Metro o Monorriel: ¿Qué le conviene al Gran Santo Domingo?

ElAvance | 05 noviembre 2025

El pasado 28 de agosto el presidente de la República, Luis Abinader, despertó un proyecto que estuvo dormido durante casi dos años.  Se trata de la construcción del Tren Metropolitano, que en una primera etapa está pensado para cubrir una distancia de 10.5 kilómetros que abarcan desde la avenida Charles de Gaulle en Santo Domingo Este hasta el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte en el Distrito Nacional. 

Originalmente esta iniciativa se había anunciado el 28 de septiembre del 2023 como parte del Sistema Integrado de Transporte de Santo Domingo (SIT-SD), que además de la referida obra, incluía la construcción del Tranvía de Santo Domingo, la Línea 3 del Teleférico, el Tren de San Cristóbal, así como intercambiadores urbanos y tres terminales de autobuses. Para este megaproyecto el gobierno contempló una inversión total de unos US$3,200 millones. 

El retiro de la reforma fiscal, que el gobierno sometió al Congreso Nacional en octubre del 2024, puso a dormir el proyecto del tren proyectado para la ruta que que va desde el Centro Olímpico hasta la Charles de Gaulle en los alrededores del puente Rey Juan Carlos I. 

Pese a que parecía una iniciativa engavetada, el presidente la mencionó en algunas ocasiones, como cuando se reunió en Francia con su homólogo Emmanuel Macron en junio de este año y anunció que el mandatario galo le había manifestado el interés de su gobierno de financiar hasta el 85 % de la obra. 

El jefe de Estado dominicano reiteró esta información el pasado 10 de agosto, durante la puesta en marcha de los nuevos trenes de seis vagones en la Línea 1 del Metro de Santo Domingo. 

18 días después, Luis Abinader anunció que el proyecto se llevaría a cabo, pero con una diferencia del plan original. Ya no será un metro como se dijo en principio, sino un monorriel y la explicación que se ofreció para el cambio fue precisa y concisa; su eficiencia en costos ya que al ser elevado este sistema representa un ahorro del 35 % frente a alternativas subterráneas.

El Tren Metropolitano de Santo Domingo

Cuando anunció su intención de construir el Tren Metropolitano de Santo Domingo el gobierno ofreció los siguientes detalles;

El proyecto que en toda su extensión uniría el Aeropuerto Internacional de Las Américas con Santo Domingo Oeste, atravesando la Av. 27 de Febrero, se llevaría a cabo en alianza público-privada y tendría capacidad para movilizar entre 20,000 y 30,000 pasajeros por hora.

El costo del tren sería de US$2,000 millones (US$800 millones estatales y US$1,200 millones privados).

Los otros componentes del SIT-SD serían 

• Línea 3 del Teleférico de Santo Domingo:

Ubicada en Santo Domingo Oeste, conectará el kilómetro 9 de la Autopista Duarte con sectores como Herrera y Haina. Tendrá capacidad para 4,000–6,000 pasajeros por hora y una inversión de US$250 millones.

• Tranvía de Santo Domingo:

Cubriría el trayecto de la avenida Independencia y la Winston Churchill, conectando con el Metro y el Teleférico. Incluirá un túnel intercambiador en la Churchill y tendrá una inversión de US$300 millones, con capacidad para movilizar entre 7,000 a 10,000 pasajeros por hora.

• Tren de San Cristóbal:

Se espera que recorra 18 km conectando por la Autopista 6 de Noviembre. Su inversión estimada es de US$650 millones.

Impacto y beneficios

Jhael Isa, director del Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo (FITRAM), explicó en su momento que este proyecto en toda su extensión tendría los siguientes beneficios: 

• Reducción de costos: Ahorro del 50 % en el gasto de transporte familiar mediante tarifa integrada.

• Descongestión vial: Disminución del parque vehicular privado de 3.09 millones a 1.48 millones de vehículos.

• Mejora en velocidad promedio: De 8 km/h a 15 km/h.

• Reducción de emisiones de CO2: Disminución del 50 %, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El Monorriel

El Monorriel de Santo Domingo formará parte del Sistema Integrado de Transporte de Santo Domingo (SIT-SD). El gobierno se decidió por este medio de transporte argumentando una reducción en el costo de un 35 % en comparación con el tren que se contemplaba en el diseño original.

