Informalidad laboral en RD aún es un reto; representa el 54%

Julissa Reyes | 03 octubre 2025

El Banco Central de la República Dominicana informó que, al cierre del primer semestre de 2025, la economía dominicana mantiene un problema estructural, ya que la mayoría de la fuerza laboral se mueve en la informalidad.

De acuerdo a la entidad bancaria, de los 5, 123,548 ocupados, 2, 765,183 trabajan en condiciones informales, lo que equivale a un 54%.

En contraste, apenas 2, 358,365 personas cuentan con un empleo formal, para un 46% del mercado de trabajo. El dato evidencia que, pese a los anuncios oficiales de recuperación del empleo tras la pandemia, el peso de la informalidad sigue siendo mayoritario, un fenómeno que limita tanto la seguridad social como la estabilidad de los ingresos familiares.

Para Rafael Freire Neto, secretario de Política Económica y Desarrollo Sustentable de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA), la informalidad no solo precariza, sino que “desgarra el tejido social.

Freire advirtió que en América Latina, y que “lamentablemente” el sistema laboral doméstico arrastró,  se instaló la idea de que el empleo solo puede ser precarizado y sin contrato de trabajo.

 A su juicio, esa concepción es falsa y funcional a un modelo económico que debilita la protección de los trabajadores.

En tanto que, el ministro de Trabajo, Eddy Oliverio, proyectó que para el 2028, el gobierno reducirá la informalidad en el país a 50%.

 En la República Dominicana, el sindicalismo   también ha puesto sobre la mesa propuestas concretas. Pepe Abreu, presidente de la CNUS Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), destacó la experiencia uruguaya del monotributo como modelo replicable.

“Ellos incorporaron al trabajador informal —el que tiene un puesto en un mercado o vende en la calle— en una figura cooperativa. Con un pago único accede a pensión, salud y riesgos laborales. Aquí, si hay voluntad del gobierno y del empresariado, se puede hacer”, explicó.

Abreu sostuvo que un esquema así podría reducir la informalidad en más de un 30% en una primera etapa, y con el tiempo abarcar hasta el 80% de los trabajadores. “Es un mecanismo multiplicador. Cuando un grupo de trabajadores ve los beneficios, el resto también busca afiliarse y comprometerse. Si no se implementa, la seguridad social siempre será débil”, sentenció.