El reto de conquistar a los indecisos: partidos políticos frente a una ciudadanía cada vez más distante

Victor Herasme | 23 septiembre 2026

Una ciudadanía menos identificada con los partidos obliga a las organizaciones políticas a replantear sus estrategias rumbo a 2028.

Por Martin Severino

Santo Domingo. – Aún falta más de un año para las elecciones municipales de febrero del 2028 y para las congresuales y presidenciales de ese año, pero el comportamiento del electorado desde ahora comienza a generar interrogantes entre los partidos políticos, especialmente por los niveles de abstención registrados en los últimos procesos electorales y por la existencia de un amplio segmento de ciudadanos que se mantienen distantes, apáticos e indecisos frente a la política.

Y es que las encuestas de opinión pública se han convertido en una herramienta clave para observar el comportamiento de un electorado que muestra cambios en sus niveles de identificación política, sus expectativas y su relación con los partidos.

Las mediciones de ACD Media y Gallup República Dominicana revelan un escenario marcado por divisiones en la valoración de la gestión gubernamental, pero también por movimientos internos en las organizaciones políticas y la presencia de ciudadanos que aún no definen sus preferencias de cara al proceso electoral de 2028.

ACD Media

Los resultados de la más reciente medición de ACD Media reflejan un escenario político y social marcado por el equilibrio entre aprobación y desaprobación, con una ciudadanía que mantiene opiniones divididas sobre la gestión gubernamental y muestra señales de incertidumbre sobre el futuro del país.

La encuesta establece que la aprobación del Gobierno se ubica en 51.3 %, mientras que un 47 % expresa una valoración negativa. En cuanto al desempeño del presidente Luis Abinader, la medición registra un 50.2 % de opiniones favorables frente a un 48.2 % desfavorable, evidenciando una diferencia reducida entre quienes respaldan y quienes cuestionan la gestión presidencial.

El estudio también evaluó el desempeño de funcionarios del Gobierno, identificando los niveles de aprobación y rechazo de distintas figuras de la administración pública.

Más allá de la valoración política, los datos muestran una población dividida respecto a la situación actual del país. Un 48.7 % considera positiva la realidad nacional, mientras un 49.5 % la evalúa negativamente, reflejando prácticamente un empate entre percepciones favorables y desfavorables.

Sin embargo, cuando la consulta se enfoca en las expectativas hacia los próximos meses, aparece un mayor nivel de preocupación. Solo un 18.7 % cree que la situación del país mejorará, mientras un 36.6 % entiende que empeorará y un 42.3 % considera que permanecerá igual.

Gallup RD

La encuesta Gallup República Dominicana de mayo de 2026 midió las preferencias entre los simpatizantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ante una eventual candidatura presidencial para las elecciones de 2028, colocando al ministro de Turismo, David Collado, como la figura con mayor respaldo dentro de ese segmento.

Según los resultados del estudio, Collado alcanza un 61.8 % de apoyo entre los perremeístas consultados sobre por quién votarían para la candidatura presidencial del partido oficialista.

En segundo lugar aparece la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, con un 21.1 %, seguida por la vicepresidenta Raquel Peña, con 2.5 %.

La medición también registra preferencias para otras figuras del partido: José Ignacio Paliza obtuvo 1.3 %; Guido Gómez Mazara y Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, un 1 % cada uno; mientras Wellington Arnaud alcanzó 0.8 % y Jean Luis Rodríguez y Andrés Cueto, un 0.3 % cada uno.

Un dato relevante del estudio es que un 9.7 % de los consultados afirmó que no votaría por ninguno de los aspirantes mencionados, una muestra de que incluso dentro de los simpatizantes partidarios existe un segmento que aún no define su preferencia.

Qué dicen los expertos

El politólogo Luis González considera que ese escenario representa tanto una desventaja como una oportunidad para las organizaciones políticas, debido a que existe un importante electorado que actualmente no se identifica con ningún partido y que podría ser conquistado de cara a los comicios de 2028.

