Estamos perdiendo la capacidad de esperar, dudar y no saber en la era del celular?

ElAvance | 29 enero 2026

Lic. Analia Henriquez Cross,
Psicóloga.

Utilizamos el término ‘incertidumbre’ todo el tiempo para hablar de diferentes experiencias de la vida, desde esperar los resultados de un examen, hasta preguntarnos si hemos elegido a la pareja correcta. Weinhardt y Schaefer hace cuatro años la definen muy bien como ‘la presencia de información incompleta, ambigua o impredecible’, siendo lo más interesante su definición de ‘certeza’: ‘cuando la información es predecible y completa y permite tomar decisiones con seguridad y eficiencia’. La incertidumbre, en este caso, podemos decir que nos ‘friza’. Nos mantiene en la ilusión de que no podemos continuar ni tomar decisiones mientras exista neblina. Para evitar esto y resolver dicha neblina, buscamos respuestas rápidas, a veces en los lugares equivocados, siempre y cuando nos permita certeza, o ilusión de certeza. 

El auge de los celulares inteligentes en las últimas décadas nos permitió respuestas a cada momento y escape del malestar y la espera. Su compañía parecía prometer una reducción de la ansiedad, pero, paradójicamente, parece que está haciendo lo opuesto para muchas personas en el largo plazo. El celular, es un dispositivo utilizado para buscar seguridad cuando enfrentamos experiencias impredecibles: esperando en una fila ‘scrolleamos’ en redes sociales, o cuando no sabemos a qué restaurante ir buscamos ‘reviews’. Luego de los celulares inteligentes, la incertidumbre se ha vuelto opcional y la espera o la paciencia es una capacidad culturalmente devaluada, no una condición humana esperable. Así, vamos reduciendo nuestras pequeñas exposiciones diarias a la incertidumbre, nuestra capacidad de decidir y avanzar sin saber, decidir y avanzar en la duda y sin garantías. Nuestra capacidad de esperar. 

En psicología, cuando decimos que no soportamos la incertidumbre, pocas veces nos referimos a falta de información real. Casi siempre estamos hablando de emociones, y de rechazo al estado psicológico que produce no saber o no entender. Michel Dugas ha sido un estudioso de la Intolerancia a la Incertidumbre en la ciencia y ha aclarado bien que causa más ansiedad no tolerar, que el hecho de que algo malo vaya objetivamente a pasar. No es que tan incierto es el mundo, es que tan incapaz me siento de estar bien mientras no sé. Este científico nos ha enseñado mucho más allá de sólo este concepto y la ansiedad, ha descubierto cómo la intolerancia a la incertidumbre tiene mucho que ver con subestimar nuestra capacidad de afrontamiento en la vida. En el largo plazo, se atrofia la toma de decisiones, pues se posterga decidir hasta la máxima seguridad o confianza. 

Si volvemos a la definición de Weinhardt y Schaefer, el plan es volver a vivir y decidir cuando no hay garantías. No podemos decir que el problema sea el acceso a la información; es usarla como una forma de regular nuestras emociones. Para reducir esta ansiedad que va en aumento en la era de la hiperconexión, la sobreinformación y el acceso a respuestas rápidas y al alivio inmediato, nuestro mayor reto es desarrollar autonomía. Desarrollar autonomía implica aceptar que no siempre tendremos claridad antes de tomar decisiones, que la incomodidad no siempre es una señal de peligro y que avanzar sin garantías es parte de vivir. Con la autonomía, vendría la libertad. Ser libre en la modernidad tal vez signifique desarrollar habilidades que antes eran simplemente la forma de estar en el mundo, tolerar la demora y los procesos, aburrirse, estar presente. Estados que hoy activan ansiedad porque chocan con un sistema que ha ido cambiando, cambiando hacia un diseño que se aleja de estas habilidades. En el pasado el entorno entrenaba estas habilidades, ahora nos toca entrenarlas de forma consciente, pues aún existen procesos largos, aún existe incertidumbre, aún existen decisiones a tomar sin garantías ni seguridad. Adaptarnos a esta era tal vez no es ir más rápido y tener más respuestas, sino recuperar la capacidad de movernos sin ellas.