La obra estará a cargo del Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo (FITRAM) y se ejecutará en tres fases. 

En su primera etapa, el trazado abarcará 10.5 kilómetros y contará con 12 estaciones, desde la avenida Charles de Gaulle, en Santo Domingo Este, hasta el Centro Olímpico, en el Distrito Nacional, atravesando la Autopista Las Américas y la avenida 27 de Febrero.

El gobierno aseguró que en esta fase inicial beneficiará a más de un millón de personas y atenderá una demanda de 12,500 pasajeros por hora por sentido, con una capacidad proyectada de 306,000 pasajeros diarios.

La segunda fase extenderá el sistema hasta la Isabel Aguiar hasta la zona de Pintura, conectando con la Línea 3 del Teleférico, y la tercera llegará hasta la Autopista Duarte, enlazando con la Línea 2C del Metro de Los Alcarrizos.

El sistema operará inicialmente con trenes de cuatro vagones y capacidad para 562 pasajeros por unidad, con una frecuencia de 90 segundos entre trenes. La capacidad podrá expandirse a trenes de seis vagones, con un flujo máximo de 34,160 pasajeros por hora por sentido.

El trazado contempla la atención a múltiples sectores urbanos densamente poblados, incluyendo Los Frailes, Ensanche Isabelita, Los Mameyes, Alma Rosa, Villa Duarte, Ciudad Colonial, Villa Juana, Naco, El Vergel, entre otros, ampliando significativamente la cobertura del transporte público en el Gran Santo Domingo.

Críticas al Monorriel

El dirigente político César Fernández, miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, cuestionó duramente la decisión del Gobierno del PRM de priorizar la construcción de un monorriel en lugar de continuar con la expansión del sistema de metro en Santo Domingo.

En un artículo titulado “Metro vs Monorriel: un gobierno que no para de improvisar”, Fernández advierte que esta elección responde a una lógica de ahorro de costos a corto plazo, sacrificando la eficiencia, capacidad y sostenibilidad del sistema de transporte a largo plazo. “Estamos frente a una decisión improvisada, técnicamente cuestionable y condenada al fracaso en menos de una década”, afirma en su escrito.

César Fernández

Según Fernández, mientras el metro actual puede movilizar hasta 27,000 pasajeros por hora en horas pico, el monorriel apenas alcanzaría los 20,000, una reducción del 26%. Además, el sistema elevado comenzaría a operar ya en su límite de capacidad, sin posibilidad de ampliación significativa, lo que lo convertiría en una infraestructura obsoleta casi desde su puesta en marcha.

“La población de Santo Domingo crece a un ritmo del 1.5% anual, y se proyecta un aumento del 30% en dos décadas. Apostar por un sistema que nace sin posibilidad de crecer es una irresponsabilidad”, aseveró.

El su análisis Fernández también advierte que los monorrieles presentan serias limitaciones operativas: dificultades para evacuar en emergencias debido a su altura, vulnerabilidad ante fenómenos climáticos y falta de rutas alternas en caso de averías.

En cuanto a la integración urbana, advirtió sobre el impacto visual y estructural del monorriel, cuyas vigas y columnas de concreto modificarían negativamente el paisaje urbano, especialmente en zonas históricas o residenciales consolidadas. “La contaminación visual y la posible depreciación del valor de las propiedades no están siendo consideradas por el Gobierno”, denunció.

El dirigente de la Fuerza del Pueblo también apuntó que, en el escenario internacional, los monorrieles han sido implementados con éxito solo como sistemas complementarios en corredores de baja densidad, como aeropuertos o zonas turísticas. En cambio, más de 85 países han adoptado sistemas de metro como infraestructura principal de transporte masivo, incluyendo la mayoría de las naciones latinoamericanas.

Asegura que, en cuanto a los costos, el monorriel puede parecer más barato en la etapa de construcción, pero a largo plazo presenta mayores costos de operación y mantenimiento, debido a su tecnología propietaria y limitada vida útil. “Es una falsa economía que terminará costándole más al país, tanto en dinero como en calidad de vida para los ciudadanos”, advirtió.

