Ideice: Tasa de abandono escolar baja de 4.5 % a 3.5 % en un año

ElAvance | 12 febrero 2026

Santo Domingo. – La deserción escolar en el nivel preuniversitario responde a una compleja interacción de factores individuales, familiares, escolares y sociales, según revela el estudio “Deserción Escolar en Contextos Vulnerables: Factores Asociados y Estrategias Utilizadas por los Docentes”, presentado por el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice).

De acuerdo con los hallazgos, estudiantes y docentes coinciden en que el fenómeno está influenciado por múltiples causas; sin embargo, existen diferencias significativas en sus percepciones.

Mientras los docentes atribuyen mayor peso a factores familiares como la disfunción del hogar, la falta de apoyo parental, el embarazo en adolescentes, las uniones tempranas, la inserción laboral precoz y las limitaciones socioeconómicas, los estudiantes señalan principalmente factores escolares, entre ellos el clima institucional, las metodologías de enseñanza y la relación docente-estudiante.

El estudio analiza de manera integral los factores asociados a la deserción y las estrategias implementadas por el personal docente durante el año lectivo 2023-2024. Fue socializado ante autoridades del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) y actores clave del sistema educativo, en el marco de la primera mesa de diálogo organizada por el Ideice este año, con el propósito de generar un documento técnico-académico que oriente futuras investigaciones y decisiones de política educativa.

Durante la apertura, el director ejecutivo del Ideice, doctor Jesús Andújar Avilés, afirmó que “la deserción escolar no constituye un hecho aislado ni una decisión individual espontánea, sino el resultado de la interacción de factores personales, familiares, escolares, sociales, comunitarios y económicos”.

El funcionario destacó que, según el Anuario de Indicadores Educativos 2023-2024 del Minerd, la tasa nacional de abandono escolar alcanzó un promedio de 4.5 %, lo que representó 117,828 estudiantes de un total de 2,617,000 matriculados.

 Para el período 2024-2025, la tasa se redujo a 3.5 %, equivalente a 91,451 estudiantes de una matrícula de 2,612,882, es decir, 26,377 estudiantes menos en comparación con el año anterior.

Andújar Avilés subrayó que el rol del Ideice no se limita a generar evidencia científica rigurosa y confiable, sino también a ponerla al servicio de la toma de decisiones, el diseño de políticas públicas y el fortalecimiento de las prácticas pedagógicas del sistema preuniversitario.

En el acto estuvo presente la maestra Siullin Clara Joa León, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam).

Presentación de resultados

Tras la explicación metodológica ofrecida por la doctora Lucía Castro Araújo, encargada de Divulgación Científica, la investigadora del Ideice, Grisalidis Hidalgo, presentó el alcance y los principales hallazgos del estudio.

La investigación adoptó un enfoque mixto (cuantitativo-cualitativo) e incluyó una muestra de 1,388 docentes y 5,170 estudiantes activos de primero a sexto de secundaria. El trabajo se desarrolló en 269 centros educativos públicos de los niveles inicial, primario y secundario, distribuidos en las 18 regionales educativas del país.

Entre los factores individuales asociados a la deserción, el estudio identifica la salud mental, las conductas de riesgo y la ausencia de proyectos de vida. Asimismo, señala la incidencia de elementos sociales y comunitarios como la violencia, la migración y la influencia del entorno social y digital.

Hidalgo enfatizó que la multiplicidad de factores exige respuestas integrales y articuladas entre escuela, familia y comunidad. Asimismo, sostuvo que la investigación y la evaluación deben generar insumos que permitan transformar tanto las condiciones que propician la deserción como el rol de la escuela como espacio de acompañamiento y protección de las trayectorias educativas.

En el apartado de recomendaciones, el estudio propone implementar prácticas pedagógicas inclusivas, fortalecer el compromiso docente, consolidar redes interinstitucionales de apoyo y robustecer los sistemas nacionales de alerta temprana.

También sugiere ampliar el acompañamiento psicosocial en los centros educativos, diseñar políticas que integren familia, escuela y comunidad, y priorizar intervenciones en la adolescencia, en contextos rurales y urbano-marginales, así como en estudiantes en situación de vulnerabilidad socioeconómica.