González señaló que el abstencionismo en las últimas dos elecciones ha superado el registrado en procesos anteriores, llegando en algunos casos cerca del 47 %, lo que significa que casi la mitad del electorado no participa. A su juicio, dentro de ese grupo existe un porcentaje importante de personas que no creen en la política, se muestran apáticas o permanecen indecisas.

“Hay un gran electorado ahí que podría conquistarse, que no está con ninguno”, sostuvo el politólogo, quien entiende que esta situación podría representar incluso una oportunidad para los partidos tradicionales si deciden replantear sus estrategias.

Sin embargo, considera que el partido que se encuentra en el Gobierno tiene mayores dificultades para conectar con ese segmento de la población, porque los ciudadanos pueden entender que, si la actual administración lleva varios años gobernando, cualquier promesa de campaña debe responder primero a qué se hará diferente.

Para González, la oposición también enfrenta un desafío importante, debido a que figuras y organizaciones que ya han gobernado deben explicar a una sociedad cada vez más informada por qué ahora podrían hacerlo de manera diferente.

En ese contexto, mencionó a la Fuerza del Pueblo y al expresidente Leonel Fernández, al Partido de la Liberación Dominicana y sus anteriores gobiernos, así como al PRM y sus aliados, que actualmente están en el poder. También señaló la situación del PRD y del Partido Reformista, a los que describió como organizaciones deprimidas y con posibles alianzas de cara al próximo proceso electoral.

Uno de los principales retos, según el politólogo, será convencer a los ciudadanos sobre qué cambiaría con cada propuesta política. “Lo más difícil es convencer a esta sociedad que está cada día más informada”, afirmó, al señalar que a la población le llegan más datos y con mayor rapidez, aunque también puede existir desinformación.

González plantea que los partidos deben comenzar desde ahora a explicar por qué sus propuestas serían diferentes, cuáles problemas pretenden resolver y de qué manera podrían cambiar la vida de los ciudadanos. A esto agrega la necesidad de utilizar las redes sociales y la comunicación directa como mecanismos para acercarse a la población e interesarla nuevamente por la política.

A su juicio, los partidos deberían proponerse conquistar al menos una parte importante de ese electorado que se mantuvo al margen de los últimos procesos. Consideró que, si logran atraer alrededor de un 20 % de ese segmento, sumado a los nuevos votantes que se incorporarán al padrón, estarían ante una gran oportunidad electoral.
El desafío, por tanto, no se limita a ganar simpatizantes, sino a lograr que quienes hoy permanecen apáticos o indecisos decidan participar.

Para González, convencerlos de acudir a las urnas y reducir una abstención que se ha acercado al 50 % será una de las principales tareas que deberán asumir las organizaciones políticas rumbo a 2028.

A medida que se acerca el proceso electoral, los partidos políticos de República Dominicana enfrentan un escenario que podría resultar determinante para sus aspiraciones: una creciente población que no tiene definida su intención de voto y que, en muchos casos, tampoco mantiene una identificación con las organizaciones políticas tradicionales.

El politólogo Héctor García sostiene que conquistar a los llamados indecisos se ha convertido en un desafío complejo debido al fenómeno de desafección política que, según explica, no es exclusivo de República Dominicana, sino que se manifiesta en distintos países de América Latina y otras regiones del mundo. La pérdida de confianza en los partidos, los gobernantes y la clase política ha abierto espacio para figuras que llegan a los procesos electorales al margen de las estructuras tradicionales.

García señala que en República Dominicana el fenómeno de los indecisos ha ido ganando terreno y que las principales encuestadoras ya colocan a este segmento de la población por encima, incluso, de partidos tradicionales. Para las organizaciones políticas, esto representa un desafío, pero también una oportunidad: quienes hoy no tienen definida su preferencia podrían terminar siendo los electores que determinen quién obtiene la victoria en 2028.

Ante este escenario, el politólogo considera que las organizaciones políticas deberán someterse a procesos de reestructuración y redefinición, además de diseñar nuevas estrategias para acercarse a una población que no necesariamente se siente representada por ellas.