Fernández afirmó que las decisiones en materia de transporte deben tomarse con una visión de Estado y a largo plazo, precisando que el metro ha demostrado ser un sistema robusto, confiable y expansible, advirtiendo que abandonarlo por una alternativa inferior es un error que costará una generación corregir.

Concluyó aseverando que Santo Domingo merece una infraestructura de transporte público moderna, eficiente y pensada para servir por los próximos 50 años, no una medida improvisada que responda a intereses presupuestarios inmediatos.

Advierten irregularidades en licitación del Monorriel

El ingeniero Alejandro De Marchena, experto en megaproyectos, advirtió sobre una serie de irregularidades en el proceso de licitación del proyecto del monorriel de Santo Domingo, alegando violaciones a múltiples leyes nacionales y fallas técnicas graves en la planificación del sistema de transporte.

De Marchena informó que un reconocido arquitecto, con más de 50 años de trayectoria en el país, ha interpuesto un recurso ante varias instituciones, incluyendo el Tribunal Superior Administrativo, el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), el Fideicomiso del Banco de Reservas, la Dirección General de Compras y Contrataciones y el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Ingeniero Alejandro de Marchena

El recurso, de cinco páginas, detalla punto por punto más de 25 presuntas violaciones cometidas por el Fideicomiso para el Transporte Masivo (FITRAM) en el marco de la licitación, entre las que se destacan infracciones a la Ley de Fideicomiso Público, la Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones, y la Ley de los Ayuntamientos. Según De Marchena, se omitieron procesos fundamentales como vistas públicas, evaluaciones de planeamiento urbano y estudios de factibilidad técnica y económica.

"Esta obra no ha seguido el debido proceso legal ni técnico. Se está replicando el modelo del monorriel de Santiago en Santo Domingo como si fuera un ‘copy-paste’, sin considerar que son ciudades completamente distintas", declaró De Marchena. "Mientras Santiago es una ciudad de un millón de habitantes, Santo Domingo va rumbo a los cinco millones y requiere soluciones urbanas más complejas y adaptadas".

El ingeniero también denunció que los pliegos de condiciones del proyecto fueron elaborados por personas sin la experiencia necesaria y que la licitación debió haberse restringido a fabricantes especializados, ya que se trata de una tecnología altamente técnica y limitada a solo seis fabricantes en el mundo.

Asimismo, criticó la participación dominante de la empresa francesa Alstom en los proyectos de transporte masivo del país, alegando que podría estar coludiendo con otros competidores para simular competencia. "Los pliegos están diseñados para favorecer a un grupo específico. Eso no es justo ni para el país ni para los verdaderos competidores", afirmó.

En sus declaraciones, De Marchena también hizo un llamado de atención internacional. Aseguró que se está preparando una carta dirigida a la Asociación Internacional de Monorrieles para denunciar lo que califica como “un monopolio disfrazado” en los concursos de transporte en la República Dominicana.

Además, alertó sobre los impactos negativos del monorriel en el entorno urbano: "Este sistema produce hasta 80 decibeles de ruido, lo que disminuye el valor de las propiedades cercanas. 

No es cierto que aumentan su valor, como se ha dicho". Propuso que, de implementarse, el sistema debería estar orientado hacia zonas como el aeropuerto, el Mar Caribe o San Cristóbal, donde el impacto urbano sería menor.

Finalmente, cuestionó el uso de recursos públicos en un proyecto que podría superar los 800 millones de dólares, calificándolo como un abuso. "El problema es FITRAM. Este fideicomiso ha demostrado no tener el conocimiento técnico ni el compromiso necesario para ejecutar un proyecto de esta envergadura de forma transparente y eficiente", concluyó.

Aunque la construcción de un monorriel ofrezca ahorros iniciales y rapidez de ejecución, es pertinente que el gobierno  atienda los cuestionamientos técnicos, legales y de capacidad que se están haciendo a este sistema de transporte.

Es altamente positivo que el Estado continué implementando esquemas de movilización masiva de pasajeros en el Gran Santo Domingo, no obstante, es de vital importancia que se ejecute la alternativa más adecuada, que no solo esté basada en un tema de costos, sino en una visión integral y sostenible sobre el futuro urbano del área con la mayor concentración de personas de todo el país.