La juramentación de la traición

ElAvance | 08 febrero 2026

Julio Alberto Martínez

Hasta el momento, el senador de la capital se había manejado con mucha prudencia al no dejarse arrastrar a un entierro donde no tiene velas: la división del PLD. 

Fluctuar entre dos fuerzas mutuamente excluyentes PLD vs FP –una sepulta la otra y viceversa– lo proyectaba como un médico cirujano capaz de curar las heridas del boschismo y al momento de cicatrizar, si las circunstancias le favorecen, buscar la abertura para ponerse el traje blanco con la bandera tricolor, ajustado a la medida de sus aspiraciones.

En las elecciones congresionales del 2024 el PRM le quitó un hueso – o una huesa, para que no se ofenda la ministra– duro de roer y le puso en bandeja de plata un candidato malo, con mucha sal y poca pimienta.

De muy buena fe por su talento, carisma, moderación y fecundo trabajo en la Cámara de Diputados, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) presentó su rostro en la boleta y en medio de las diferencias insalvables con el expresidente Fernández, le aportó más de ochenta mil trescientos votos a su victoria.

En correspondencia, exhibiendo una madurez inusitada para sus escasas primaveras, el senador Fernández no había aparecidopor lo menos en público en ninguna juramentación de expeledeístas en la Fuerza del Pueblo. 

Sin embargo, por alguna razón aún incomprensible políticamente no mantuvo esa distancia conveniente y se dejó seducir al partido de la división, del resentimiento, de la tesis y la antítesis. 

De la lucha infecunda que hizo posible el pacto de las L, y quepor el ciclo dinámico de los odios que se ocultan en las fuerzaspolíticas y las demás letras del abecedario seguirá produciendo otras fórmulas en el futuro inmediato. 

¿Por qué otorgar con sus acciones credibilidad a rumores tan intensos que desencadenaron una citación al Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del partido morado de tres expeledeístas, –ahora enemigos de esa organización– que huyendo súbitamente al juicio disciplinario renunciaron y pasaron a jurar lealtad al partido verde de la flor de la cayena?

No entenderé porqué el senador Fernández sacó del bolsillo derecho de su pantalón azul marino la llave de la unidad y la tiró en el zafacón maloliente donde las moscas debaten sobre el estiércol de la supervivencia del más fuerte. 

Se le atribuye a don Felipe González, –expresidente del gobierno español– afirmar que en política hay sumas que restan. En pocas palabras: dos más dos no son cuatro. Lo único que ha logrado su presencia en ese evento ha sido radicalizar al expresidente Medina que a quienes buscan justificar su traición les dijo: “todo que quiera alianza con nosotros que se alíe; bienvenido. Pero que no espere nadie que el PLD lo apoyará”. 

La única posibilidad de crecimiento que ha mostrado hasta el momento la Fuerza del Pueblo lo ha encontrado en una franja pequeña de expedeleístas que ven pocas expectativas de poder en un partido que luego de haber sobrevivido a una persecuciónjudicial permanente tras su salida del poder, apenas comienza a definir el calendario y la metodología para escoger los criterios de su aspirante presidencial. 

En esa incapacidad de crecer es donde radica la debilidad del expresidente a quien el pueblo ha investido en tres ocasiones con el privilegio de la banda presidencial. Si bien es un líder opositor, no logra superar la amplísima tasa de rechazo de una mayoría social que no ve en él cambio ni renovación.

Contrario a Omar cuya figura suma muchas siglas -PRM, PLD, FP- y una sociedad que ve el concepto de renovación cargado de inocencia. 

Sin embargo, de continuar por esa senda peligrosa, pudieraresquebrajarse un liderazgo que apenas despunta, y a verse desde una franja del electorado con el prisma del enemigo –no el adversario– a quien justamente ayer se percibía como aliado. 

A veces la vida presenta dilemas, como el que el expresidente Hoover le planteó al presidente Truman cuando Estados Unidos definía la estrategia de reconstrucción de Europa que incluía ayuda a algunos países derrotados de las Potencias del Eje tras la Segunda Guerra Mundial: “se puede buscar la venganza o la paz, pero no las dos cosas a la vez”. 

La política definitivamente amigos lectores se hace con la cabeza y no con otras partes del cuerpo y del alma. En eso el amigo Weber tenía razón.