La Receta de Luis Abinader para Enfrentar el Choque Externo del Conflicto Irán-EE.UU.-Israel

ElAvance | 26 abril 2026

Rolando Espinal

Las alertas en los mercados energéticos y el cierre del Estrecho de Ormuz han convertido el tablero geopolítico en un campo minado para las economías pequeñas y abiertas. Con la inflación superando el umbral del 5% y el barril de petróleo disparándose por encima de los 90 dólares, la República Dominicana enfrenta uno de los choques externos más complejos de su historia reciente. Ante este escenario, el presidente Luis Abinader ha optado por una estrategia pragmática que combina subsidios quirúrgicos, blindaje fiscal y una transición energética acelerada. Esta es su receta, sustentada en datos duros y medidas concretas.

Ingrediente 1: El diagnóstico del contagio (Petróleo y Fletes)

La guerra ha interrumpido el flujo de cerca del 20% del petróleo global. Aunque el país no compra crudo en Medio Oriente, el referencial West Texas Intermediate (WTI) ha subido cerca de un 18%. Si la escalada lleva el barril a los 100 dólares, la factura petrolera anual podría aumentar entre 1,500 y 2,000 millones de dólares, lo que tensaría el ya de por sí déficit comercial. A esto se suman los fletes marítimos, encarecidos por los seguros de guerra y el encarecimiento de fertilizantes, que han subido entre un 30% y un 40% en los mercados internacionales.

Ingrediente 2: El escudo financiero (Subsidios sin romper el Fisco)

La primera línea de defensa ha sido la inyección de recursos. El gobierno ha destinado casi 10,000 millones de pesos para subsidiar combustibles y evitar un golpe de timón en la economía doméstica. Adicionalmente, se han reasignado 15,000 millones de pesos del presupuesto para fortalecer programas sociales como "Aliméntate", protegiendo a los 1.3 millones de hogares en situación de vulnerabilidad. La premisa es clara: mantener la estabilidad de precios sin sacrificar la inversión pública, que el mandatario se ha negado a recortar pese a las presiones.

Ingrediente 3: El blindaje del agro (Combate a la inflación alimentaria)

El plan ha puesto especial énfasis en la producción nacional de alimentos de ciclo corto para contrarrestar el alza global de los commodities. El subsidio a los fertilizantes busca que el encarecimiento del trigo, maíz y otros insumos no se traslade directamente a la mesa de los dominicanos. El objetivo es contener una posible espiral inflacionaria en la canasta básica, que ya muestra signos de presión por el aumento de los costos logísticos.

Ingrediente 4: La cocción a fuego lento (Medidas estructurales)

Consciente de que la crisis de Medio Oriente ha superado las expectativas iniciales de ser un conflicto corto, Abinader ha instruido a su equipo económico a preparar medidas de mediano y largo plazo. La más urgente es la transición energética. Actualmente, las renovables apenas representan un 12% de la matriz. El gobierno está impulsando parques solares en San Pedro de Macorís y eólicos en Baní para reducir la dependencia de los fósiles y blindar la economía de futuros vaivenes geopolíticos.

El emplatado: El Acuerdo Nacional

El último paso de esta receta no es económico, sino político. Abinader ha convocado a los sectores productivos y a la oposición a un gran acuerdo nacional para socializar el costo de la crisis. La clave del éxito no está solo en los números, sino en la cohesión social. Si el gobierno logra mantener la corresponsabilidad entre el Estado y la empresa privada —tal como se hizo durante la pandemia y la guerra de Ucrania—, el país sorteará la tormenta con su crecimiento proyectado de 3.7% para 2026 casi intacto.