, mientras el déficit, el refinanciamiento y el creciente costo de los intereses obligan a Washington a destinar cada vez más recursos al servicio de la deuda. El problema trasciende las fronteras de Estados Unidos por el peso de los bonos del Tesoro y del dólar en el sistema financiero internacional.

La deuda nacional de Estados Unidos ha superado los US$40 billones, un nivel récord que refleja la magnitud del desequilibrio acumulado durante décadas y la creciente presión de los déficits fiscales y los costos de financiamiento sobre las cuentas públicas.

El volumen de obligaciones prácticamente se ha duplicado en alrededor de una década. En agosto de 2016, la deuda estaba ligeramente por debajo de los US$20 billones, mientras que actualmente se aproxima a los US$41.1 billones.

La velocidad del crecimiento también resulta significativa. Según estimaciones citadas de la Fundación Peter G. Peterson y del Comité Económico Conjunto del Congreso, el endeudamiento aumenta a un ritmo cercano a US$7,000-US$7,800 millones diarios, equivalente a unos US$90,000 por segundo.

Con una población estadounidense de aproximadamente 343 millones de habitantes, la deuda representa unos US$117,000 por persona.

Factores principales del endeudamiento

  • Déficit presupuestario constante: Los ingresos fiscales del país no crecen al mismo ritmo que los gastos públicos programados.
  • Gasto militar y defensa: Los altos costos destinados a operaciones bélicas, mantenimiento militar y tensiones geopolíticas incrementan fuertemente las cuentas estatales.
  • Crisis y estímulos extraordinarios: Los millonarios paquetes de rescate y estímulo económico aplicados durante la pandemia de COVID-19 aceleraron de forma drástica el endeudamiento.
  • Reducciones de impuestos: Las políticas de rebajas fiscales implementadas en diferentes administraciones redujeron la recaudación de ingresos del Estado.
  • Cambios demográficos y programas sociales: El envejecimiento de la población ha disparado los costos en asistencia médica y prestaciones de jubilación como el Seguro Social y Medicare.
  • Pago de intereses: El crecimiento de la propia deuda eleva de manera exponencial el dinero necesario para pagar los intereses de los bonos soberanos.
  • Pérdidas de ingresos específicos: Decisiones judiciales recientes que anularon ciertos aranceles a las importaciones redujeron de golpe fuentes importantes de recaudación prevista

Una deuda superior al tamaño de la economía

El PIB estadounidense superó los US$32 billones durante el segundo trimestre de 2026, mientras la deuda federal se encuentra por encima de los US$40 billones. Esto coloca la relación deuda-PIB alrededor de 123 %-126 %, dependiendo de la medida utilizada.

Estados Unidos superó por primera vez el umbral del 100 % del PIB en 2012.

La magnitud también puede observarse al compararla con otras economías. La deuda estadounidense supera el PIB combinado de China, Alemania, Japón, Reino Unido e India, cuyo producto conjunto ronda los US$37 billones.

En el ámbito doméstico, es más del doble de los aproximadamente US$19 billones acumulados por los hogares estadounidenses en hipotecas, préstamos para vehículos, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles.

De US$1 billón a más de US$40 billones

Estados Unidos necesitó casi 200 años para alcanzar por primera vez una deuda de US$1 billón, en 1981. Desde entonces, el crecimiento se aceleró.

Las respuestas gubernamentales a la crisis financiera de 2008 y a la pandemia de covid-19 incrementaron considerablemente las necesidades de financiamiento. A ello se sumaron déficits fiscales persistentes, elevado gasto público y reducciones de impuestos que limitaron parte de los ingresos.

El resultado es una dinámica en la que el Gobierno gasta más de lo que recauda y debe recurrir continuamente al mercado para cubrir la diferencia.

El déficit sigue alimentando la deuda

Entre octubre y julio del ejercicio fiscal 2026, el déficit acumulado alcanzó aproximadamente US$1.799 billones, por encima de los US$1.775 billones registrados durante todo el ejercicio anterior.

Solo en julio, el déficit fue de US$432,308 millones, mientras el gasto federal ascendió a unos US$766,318 millones.

Este desequilibrio obliga al Tesoro a emitir nueva deuda tanto para cubrir el déficit como para refinanciar obligaciones anteriores que llegan a vencimiento.

Los intereses, el creciente costo del endeudamiento

Uno de los principales motivos de preocupación es el costo de mantener la deuda.

Los pagos netos de intereses del Gobierno federal alcanzaron US$1.25 billones durante 2025, equivalentes al 18.5 % de los ingresos federales, según DoubleLine. La cifra superó el récord anterior de 18.4 % registrado en 1991.

El gasto en intereses también superó el presupuesto destinado a defensa para 2026.

Durante los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026, los intereses netos rondaron los US$931,000 millones.

Las estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) indican que la proporción de los ingresos federales destinada a intereses se ha multiplicado aproximadamente por tres desde 2015 y podría alcanzar 25 % para 2036, bajo sus actuales supuestos.

El problema es que cada dólar destinado al servicio de la deuda queda disponible para menos programas públicos. Si los ingresos no alcanzan, el Gobierno puede verse obligado a emitir más deuda, aumentando nuevamente los intereses.

El riesgo del refinanciamiento

Una parte importante de la presión está relacionada con el refinanciamiento. Cuando los bonos anteriores vencen, deben sustituirse por nuevas emisiones. Si las tasas son más altas, el Tesoro termina pagando más por mantener el mismo nivel de deuda.

Una reciente emisión de bonos a 30 años por US$25,000 millones alcanzó un rendimiento de aproximadamente 5.22 %, uno de los niveles más elevados de las últimas décadas.

