Entre agujas y periodismo: la historia de superación de Reinaldo Morillo

Martin Severino | 24 junio 2026

Con más de 20 años en la sastrería, Morillo ha combinado el trabajo artesanal con su pasión por el periodismo, la música y el servicio a Dios.

Por Martin Severino

Santo Domingo. – Durante más de dos décadas, Reinaldo Morillo Contreras ha dedicado su vida a un oficio que requiere paciencia, precisión y compromiso: la sastrería. Desde un modesto taller donde aprendió sus primeros pasos en la costura hasta convertirse en propietario de una lavandería y sastrería, su historia es el reflejo del esfuerzo constante de un hombre que ha sabido combinar el trabajo, la formación académica, la fe y el amor por el arte.

Su incursión en el mundo de la costura comenzó siendo apenas un joven curioso que observaba a unos muchachos confeccionando prendas sencillas cerca de su hogar en Sabana Perdida. Allí aprendió a manejar máquinas de coser y a realizar trabajos básicos, despertando una pasión que con el tiempo se convertiría en su principal fuente de sustento. Más adelante perfeccionó sus conocimientos bajo la orientación de maestros de la sastrería como Alejandro Estefan y otro sastre que identificó como Limber, este último ampliamente conocido en la zona oriental de Santo Domingo.

Para Morillo, vestir a una persona es una gran responsabilidad. Considera que la apariencia es un aspecto importante para quienes asisten a una actividad social, profesional o familiar, por lo que cada prenda debe ser confeccionada o ajustada con el mayor cuidado posible. A pesar de las presiones y exigencias propias del oficio, asegura que la mayor satisfacción de su carrera ha sido servir a la gente y mantenerse firme en una actividad que ha ejercido durante más de veinte años.

Esa perseverancia quedó demostrada cuando se mudó a otro local más grande y reabrió su negocio a finales de 2019, justo antes de que la pandemia del COVID-19 impactara la economía mundial y provocara el cierre de miles de pequeños comercios. Mientras muchos establecimientos desaparecieron, él logró mantenerse operando gracias al trabajo constante y la confianza de sus clientes.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de dificultades. Como pequeño empresario ha tenido que enfrentar el incremento de los costos operativos, especialmente las altas facturas eléctricas que afectan a numerosos emprendedores. Aun así, sostiene que la disciplina, la buena administración y la determinación son herramientas indispensables para salir adelante.

"Hay que ser persistente, consistente y buen administrador de los recursos", expresa al dirigirse a los jóvenes que desean emprender. Para él, el éxito no depende únicamente de las oportunidades, sino de la capacidad de mantenerse firme ante las adversidades.

Pero la historia de Reinaldo va mucho más allá de la costura. Impulsado por su pasión por la comunicación, inició su formación en el área de la locución en la escuela Misión Educativa de MIEL, donde comenzó a desarrollar las habilidades que hoy le permiten desempeñarse en actividades comunitarias, promociones comerciales y labores como maestro de ceremonias.

Su amor por el lenguaje, las buenas expresiones y el correcto uso de la comunicación lo llevaron posteriormente a estudiar periodismo técnico en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP), donde recibió formación de destacados profesionales del área, entre ellos el fallecido periodista Adriano de la Cruz, a quien recuerda como uno de sus grandes referentes intelectuales.

Con el deseo de seguir creciendo profesionalmente, años más tarde decidió cursar la licenciatura en Periodismo en la Universidad Dominicana O&M, meta que alcanzó sin abandonar sus responsabilidades laborales. Aunque actualmente no ejerce de manera exclusiva en los medios de comunicación, continúa realizando trabajos periodísticos y mantiene abiertas las puertas para seguir desarrollándose en esa área.

A esta faceta se suma otra de sus grandes pasiones: la música. Reinaldo es un amante del arte musical y dedica parte de su tiempo a la composición de canciones. Algunas de sus obras ya han sido grabadas y mantiene la aspiración de reunir sus temas en una producción musical cristiana que pueda presentar al público en el futuro, consolidando así otro de los sueños que ha cultivado durante años.

La fe también ocupa un lugar fundamental en su vida, ya que desde la adolescencia ha estado vinculado al evangelio y asegura que servir a Dios ha sido una guía permanente en cada etapa de su camino. Considera que todo emprendedor debe encomendar sus proyectos al creador y reconoce que muchas de las fuerzas que le han permitido superar los obstáculos provienen de su convicción espiritual.

Cuando observa a un cliente satisfecho con una prenda ajustada o confeccionada por sus manos, siente que el esfuerzo ha valido la pena. Más que elogios, lo que realmente le motiva es saber que cumplió con su misión de servir.

Pero como bien dice el título de este reportaje: entre máquinas de coser, estudios universitarios, actividades de comunicación, composiciones musicales y una profunda fe cristiana, Morillo Contreras ha construido una historia de superación, Contra Todo Pronóstico, una que demuestra que la perseverancia, el aprendizaje continuo y la confianza en Dios pueden abrir caminos incluso en medio de las mayores dificultades.

A pesar de los desafíos económicos, las largas jornadas de trabajo y las responsabilidades propias de mantener un negocio en funcionamiento, Reinaldo Morillo ha demostrado que la perseverancia puede abrir puertas que parecen inalcanzables. Su historia es la de un hombre que no se conformó con dominar un oficio, sino que decidió ampliar sus horizontes a través de la educación, la comunicación y el arte.

Hoy, mientras continúa atendiendo a sus clientes entre telas, agujas y máquinas de coser, también mantiene vivos sus sueños en el periodismo y la música; de este modo, sigue construyendo nuevos capítulos de su vida. Su trayectoria constituye un ejemplo para quienes entienden que el éxito no siempre se mide por la riqueza material, sino por la capacidad de servir, aprender, reinventarse y mantenerse firme ante las adversidades sin renunciar a los ideales que dan sentido a la vida.