El fin de una era: la familia Al Assad pierde el control de Siria tras 53 años de férreo control

ElAvance | 08 diciembre 2024

La familia Al Assad, que gobernó Siria con mano de hierro durante más de medio siglo, ha perdido el poder. Bashar al-Assad, presidente desde el año 2000 tras suceder a su padre, dejó el país en medio de un colapso gubernamental tras 13 años de guerra civil.

Háfez al-Ássad, el padre de Bashar, había gobernado a los sirios desde 1971 hasta su muerte en el 2000.

Este domingo, medios rusos confirmaron que Al Assad y su familia se encuentran en Moscú, donde han recibido asilo. Mientras tanto, los rebeldes sirios, liderados por el grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y aliados, han tomado Damasco, consolidando el control tras una ofensiva que comenzó con la captura de Alepo hace menos de dos semanas.

La ofensiva que cambió el destino de Siria

HTS y sus aliados lanzaron una ofensiva el 27 de noviembre, argumentando que buscaban detener la "agresión" del régimen y las milicias respaldadas por Irán. Con un ejército debilitado por años de guerra, sanciones y la ausencia de apoyo crucial de aliados como Rusia e Irán, las fuerzas de Al Assad colapsaron rápidamente.

En menos de dos semanas, los rebeldes tomaron Alepo, Hama, Homs y, finalmente, Damasco, liberando incluso la prisión de Saydanaya, conocida por albergar a miles de opositores. En un comunicado, los líderes rebeldes declararon el fin del régimen: "Tras 50 años de opresión y 13 años de crímenes, hoy comienza una nueva era para Siria".

El papel de Hayat Tahrir al-Sham (HTS)

HTS, conocido anteriormente como Frente al-Nusra, es un grupo islamista que se separó de Al Qaeda en 2016. Aunque ha sido catalogado como organización terrorista por varios países, logró consolidar su poder en el noroeste de Siria, controlando áreas clave en Idlib y Alepo. Su líder, Abu Mohammed al Jawlani, afirmó que su objetivo es establecer un gobierno basado en instituciones y elecciones populares.

El impacto internacional y el futuro de Siria

La caída de Al Assad marca un cambio radical en Siria, aunque el país enfrenta un futuro incierto. Las instituciones oficiales permanecen bajo la autoridad del primer ministro Mohammed al Jalali, quien se ha mostrado dispuesto a cooperar con un liderazgo elegido por el pueblo.

Con una nación devastada por la guerra, desplazamientos masivos y una economía en ruinas, el camino hacia la reconstrucción será arduo. Sin embargo, este momento histórico abre la puerta a un nuevo capítulo para Siria, con la esperanza de superar décadas de dictadura y conflictos.