Nadie gana en 2028

ElAvance | 06 agosto 2026

Giovanni Morillo.
Abogado y comentarista político.

A poco más de dos años de las elecciones presidenciales de 2028, el panorama político dominicano refleja una realidad que pocos se atreven a reconocer: hoy ninguno de los principales partidos tiene la fuerza electoral necesaria para ganar en primera vuelta.

El oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta un desgaste evidente. Más que consolidar su gestión y fortalecer la confianza ciudadana, buena parte de su dirigencia parece concentrada en la carrera interna por la candidatura presidencial. Esa competencia anticipada ha desplazado el debate sobre las políticas públicas y ha proyectado la imagen de un partido más preocupado por el poder que por los resultados de gobierno.

En la oposición tampoco se observa un escenario distinto. La Fuerza del Pueblo ha centrado gran parte de sus esfuerzos en confrontar al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y atraer a sus dirigentes. Sin embargo, ninguna organización política construye una mayoría únicamente sobre la base de las debilidades de su adversario. Los ciudadanos esperan propuestas, liderazgo y soluciones, no conflictos permanentes.

En el caso del PLD, considero que el liderazgo del expresidente Danilo Medina seguirá siendo determinante en la selección de su candidato presidencial. Las diferencias internas son naturales en cualquier organización política, pero solo podrán superarse si existe una estrategia clara para reconectar con un electorado cada vez más exigente.

Lo verdaderamente preocupante es que el país observa a sus principales actores políticos inmersos en disputas internas mientras los grandes desafíos nacionales continúan acumulándose. La economía familiar, la seguridad ciudadana, el costo de la vida, el empleo y la calidad de los servicios públicos deberían ocupar el centro del debate político, pero han sido desplazados por las luchas de poder.

La confianza ciudadana no se recupera con discursos ni con campañas anticipadas. Se construye con resultados, coherencia y liderazgo. Y precisamente esos elementos son los que hoy escasean tanto en el Gobierno como en la oposición.

Por eso sostengo que, si las elecciones presidenciales se celebraran en este momento, ningún partido alcanzaría la mayoría necesaria para imponerse en primera vuelta. Quien aspire a gobernar la República Dominicana en 2028 tendrá que conquistar algo más que una estructura política: deberá recuperar la credibilidad de una ciudadanía que exige respuestas, transparencia y una visión de futuro.