Latinoamérica: la derecha avanza y los progresistas entran en crisis

ElAvance | 02 enero 2026

Edgar Raffa

El año 2025 terminó con un ascenso de la derecha más conservadora al poder político en países como Chile, Honduras y Bolivia, y con la consolidación del proyecto libertario de Javier Milei en Argentina. Este fenómeno podría expandirse en 2026 hacia otras latitudes de la región y coloca a las formaciones progresistas y de izquierda en el centro de una profunda reflexión.

Entre los casos más relevantes se encuentran Chile y Bolivia. La primera nación estuvo gobernada durante décadas por el centro político hasta la llegada de Gabriel Boric en 2021, un candidato más a la izquierda que los anteriores mandatarios de la llamada Concertación. Tras un gobierno que no logró llenar las expectativas de amplios sectores sociales, José Antonio Kast consiguió finalmente la victoria electoral en su tercer intento. Kast propone una mayor liberalización de la economía y un endurecimiento de las políticas de seguridad y migración, demandas que una parte importante de la sociedad chilena venía expresando desde hace años.

En el caso boliviano, Rodrigo Paz, quien se identifica como socialcristiano, venció de manera sorpresiva y desplazó del poder a un desgastado y dividido Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, que gobernó el país durante 20 años. No obstante, aún enfrenta el desafío de consolidar su gobierno y mantener la estabilidad política.

En este frenesí de victorias de la derecha también ha influido un elemento ya conocido que, aunque se niegue, existe; la figura de Donald Trump y el peso de los Estados Unidos. Su influencia ha sido protagonista en este proceso, sumando más aliados en la región a la administración estadounidense y estableciendo un freno geopolítico a China, país que ha incrementado de forma significativa su presencia en América Latina.

Por otro lado, la izquierda y la centroizquierda, que en algunos casos gobernaron durante más de una década, quedaron relegadas al tercer lugar o incluso desaparecieron por completo del escenario político. Esta realidad debería llevarlas a un ejercicio de autocrítica, centrado en reconectar con las problemáticas cotidianas que afectan directamente a la ciudadanía. Queda por definir, además, si Brasil, en un ambiente profundamente polarizado, logrará resistir esta ola de cambios.

Definitivamente, el año 2026 será clave para determinar si la expansión de la derecha continuará o si lo ocurrido fue solo un golpe de timón marcado por las circunstancias del momento.