El caso Chris Duarte en Málaga 

ElAvance | 15 mayo 2026

Rafael Faneyte.
Analista Deportivo.

En julio pasado todos los medios deportivos se hicieron eco de una noticia impactante: Chris Duarte fichaba con Unicaja de Málaga para jugar por dos temporadas en la ACB de España. Todo era fiesta. España y República Dominicana bailaban al son de la información que muchos esperaban. Un jugador querido, divertido de ver y sobre todo, buscando estabilidad, había llegado a una extraordinaria liga, pero más aún, a un equipo con un nombre sólido en Europa, con logros tangibles y un entrenador brillante, escoltado por un trabajo de oficina impecable, que había puesto las fichas necesarias para consolidarse como equipo de élite. 

Chris Duarte venía de jugar en los Bulls de Chicago en la NBA, donde el dirigente Billy Donovan le había sacado de rotación, incluso enviándole a la NBA G League, hasta terminar con su despido. Duarte se frustró. Se rumora que en algún momento pensó en el retiro con apenas 27 años. 

Pero llegó una llamada que cambiaría todo, la de Carlos Arroyo, para ofrecerle jugar con Vaqueros de Bayamón en el BSN de Puerto Rico, donde Chris se convirtió en la gran figura del equipo, que finalmente obtuvo el campeonato. 

Pero vayamos a España, a la capital de la Costa del Sol en Andalucía. Bañada por hermosas playas, de clima cálido y gente alegre y hospitalaria. Allí Duarte se sentiría como en casa, como en su natal Puerto Plata en República Dominicana.

Juanma Rodríguez acertó. Consiguió el fichaje que más resonó en territorio español. Un latino (juega como cotonú), ex NBA, con puntos en las manos, experiencia internacional, buen tipo y, sobre todo, dispuesto a reorientar su carrera.

Todo iba bien, Duarte se acostumbraba a un nuevo equipo, a un nuevo juego, a una nueva vida. Además, haría pareja con otro nacido en Quisqueya, el versátil alero Tyson Pérez. Sus números hablan bien de su adaptación: 11.4 puntos, 1.9 rebotes, 2.9 asistencias, lanzando 55.7% en tiros de 2, 35.8% en triples y 90.0% de libres en 27 partidos disputados.

Pero siempre hay un "pero"… el dirigente Ibon Navarro, que ha llevado al equipo al éxito reciente, empezaba a dar menos protagonismo a Duarte y eso desata una ola de situaciones que acaban por apartar al dominicano de las filas del equipo y se habla, incluso, de rescisión de contrato.

Más allá de buscar culpables, lo justo es entender que, como pasa muchas veces, no hay un entendimiento entre lo que desea el entrenador, un juego de equipo, racionalización de los minutos y menos protagonismo, y el objetivo del jugador, tener minutos importante, aportar desde una óptica más individualista y demostrar su capacidad para ser estandarte del combinado malagueño. Diferencia de criterios, diferencia en cómo lograr los objetivos. Lástima que un gran equipo y jugador no hayan encontrado la manera de trazar el mismo rumbo. 

Y a mi entender, a Chris Duarte le importa mucho el Unicaja, siente amor por Málaga y respeto por la oportunidad y el dinero que le han otorgado. La muestra es que quiere jugar más, quiere aportar más y quiere ser parte importante de los éxitos de su equipo. Quizás, no como lo desea Ibon y el equipo, muchos dirán que está equivocado, pero la realidad es que el dominicano no ha querido cruzar los brazos y quedarse sin jugar y sin honrar el oneroso contrato que le fue concedido. 

Hoy, los ojos del mundo miran la situación, tratando de buscar a quién sacrificar. Yo prefiero enfocarme en que el problema se resuelva, siendo lo menos traumático para un equipo que sigue luchando por mantenerse en la élite y un jugador que solo aspira a dejar una impronta, demostrar que su talento puede llevarle a cargar un equipo de primer nivel.