Dice que República Dominicana cuenta con un sistema de partidos considerado fuerte y con más de 34 organizaciones políticas, entre partidos, agrupaciones y movimientos que participan en el ecosistema electoral. Sin embargo, García advierte que esa fortaleza institucional no necesariamente garantiza que los ciudadanos mantengan la misma confianza o afinidad que en otros momentos.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en convencer al elector de votar por una determinada organización, sino en recuperar su interés por participar en la política y en los procesos electorales, acotó.

Dice que a la indecisión se suma otro fenómeno que podría tener consecuencias sobre las elecciones de 2028: la abstención electoral. García recuerda que en el último proceso electoral esta representó aproximadamente el 45 %, lo que evidencia que una parte importante de la población no acudió a las urnas.

La combinación entre indecisión y abstención plantea interrogantes sobre la participación ciudadana y la legitimidad con la que podrían resultar electas las próximas autoridades. El escenario podría ser todavía más complejo si una proporción considerable de quienes no tienen definido su voto decide finalmente no participar.

Para los partidos, esto significa que el desafío no es solamente conquistar al indeciso, sino lograr que ese ciudadano también encuentre razones para acudir a las urnas.

Dentro de este escenario, García identifica a dos sectores que podrían tener un peso determinante en el próximo proceso electoral: las mujeres y los jóvenes.

Explica que el padrón electoral está compuesto aproximadamente por un 51 % de mujeres, mientras que los ciudadanos entre 18 y 35 años representan cerca del 40 % de la población electoral. Esta composición convierte a ambos segmentos en piezas fundamentales para cualquier estrategia política de cara a 2028.

Especial atención merece la llamada generación Z, integrada por jóvenes que, según el politólogo, presentan menores niveles de afinidad con las organizaciones políticas. Se trata de una generación que puede mostrar poco interés por la actividad partidaria y que, incluso durante una jornada electoral, podría optar por continuar con sus actividades cotidianas en lugar de acudir a votar.

Ese comportamiento podría favorecer a candidatos que logren presentarse como alternativas diferentes a la política tradicional, particularmente figuras externas a las estructuras partidarias.

El fenómeno de los outsiders

García también observa que la pérdida de confianza en los partidos ha permitido el surgimiento de figuras consideradas outsiders, tanto en América Latina como en otras partes del mundo. Cita como ejemplos procesos ocurridos en países como Colombia y Argentina, además de fenómenos similares registrados en Europa, Asia y África.

En su análisis, República Dominicana tampoco está completamente al margen de esa posibilidad. Aunque considera que los cambios políticos suelen producirse más lentamente en el país que en otras naciones de América Latina, entiende que el escenario podría modificarse en el futuro como consecuencia de la creciente desafección hacia las estructuras políticas.

El fenómeno, sin embargo, no necesariamente tendría que producirse de inmediato. García plantea que podría ocurrir en dos, seis, diez o incluso veinte años, pero considera que la posibilidad debe ser observada ante los cambios en el comportamiento de los electores.

Ante estás circunstancias plantea que el desafío de las organizaciones políticas de cara a 2028 será, entonces, doble: recuperar la confianza de quienes se han alejado de la política y convencer a quienes todavía no han decidido por quién votar.

Los indecisos, que hoy representan una dificultad para los partidos, podrían convertirse al mismo tiempo en la llave para alcanzar el poder. Su decisión puede definir elecciones, especialmente en un escenario donde una parte importante del electorado tampoco participa en las urnas.

Para García, la respuesta debe partir de los propios partidos, mediante una transformación de sus estructuras, estrategias y propuestas. Más que concentrarse exclusivamente en obtener votos, las organizaciones tendrán que demostrar a una ciudadanía cada vez más distante que tienen respuestas concretas para gobernar y alcanzar el bienestar común.

De cara a 2028, el gran desafío de los partidos políticos no será únicamente conquistar votos, sino recuperar la confianza de una ciudadanía que cada vez muestra mayor distancia con las estructuras tradicionales. Los indecisos, los apáticos y quienes han dejado de participar en los procesos electorales podrían convertirse en el factor determinante de una contienda donde la conexión con el ciudadano será más importante que nunca.