Manual del Dominicano para el 2030:

ElAvance | 14 septiembre 2026

Gabriel López

Esta es un manual en una cápsula del tiempo para todo aquél que le interese algo más allá que sobrevivir: si no vivir y florecer en un país que cambiará completamente en 4 años:

Regresa a la tierra: Si tienes una parcela, no la vendas. Cultívala. Ve al super y compra todas las semillas que puedas. Regresa a los ríos; no para beber ni poner un musicón, sino para desconectar de la velocidad de la vida. Si puedes salir de Santo Domingo, hazlo. Desarrolla un medio de vida en el cuál puedas descentralizar tu existencia del caos de la ciudad. Vuelve a los parques, malecones, playas y montañas. Vuelve al uso de las bicicletas. Vuelve a tomar el sol y caminar no importa la distancia.

Apoya el consumo local: Las grandes corporaciones y la agresiva importación de alimentos a nuestro país nos obligan a comprar en nombre del “ahorro”, mientras productores locales, agricultores, artesanos, técnicos, modistas, panaderos, peluqueras, y otros profesionales también sufren el abandono comercial de los grandes decision makers del país. Regresa a la comunidad: Consumir local es consumir orgánico, es consumir sostenible, y es regresar al desarrollo comunitario e integral.

Autogestiona tu salud: Reedúcate respecto a alimentación, ejercicio y actividad física, consumo de alcohol y alimentos ultraprocesados; suplementos, medicina natural, y muchos otros conceptos. Es cierto que necesitamos un mejor sistema de salud, pero también necesitamos ciudadanos más sanos y fuertes. El único que se beneficia de nuestra enfermedad es la Big Pharma. Este paso inicia en el hogar.

Adquiere cultura, tangible e intangiblemente: el streaming y la suscripción a la nube nos ha quitado la capacidad de adquirir cultura tangible: álbumes musicales, libros físicos, piezas de bellas artes, artesanía manual, y otros elementos de los cuáles aprendíamos constantemente gracias a nuestro contacto físico con ellos. De la misma manera, hemos aprendido cómo corporaciones como Anthropic ayudan a sus IAs a aprender: alimentándoles libros físicos mediante escaneo para luego eliminar dichos volúmenes literarios. La humanidad está permitiendo que su legado cultural e histórico sea comprimido en una base de datos inhumana a la cuál solo tendremos acceso con pago por tarjeta. Eso es inaceptable. Compra libros. Regresa a autores clásicos, con ideas firmes. Desempolva ese mini-componente con CD Player y compra discos. Vuelve a colocar arte real en tus paredes; no esta melcocha propagandista e ideológica mal llamada “arte moderno”. Volvamos a una búsqueda implacable de la belleza.

Involúcrate en la educación integral: nuestro problema no inicia con mejorar los resultados en las pruebas PISA. Tampoco inicia con mejores condiciones para los maestros (sorpresivamente) y ya estamos más que convencidos que no depende de un 4% del presupuesto educativo. Depende del involucramiento de padres, tutores, familiares y vecinos que sean capaces de sembrar valores, tradiciones y visión en la vida de aquellos niños y jóvenes que tienen a su alrededor. Para ello, estas personas también deben cultivarse para poder vaciarse de aquello de lo que están llenos.

Regresa a una vida de fe y virtud: El influencer TalibánRD ha denunciado múltiples veces la construcción ilegal de una mezquita en nuestro país, de cara a los avances del islam como religión en el mundo y sus posiciones teocráticas y culturales en el mundo. Estoy seguro que para el 2030, habrán varias ya edificadas y permitidas por el estado. República Dominicana debe regresar a sus raíces cristianas. Unificar una vida de fe y virtud basada en los principios bíblicos del catolicismo y el protestantismo. Estos han sido; desde siempre, la base ético-cultural de nuestra nación, y sin embargo hemos permitido que la globalización, la transculturación y la decadencia socio-cultural nos alejara de una de las grandes fuentes de significado, conexión y trascendencia humana que necesitamos. Lee tu Biblia. Únete a comunidades que te la expliquen bien. Ora. Vuelve a dedicar tiempo de meditar, y observar tu interior. Reconecta con Dios. La ciencia ya resalta las virtudes de una buena salud espiritual.

Cásate y ten hijos: Ya tenemos datos alarmantes del descenso en natalidad dominicana, y para el 2030 estaremos en líneas de peligro. Nos han repetido (al menos a aquella generación que si cursó Moral y Cívica en la escuela), que la familia es la base de la sociedad. No son los gobiernos, ni las empresas: comunidades de padres presentes que lideran, madres que nutren y cuidan a hijos que se someten y aprenden a convertirse en esos hombres y mujeres que lideran y nutren con presencia, salud emocional, conocimiento y amor. No te lleves del feminismo, ni del síndrome de Peter Pan. No hagas caso a los discursos de princesas, chapiadoras y amargados: invita a esa persona a salir. Comprométete. Haz un pacto de unión. Ten hijos. Nada de esto es una carga. Nada de esto es en vano.

Todas estas cosas contribuirán a que tomes mejores decisiones políticas: posiciones ideológicas, decisiones electorales, aceptación de políticas públicas. La sociedad dominicana está engañada pensando que recuperar el control de sus vidas depende de la cantidad de dinero, o el vehículo que posee o las conexiones de las que depende. Recuperamos el control de nuestras vidas cuando volvemos a cultivar el hombre interior, priorizar nuestros valores, cultura y salud física, y cuando nos adjudicamos al propósito universal y natural de nuestra existencia, caminando de la mano unos con otros y desarrollando comunidades fuertes, auto-sostenibles y fructíferas.

Si no haces estas cosas para el 2030, verás como serás una tuerca más de una maquinaria que desea que no tengas nada, no sientas nada, no cuestiones nada; y que aún así, intentes ser feliz.