Los chelitos de Aerodom ya se ven

ElAvance | 21 julio 2026

Orlando Jorge Villegas

Santo Domingo empieza a ver resultados concretos de decisiones que, en su momento, generaron debate, pero que hoy se traducen en soluciones tangibles. La inauguración del túnel de la 27 de Febrero en la Plaza de la Bandera marca un antes y un después en uno de los circuitos viales más congestionados de la ciudad. No es una obra cualquiera: es una intervención estratégica que comienza a devolverle fluidez a una arteria clave para la movilidad diaria de miles de capitaleños.

Quien transite por la zona ya percibe la diferencia. Menos tapones, mayor continuidad en el flujo vehicular y una mejor organización del tránsito. En una ciudad donde el tiempo perdido en congestionamientos tiene un costo económico y humano significativo, este tipo de soluciones impacta directamente en la calidad de vida y en la productividad.

Pero el túnel no llega solo. La remodelación integral de la Plaza de la Bandera complementa la obra con un espacio digno, ordenado y visualmente coherente con la importancia simbólica del lugar. Se trata de una intervención que combina funcionalidad con estética urbana, algo que históricamente ha sido escaso en muchos proyectos de infraestructura del país.

Detrás de este avance hay una historia que vale la pena destacar. Estos trabajos son fruto, en buena medida, de la renegociación del contrato de Aerodom, un movimiento que permitió canalizar recursos hacia obras prioritarias sin recurrir a endeudamiento adicional. Hoy, esos “chelitos” comienzan a materializarse en soluciones visibles y medibles.

Sin embargo, el financiamiento por sí solo no explica el resultado. Aquí hay también un componente técnico y humano fundamental: un equipo de ingenieros y contratistas con experiencia, muchos de ellos formados durante la época de mayor actividad constructiva en el país. Más allá de las controversias que marcaron ese período, lo cierto es que dejó una generación de profesionales altamente capacitados, capaces de ejecutar obras complejas con eficiencia y precisión.

La participación de Constructora JM en este proyecto es muestra de que en la República Dominicana sí existe capacidad instalada para ejecutar infraestructura de alto nivel cuando se combinan planificación, supervisión y experiencia. La eficiencia, como queda demostrado, no se improvisa.

El país necesita más de esto: contratistas con visión, equipos técnicos preparados y decisiones que prioricen resultados concretos sobre promesas. La infraestructura no solo conecta puntos en el mapa; conecta oportunidades, dinamiza la economía y eleva estándares.

Corresponde felicitar al presidente Luis Abinader, al ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, a los contratistas de Constructora JM y a todos los profesionales que hicieron posible esta obra. Hoy, la capital cuenta con una de las intervenciones viales más importantes de los últimos años, y lo mejor es que ya se está sintiendo.