Luis en Dubai

ElAvance | 03 febrero 2026

Por Orlando Jorge Villegas

En algunos de mis artículos anteriores, y más recientemente durante mi intervención en el programa Faia Radio, en el marco del Primer Encuentro Empresarial República Dominicana–Portugal, he insistido en una idea que considero esencial: la República Dominicana necesita ampliar sus horizontes diplomáticos. La diplomacia moderna no puede limitarse a los vínculos tradicionales o a relaciones geográficas inmediatas. En un mundo cada vez más interdependiente, los países que logran posicionarse inteligentemente en nuevos escenarios son los que garantizan oportunidades sostenibles para sus economías y su gente.

Por eso, la presencia del presidente Luis Abinader en Dubai, participando en el evento del World Governments Summit, tiene un valor estratégico que va mucho más allá de la foto protocolar. Su visita a los Emiratos Árabes Unidos revela una comprensión clara de cómo se está configurando el poder económico global. Medio Oriente, con su capacidad de inversión, y su manifiesto apetito por diversificar sus economías más allá del petróleo, representa una de las regiones más atractivas para los países que buscan capital fresco y asociaciones de largo plazo.

Esta decisión de acercarse a Dubai no es coincidencia, ni casualidad: responde a una visión pragmática y ambiciosa. La República Dominicana, como país, ofrece estabilidad política, crecimiento económico constante y un marco legal cada vez más favorable para la inversión extranjera. Estos son activos valiosos para fondos soberanos y conglomerados financieros que buscan colocar recursos en destinos emergentes seguros. Abinader, con esta visita, no solo abre una puerta económica, sino también proyecta al país hacia un ecosistema de innovación, tecnología y sostenibilidad donde los Emiratos tienen un papel protagónico.

Pero este paso debería ser apenas el comienzo. Nuestra nación tiene ante sí la oportunidad —y el desafío— de consolidar una presencia más robusta en la región de Medio Oriente. No basta con Dubai: fortalecer la relación con otros actores como Kuwait o Qatar permitiría diversificar las fuentes de inversión y cooperación con nuestro país. Expandir nuestra red diplomática hacia esos países enviaría un mensaje claro de madurez y proyección internacional, sin mencionar las nuevas oportunidades que podría abrir localmente con el desarrollo de proyectos de interés.

“Dar calor” al Medio Oriente significa estar presentes, entender su cultura empresarial y construir relaciones estables. Si la política exterior dominicana logra institucionalizar esa visión integradora y global, la visita del presidente Abinader a Dubai será recordada como un punto de inflexión: el momento en que empezamos a mirar más allá del Atlántico y el Caribe, hacia un mundo donde las oportunidades no conocen fronteras.