Leonel pensionado

ElAvance | 30 agosto 2026

Marino Beriguete.
Politólogo y comunicador.

Leonel todavía conserva experiencia, estructura y seguidores. Sin embargo, su mayor adversario podría no ser de otro partido, sino el relevo generacional.

El tiempo termina corrigiendo a los políticos que creen conocerlo. Durante años, Leonel Fernández entendió mejor que muchos de sus adversarios cuándo había llegado el momento de una generación y cuándo comenzaba a retirarse otra. Ahora debería preguntarse si esa misma regla puede aplicarse a él.

Pensemos en un escenario electoral posible. El PRM presenta a un candidato joven o a una mujer con capacidad competitiva. El PLD escoge nuevamente a Gonzalo Castillo. Omar Fernández continúa creciendo dentro de la Fuerza del Pueblo y Santiago Matías, Alofoke, decide convertir su popularidad en candidatura presidencial. ¿Dónde quedaría Leonel?

La pregunta no tiene que ver solamente con su preparación. Fernández posee experiencia de Estado, formación intelectual y conocimiento político. El problema estaría en la percepción de una parte considerable de los jóvenes que recibe información, forma opiniones y discute asuntos públicos en redes sociales.

Muchos podrían preguntarse por qué un dirigente que gobernó tres veces continúa aspirando mientras nuevas figuras reclaman participación. También podrían cuestionar por qué Omar Fernández tendría que esperar su turno en una era donde su crecimiento de aceptación es mayor que la del padre y el padre está estancado electoralmente frente a la salida de Santiago Matías quien capitaliza hoy el voto del castigo.

Leonel debería recordar su propia historia. Cuando apareció con fuerza en 1996 representaba renovación frente a Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez. Su candidatura confirmó que ninguna generación conserva indefinidamente el control de la política.

Treinta años después, Fernández enfrenta una situación distinta. Aquella juventud de entonces pertenece ahora a otra etapa histórica. Omar Fernández conecta con electores nuevos. Alofoke habla diariamente con una generación que no necesita asistir a reuniones partidarias para formar criterio político.

Los dirigentes tradicionales deberían observar esos cambios sin despreciarlos. Gobernar continúa exigiendo preparación, equipos competentes y conocimiento del Estado, pero ganar elecciones requiere comprender cómo piensa la sociedad contemporánea.

Leonel todavía conserva experiencia, estructura y seguidores. Sin embargo, su mayor adversario podría no ser de otro partido, sino el relevo generacional. Si no comprende esa transformación, Alofoke y Omar podrían terminar haciendo con él lo que él hizo con dirigentes anteriores: pensionarlo electoralmente. Demuéstrame que estoy equivocado.