"Mantenimiento" y "prevención": palabras que no están en el diccionario dominicano

Max Herrera | 09 abril 2026

Palabras como “mantenimiento” o "prevención" parecen no estar en el diccionario criollo y no hablo solo a nivel del Estado, pues es algo que se vive hasta en las casas de muchos… les pondré un ejemplo: no hay nada peor que presidir una junta de vecinos. Es ahí donde uno entiende, sin teoría ni discurso, por qué tantas cosas no funcionan como deberían. Convencer a personas de aportar para arreglos necesarios, velar por el bien común o simplemente cumplir normas mínimas de convivencia se convierte en una batalla constante. Nadie quiere involucrarse, pero todos reclaman cuando el problema ya está encima de Titirimundati.

Esa falta de cultura colectiva explica muchas cosas. Explica por qué se sigue tirando basura en las calles, por qué las cañadas viven obstruidas, por qué los filtrantes colapsan cada vez que llueve y por qué seguimos arrastrando con problemáticas históricas que nadie ha tenido la voluntad de resolver.

Al conmemorarse recientemente el primer año de la tragedia del Jet Set, de la cual se ha hablado ampliamente y que sigue siendo un hecho que personalmente trato con mucho respeto por sus 236 víctimas, que pasaron de una noche de celebración a una nefasta ocasión, por un aparente e inevitable descuido humano… este aniversario parece casi una coincidencia mística o divina, pues aún se sienten los estragos de ayer 8 de abril. Las fuertes lluvias que dejaron inundadas a Santo Domingo y sus alrededores siguen recordando episodios similares de años anteriores y dejando al descubierto una incógnita persistente: la falta de mantenimiento y prevención ante estos siniestros.

Y es que estos eventos siguen ocurriendo sin que se perciba un intento firme y sostenido por resolver problemas básicos que toda sociedad que aspira a avanzar, debe de atender y modernizar. La necesidad de un drenaje pluvial, la prevención pública con el uso de alarmas aprovechando la tecnología y la obligación de dar mantenimiento a todo tipo de infraestructura vital, no pueden seguir siendo temas secundarios. No es la primera vez que ocurre una inundación de esta magnitud: pasa cada año y es prevenible… pasó el 18 de noviembre de 2023, el 4 de noviembre de 2022 y vuelve a repetirse ahora, en un mes poco común para estos estragos, pero de igual forma, sin que existan medidas efectivas para al menos advertir a la población y permitirle resguardar sus ajuares ante estos desastres.

No se trata de fenómenos aislados, sino de fallas repetidas en un sistema que sigue reaccionando tarde. Mientras el mantenimiento y la prevención sigan siendo conceptos ignorados en la práctica diaria, el país continuará enfrentando las mismas consecuencias, una y otra vez.

Esa desconexión se refleja en el día a día, en nuestras acciones, desde el que tira una basurita hasta el que se va en rojo, no porque no sepamos lo que representa, sino porque no lo practicamos, no lo reflexionamos. Pero aunque esa conducta ciudadana agrava el problema, no puede seguir siendo la excusa para la falta de soluciones reales. El Estado no puede limitarse a señalar, tiene que resolver, pero también tiene que corregir, prevenir, obligar y penar a todo tipo de infractor, o seguiremos viviendo como "chivos sin ley", porque es lo cómodo, es lo que vemos "normal".