La República del Rebranding

ElAvance | 11 junio 2026

Gabriel López.

Todos los marketeros, publicistas, vendedores y líderes de mercado conocemos la definición de rebranding. Pero permítanme plasmarla en estas páginas para poder disfrutar el contexto de esta pieza con mejor asombro e ingenio:

El rebranding es el proceso estratégico de mercado que se encarga de cambiar la identidad (sea visual o de marca), percepción o incluso la razón de ser de una compañía, producto o servicio; todo esto de acuerdo a la actualización o evolución, tanto de las expectativas del mercado y el consumidor como del plan de negocio de dicho grupo.

Muchas compañías toman la decisión de rebrandear por diversas razones puntuales: sea apelar a mercados nuevos, por causa de unificación de servicios múltiples bajo una sola sombrilla, modernizarse o también, cambiar y mejorar su reputación luego de alguna crisis que involucre su identidad completa a un problema X.

Las marcas se prestan a cambiar su lenguaje, sus slogans, sus etiquetas, colores y tono. Se acercan al consumidor con una nueva personalidad, una nueva percepción hacia afuera y un sentimiento de reinicio que brinda la oportunidad al consumidor de volver a confiar en ellos una vez más.

Habiendo entendido esto, el Gobierno dominicano ha entendido este concepto muy bien y lo ha aplicado correctamente a lo largo de estos 6 años en el poder.

El enfoque en mercadeo y comunicación del Estado ha sido evidente; de hecho, todos conocemos los gastos que el DIRCOM ha realizado en publicidad. El manejo de la dirección de arte, diseño, estrategias multi-canales y pujas de relaciones públicas de múltiples instituciones estatales tales como: la misma Presidencia de la República, Policía Nacional, Impuestos Internos, CAASD, EGEHID y muchas otras divisiones gubernamentales, ha sido notable; dentro de las buenas prácticas de mercado.

A pesar de estos esfuerzos, el consumidor final (en este caso, el ciudadano dominicano) no ha comprado ese gato por liebre.

¿El cambio de identidad y percepción del Gobierno de la República Dominicana (®️), ha hecho cambiar la credibilidad en los votantes? ¿El nuevo logo de Impuestos Internos ha cambiado en lo absoluto los planes de reformas fiscales y aumentos de impuestos? ¿Los nuevos colores de la Policía Nacional (un cambio culturalmente necesario, por causa del terror del “hombre gris” desde la era de Trujillo) ha movido la aguja de la confianza de la ciudadanía en los agentes del orden?

Empañetar y pintar las paredes agrietadas de un edificio con hongos y podredumbre en sus cimientos no es progreso, modernidad, ni mucho menos “cambio”, de la misma manera que identidades visuales nuevas tampoco lo son para un sistema corrupto y obsoleto. La confianza no se desarrolla con nuevas recepcionistas con “buena apariencia” y buenos mecanismos de relaciones públicas con la prensa. No vienen con modernos stands en ferias de turismo ni con adoptar el lenguaje de la generación de turno para captar su atención en redes sociales.

La confianza en una marca viene de la calidad, de la consistencia, de la honestidad y el buen servicio. Viene de cumplir sus promesas y de fortalecer sus sistemas. La confianza y la credibilidad crecen a causa del boca en boca, no de millones de pesos en inversión en colocación publicitaria. Y si el gobierno dominicano; personificado en la presidencia y sus funcionarios, desean aplicar una estrategia correcta de rebranding: esta inicia con gobernar para el bienestar y el progreso de sus consumidores finales: el pueblo.

Somos la república del rebranding. Puro marketing. Cero resultados. Las urnas hablarán.