El estratega de Bank of America Michael Hartnett ha advertido que la deuda podría alcanzar los US$50 billones en julio de 2029. La CBO, por su parte, proyecta aproximadamente US$64 billones para 2036, bajo sus supuestos actuales.

Presión sobre el mercado de bonos

El Gobierno estadounidense depende de la capacidad de los mercados para absorber sus emisiones.

Si los inversionistas perciben un riesgo mayor, podrían exigir rendimientos más elevados para comprar bonos del Tesoro. Esto puede generar un círculo de más deuda, mayores intereses, mayor déficit y nuevas emisiones.

Una eventual venta masiva de bonos podría provocar inestabilidad en los mercados internacionales. Sin embargo, el escenario más preocupante no necesariamente sería una crisis inmediata, sino un período prolongado de tasas estructuralmente más altas.

La inteligencia artificial compite por capital

El mercado de deuda enfrenta además las enormes necesidades de financiamiento de las empresas tecnológicas.

Las compañías vinculadas con la inteligencia artificial están invirtiendo grandes cantidades en centros de datos, semiconductores y otras infraestructuras. Durante el primer semestre de 2026 emitieron aproximadamente US$225,000 millones en bonos, en algunos casos con vencimientos de entre 10 y 30 años.

El economista Ed Yardeni ha señalado que estas emisiones corporativas compiten con el Gobierno por el capital de los inversionistas. No obstante, se trata de un factor adicional y no de la única causa del aumento de los rendimientos del Tesoro.

¿Cómo puede afectar a los estadounidenses? El impacto sobre consumidores y empresas

El crecimiento de la deuda federal no se queda en las estadísticas presupuestarias.

Cuando aumentan los rendimientos de los bonos del Tesoro, también pueden aumentar los costos de financiamiento para consumidores y empresas.

Las tasas de las hipotecas, préstamos para automóviles, tarjetas de crédito y créditos empresariales pueden verse presionadas al alza.

Para las compañías, un mayor costo de financiamiento puede reducir las inversiones y elevar los gastos operativos. En algunos sectores, esos mayores costos pueden trasladarse posteriormente a los precios de bienes y servicios.

Para los hogares, tasas más altas significan mayores pagos mensuales cuando adquieren una vivienda, financian un automóvil o mantienen saldos pendientes en tarjetas de crédito.

De esta manera, la deuda pública puede terminar teniendo efectos indirectos sobre el costo de vida.

Un problema que trasciende a Estados Unidos

Los efectos no se limitan a la economía estadounidense. Los bonos del Tesoro son una referencia fundamental para los mercados financieros mundiales.

Cuando sus rendimientos aumentan, otros países pueden verse obligados a ofrecer tasas mayores para atraer capital. Esto afecta especialmente a economías emergentes que mantienen deuda denominada en dólares.

Al mismo tiempo, mayores rendimientos en Estados Unidos pueden incentivar a los inversionistas a trasladar capital hacia ese país.

Pese al crecimiento de la deuda, el dólar conserva su posición dominante como moneda de reserva, representando aproximadamente 57 % de las reservas oficiales mundiales, frente a cerca de 20 % del euro.

El dólar sigue siendo el principal respaldo

Pese al crecimiento de la deuda, Estados Unidos conserva ventajas financieras que otros países no poseen.

El dólar continúa siendo la principal moneda de reserva internacional y representa aproximadamente 57 % de las reservas oficiales mundiales, frente a cerca de 20 % para el euro.

Además, el mercado de bonos del Tesoro es uno de los más profundos y líquidos del planeta.

Esta posición permite a Washington mantener una capacidad de financiamiento extraordinariamente elevada y explica, en parte, por qué una deuda superior al tamaño de su economía no se ha traducido automáticamente en una crisis fiscal.

Sin embargo, esa ventaja no significa que el endeudamiento pueda crecer indefinidamente sin consecuencias.

Qué dice Trump

Al ser consultado sobre el complicado panorama crediticio que atraviesa la economía de Estados Unidos, el presidente Donald Trump afirmó que el creciente endeudamiento y los elevados intereses de la deuda federal podrán ser solucionados mediante el fuerte crecimiento económico que, según sostuvo, atraviesa actualmente el país.

El gobernante sostuvo que recibió un elevado nivel de deuda y afirmó que se trata de un problema acumulado durante décadas. Sin embargo, aseguró que el actual desempeño de la economía permitirá revertir la situación.

“La forma de gestionar la deuda es mediante el crecimiento”, afirmó el mandatario.

El desafío para Washington

La evolución futura dependerá principalmente del crecimiento económico, las tasas de interés y la política fiscal.

Una economía que crece con rapidez puede generar mayores ingresos tributarios y reducir el peso relativo de la deuda. Pero si el crecimiento no compensa la velocidad de aumento de los déficits y los intereses, Washington tendrá que considerar medidas políticamente complejas, como reformas tributarias, cambios en el gasto público o una combinación de ambas.

Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, ha advertido que una deuda de esta magnitud puede tener repercusiones económicas importantes, dificultar la atención de las presiones sobre el costo de vida y aumentar el riesgo de una espiral de deuda si no se adoptan medidas.

La superación de los US$40 billones no significan por sí sola una crisis fiscal inmediata. El principal desafío está en la trayectoria: déficits elevados generan nueva deuda; la deuda aumenta los intereses; los intereses amplían el déficit y el déficit obliga a emitir todavía más deuda.

Para Estados Unidos, la pregunta central ya no es solamente cuánto debe, sino a qué velocidad seguirá aumentando el endeudamiento y cuánto de los ingresos públicos tendrá que destinarse en el futuro a pagarlo. Y por el peso del dólar y de los bonos del Tesoro, la respuesta tendrá consecuencias para la economía mundial.