Los entornos

ElAvance | 27 enero 2026

Por: Orlando Jorge Villegas.

En política, pocas cosas determinan tanto el éxito o el fracaso de un líder como el entorno que lo rodea. Las decisiones no se toman en el vacío; se forman en medio de presiones, influencias, lealtades y tentaciones. Un político puede poseer una visión clara y una vocación genuina de servicio, pero si su entorno está contaminado por la frivolidad, el interés personal o la adulación, esa visión termina distorsionada. Los entornos pueden elevar o arruinar a un líder, y en muchos casos, su verdadera naturaleza solo se revela cuando las circunstancias ponen a prueba su solidez moral.

Con frecuencia, la opinión pública juzga al líder por los errores de quienes le rodean. Sin embargo, no siempre el fracaso de una figura de liderazgo es producto directo de sus decisiones personales, sino del eco distorsionado que generan aquellos a los que confía y en los que delega responsabilidades. Muchos líderes —en la política, los negocios o la gestión pública— caen no por sus actos, sino por las acciones de sus círculos cercanos. Es allí donde se demuestra que el liderazgo no solo exige capacidad y carácter, sino también el coraje de poner límites, de escoger con criterio y, a veces, de quedarse solo.

Aprendí de mi padre, Orlando Jorge Mera, mientras desempeñaba funciones públicas y también en sus empresas privadas, que un líder no debe confundir la cercanía con la complacencia. Él siempre distinguió entre la amistad y la responsabilidad. Decía, con palabras y con ejemplos, que no se puede mezclar la “canchanchanería” con el ejercicio de las funciones públicas. Esa claridad lo hizo parecer, para muchos, un “llanero solitario”. Pero en realidad, esa sobriedad era una expresión de respeto por lo que consideraba una misión: servir al país. Su entorno no era una corte real, sino un círculo sobrio, construido sobre la lealtad a los principios, no a las conveniencias.

Cuando un entorno actúa como un filtro responsable, protege y fortalece al líder. Pero cuando se transforma en una red de intereses personales, termina erosionando su credibilidad y, en última instancia, su legado. En la República Dominicana, la historia reciente muestra múltiples ejemplos de políticos que han fracasado no por falta de capacidad, sino por rodearse de entornos y círculos inmaduros, ambiciosos y desmedidos. 

Se le adjudica a Nicolás Maquiavelo la frase: “el primer método para estimar la inteligencia de un líder es ver los hombres que lo rodean”. Aprendamos de la historia.