Miguel Uribe Turbay: una vida marcada por la tragedia, el legado político y la lucha en el Congreso

Lorian Cuevas | 08 junio 2025

Colombia – Miguel Uribe Turbay, actual senador del Centro Democrático y una de las voces más visibles de la oposición en Colombia, ha protagonizado una trayectoria marcada por el legado político de su familia y una tragedia que conmocionó al país: el asesinato de su madre, Diana Turbay, en medio de la violencia del narcotráfico en los años noventa.

Nacido el 28 de enero de 1986 en Bogotá, Uribe es hijo de la reconocida periodista Diana Turbay y nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala. Su madre fue secuestrada en 1990 por un grupo vinculado al cartel de Medellín y falleció en enero de 1991 durante un fallido operativo de rescate. Esta tragedia dejó una profunda huella en su vida y ha sido parte de su identidad pública.

Abogado de profesión, egresado de la Universidad de los Andes, Uribe Turbay cursó una maestría en Políticas Públicas en la misma institución y más adelante realizó estudios de administración pública en la Universidad de Harvard.

Su carrera política comenzó en 2012, cuando fue elegido concejal de Bogotá por el Partido Liberal. En 2014 presidió el Concejo Distrital y en 2016 fue nombrado secretario de Gobierno de la capital durante la administración de Enrique Peñalosa. En 2019 se postuló sin éxito a la Alcaldía de Bogotá, pero su visibilidad siguió creciendo.

En 2022 fue elegido senador encabezando la lista del Centro Democrático, convirtiéndose en uno de los legisladores más votados del país. Desde entonces, ha sido un duro crítico del gobierno del presidente Gustavo Petro, enfocando su agenda en la defensa de la institucionalidad, la seguridad y el combate a la violencia política.

En octubre de 2024 anunció su precandidatura presidencial para las elecciones de 2026, consolidándose como uno de los principales liderazgos de la derecha colombiana.

El sábado 7 de junio de 2025, Miguel Uribe fue víctima de un atentado mientras participaba en un evento político en Bogotá. Recibió tres disparos, dos en la cabeza y uno en la pierna, y fue trasladado de urgencia a un centro médico, donde permanece en estado crítico. El hecho ha sido condenado por el gobierno nacional, líderes políticos de todas las corrientes y organismos internacionales.

Su historia, marcada por el dolor, la preparación académica y la determinación política, lo ha convertido en una figura central del escenario colombiano actual. La opinión pública y la comunidad internacional siguen de cerca su estado de salud, mientras crece el debate sobre la seguridad de los líderes políticos en el país.