El Dominicano y la prueba PISA

ElAvance | 10 septiembre 2026


Por Gabriel López

Nos va mal en matemáticas en el PISA, pero somos expertos en farándula, cuernos, escándalos y psicología relacional concerniente a las “mega divas”, peloteros, influencers y reinas de belleza.

Nos va mal en matemáticas en el PISA, pero nos encanta dar nuestra opinión sobre política, asegurando que necesitamos a un Bukele o a un Trujillo de vuelta al gobierno.

Nos va mal en matemáticas en el PISA, pero juramos que sabemos todo lo relacionado con las tecnologías HAARP, los “fenómenos naturales” inducidos tecnológicamente y las intríngulis políticas que dominan los pasillos del Palacio Nacional.

“Duerman con ropa”, dicen algunos…

Nos va mal en matemáticas en el PISA, pero mandamos “al carajo” los simulacros nacionales, porque “Dios está con nosotros, y El nos cuida”.

Nos va mal en matemáticas en el PISA, mientras ofrecemos dinero por super chats en “casas y planetas”.

Nos va mal en matemáticas en el PISA, mientras permitimos que el algoritmo decida nuestros gustos, disgustos; por encima de el acerbo cultural y el contacto con nuestro entorno.

Nos va mal en matemáticas en el PISA, mientras nos señalamos unos a otros como los responsables individuales de la debacle educativa: padres culpan a maestros, maestros culpan a las escuelas, las escuelas culpan al Gobierno, el país echa de menos al fantasma de la moral y cívica… la educación dominicana es un pollo sin cabeza que corretea desangrándose en el corral.

Nuestra posición en el PISA dictará el futuro de las STEM en nuestro país. Dictará el futuro de implementaciones de IA, ciberseguridad, robótica, ingeniería y medicina a largo plazo. No tendremos excusa ni justificaciones al momento de pegar el grito al cielo al ver cómo empleos bien remunerados son ofrecidos a extranjeros o privilegiados que se han tomado el tiempo de invertirse en esas materias que son consideradas “no bacanas” o difíciles.

En una sociedad donde todos quieren ser influencers, son los matemáticos, físicos, químicos, ingenieros y programadores los profesionales del presente; no del futuro. Nuestro futuro se ve gris desde el momento en el que la lectura comprensiva y las matemáticas son echadas a un lado por una sociedad en decadencia completa.

La solución está en nosotros mismos.