Miches el surgimiento de un nuevo polo turístico

Lorian Cuevas | 13 enero 2026

Con una inversión de US$1,250 millones, Miches busca convertirse en un destino de lujo ecológico, mientras enfrenta el reto de integrar inversión extranjera, el bienestar de sus comunitarios y la preservación de sus recursos naturales.

Más allá de los destinos turísticos establecidos en República Dominicana, en la costa noreste del país, en la provincia de El Seibo, entre las montañas de la Cordillera Oriental y las aguas del océano Atlántico, emerge Miches un municipio que comienza a ganar espacio en el mapa turístico nacional.  

Sus encantos van desde Montaña Redonda, Playa Esmeralda, las lagunas Redonda y Limón y el Salto de La Jalda, hasta las rutas del cacao, manglares, el avistamiento de ballenas jorobadas, excursiones, senderismo y una oferta de hoteles de lujo, combinando descanso, aventura y ecoturismo. 

A esto se suma su riqueza cultural, religiosa y gastronómica, de la mano con una comunidad que conserva la identidad de esta demarcación. Nos trasladamos a Miches, con el objetivo de conocer qué hay detrás del creciente desarrollo de este municipio.

El recorrido inició en Santo Domingo, a 179 kilómetros de Miches, durante el trayecto, apreciamos como las curvas de la carretera bordeaban las montañas, mientras las áreas verdes anticiparon el tesoro natural de este territorio. 

La primera parada fue en la carretera, donde doña Juana, en un puesto, ofrecía las tradicionales galletas de manteca, que, según contó, además de formar parte de la tradición local, representaban el sustento de su hogar. 

Luego, una casa de madera llamó nuestra atención. En la entrada había un termo de café colado y pan horneado, una combinación que forma parte del desayuno de los habitantes de la zona, quienes se acercaban al lugar antes de dirigirse a sus trabajos.  

Continuando el trayecto, el camino nos llevó hasta una de las figuras de la cultura de este municipio. Se trata de Genaro Reyes, conocido popularmente como Cayuco. Artesano y creador del Centro Cultural de Miches, un espacio que desde 2005 cuenta, a través de obras y artesanías, la historia de esta comunidad. 

El centro cultural funciona en la propia casa de Cayuco. La cocina, la habitación, la sala, el patio, incluso el armario donde guarda sus prendas, están ocupados por piezas elaboradas con materiales reciclados, pinturas y obras donadas. 

Muchas de estas permanecen guardadas, a la espera de un espacio donde puedan ser exhibidas. A pesar de que el Ministerio de Cultura construyó una sala de arte para mostrar parte de sus artesanías, Cayuco mostró como el lugar no logra albergar la cantidad de obras que posee. 

“Hay muchas piezas que todavía están guardadas porque no tenemos un espacio donde exhibirlas. La idea es que puedan estar en un lugar donde la gente las vea, las conozca y valore lo que representan para nuestra historia”, explicó.

Al ser cuestionado sobre la creciente inversión extranjera, señaló que esta será beneficiosa siempre que vaya de la mano con la protección de los recursos naturales, en especial del agua, y con la continuidad de un modelo basado en el turismo rural y comunitario. 

“Para nosotros, el turismo comunitario es fundamental. Entendemos que este destino tiene futuro, pero el crecimiento debe llegar hasta los emprendedores de la zona”.

Cayuco advierte que su centro trabaja para impulsar el desarrollo comunitario, acompañando y ayudando a emprendedores a que puedan formar parte de este desarrollo.

El crecimiento del que hablaba Cayuco se reflejaba en las cifras. La Asociación de Hoteles y Turismo El Seibo-Miches (PROMICHES) informó que a la fecha hay cinco hoteles en operación, con más de 3,000 habitaciones. Con una inversión turística y de desarrollo comprometida en la zona que supera los US$1,250 millones. 

Cayuco observó estas cifras con preocupación. No solo le inquietaba que el desarrollo no llegue a los emprendedores locales, también advierte sobre las consecuencias que este crecimiento podría tener para los recursos naturales.

“El desarrollo debe tener límites. El dinero no puede tener la última palabra. La sostenibilidad debe ser siempre el pilar de nuestro territorio, de lo contrario nos quedaremos sin palmas de coco”, concluyó.

Nos despedimos de Cayuco y para entonces, el hambre ya se hacía sentir. Por lo que la siguiente parada fue en el Quiosco El Coral, donde un plato de moro con coco acompañado de pescado frito, combinación presente en la cocina de la costa este, fue el platillo idóneo para saciar esta necesidad. 

En Miches, el coco forma parte de la gastronomía local. Se utiliza en el moro, los dulces y las bebidas, además de acompañar productos del mar y cultivos de la zona, como el pescado fresco, los mariscos y el plátano. 

Después de la comida, el recorrido continuó hacia el Muelle Turístico de Miches. Allí, además de la belleza del mar se puede apreciar la vida local.

El desarrollo llega a sus costas, pero el desafío está en que alcance a su gente

El frutero, el coquero, el viejito del ventorrillo y el joven estudiante tienen algo en común. Todos observan con expectativa la transformación que vive Miches, mientras se preguntan si este exponencial crecimiento llegará a ellos. 

Según el X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), El Seibo cuenta con 99,169 habitantes, de los cuales 26,394 residen en el municipio de Miches.

De este número, muchos aspiran a ocupar puestos en los grandes complejos hoteleros mientras otros esperan atraer visitantes a sus negocios. Este interés se refleja en las ferias de empleo organizadas por el Ministerio de Trabajo y distintas cadenas hoteleras, con jornadas que han ofrecido entre 500 y más de 1,200 vacantes. 

A esto se suman iniciativas como la alianza entre el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y ProMiches para capacitar a los munícipes ante la creciente demanda de trabajadores.

Según ProMiches, el destino ya ha generado más de 6,000 empleos y se espera que la cifra continúe aumentando. Sin embargo, para muchos persiste una dificultad, el dominio del inglés, una herramienta cada vez más necesaria para acceder a determinadas posiciones.