DeBÍ TiRAR MáS FOToS El CArreTe QuE No DEja OlvIDaR a PuERto RicO

ElAvance | 26 enero 2025

Una oda que pone en los reflectores a la isla del encanto

Por Víctor José

Han pasado más de 15 días desde el lanzamiento de la nueva pieza musical del “Conejo Malo", un álbum compuesto por 17 canciones, cada una mostrándonos una historia diferente en la gran trama creada por Benito. Este disco ha dado de qué hablar incluso mucho antes de su oficialidad este inicio de año. Debí tirar más fotos, la sexta entrega del exitoso “Rey del Trap Latino", son recuerdos reimaginados, una obra donde la cultura cobra vida en papel y un legado que resurge a una época rejuvenecida. Es un agasajo al pueblo puertorriqueño.

Lo que hizo el cantante y compositor Benito Antonio Martínez Ocasio fue un proyecto de auto-deconstrucción artística. Crea una esencia arriesgada y única; se atreve a salir de su espacio habitual, un refugio que llega a ser predecible pero cómodo tanto para él como para sus fans, entregándonos una obra que, aunque mantiene sus raíces, trasciende lo que conocemos acerca de quién es Bad Bunny. Toda una movie, tal vez incluso un cuento corto. Es como un álbum de fotos donde apreciamos la nostalgia que el autor refleja, haciendo un tributo a la memoria tanto personal como colectiva de la “Isla del Encanto".

“Las fotos son momentos vividos, recuerdos de cosas que pasaron. Yo no era de estar tirando fotos por ahí ni estar subiendo stories ni nada de eso. Yo decía que era mejor vivir el momento. Pero cuando llegas a esta edad, recordar no es tan fácil. Debí tirar más fotos, haber vivido más, haber amado más cuando pude. Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda.”

En una entrevista con Viva Latino, Bad Bunny compartió que este proyecto musical es uno de los más personales que ha creado y en el que ha estado trabajando durante bastante tiempo, incluyendo canciones que había guardado por años. También reveló que podría convertirse en uno de sus discos favoritos, destacando que incluye temas ligeros y fáciles de disfrutar.

El monólogo que da inicio a la narrativa que engloba casi en su totalidad Debí Tirar Más Fotos, nos hace entender la mentalidad actual de Benito, quien ha creado música para las masas sin inmolar su cultura. (Diría que con este nuevo álbum ha incrustado aún más esos valores.) Dándole la bienvenida a sus 30, Bad Bunny reflexiona lo siguiente según Tatiana Lee Rodríguez, reseñista en Pitchfork: "Estamos en un momento sin precedentes: la música urbana ha llegado al escenario global, pero también corre el riesgo de diluirse por su propia comercialización." En vez de seguir con los magnates de la industria y perder en el camino sus orígenes como artista, el Conejo Malo regresó a su encantadora isla, fortaleciendo la comunidad que ha creado en el pasar de los años.

Pero con esta reinvención de estilo y el uso de nuevos sonidos en esta era musical, ¿de verdad Benito ha hecho algo diferente o solo está siguiendo tendencia dentro de la industria?

Si observamos los proyectos de otros artistas latinoamericanos y de habla hispana, ya no es sorpresa escuchar géneros tradicionales como merengue, salsa o bachata integrados en sus carreras. Lo vimos con Rosalía y su sencillo Despechá, que se viralizó gracias a su pegajoso ritmo y la controversia con Karol G, quien, al igual que Bad Bunny, introdujo elementos más tradicionales del reguetón sin dejar de innovar con "Si antes te hubiera conocido", otro merengue modernizado que fue un hit en 2024. También está Nathy Peluso, que en su álbum GRASA se destacó con la salsa La Presa, un himno hacia la resiliencia y el poder femenino, otro híbrido a admirar. Así, muchos más artistas han recurrido a los sonidos del trópico en sus trabajos.

Sin embargo, al profundizar en la propuesta de Benito, se hace evidente que ha logrado algo verdaderamente único dentro de las tendencias actuales. Aunque el regreso a los sonidos tradicionales no es un fenómeno aislado, lo que diferencia a Bad Bunny es su capacidad para fusionar estos géneros con una lírica profundamente introspectiva y un estilo de producción que nunca deja de sorprender. Su álbum no se limita a ser una colección de canciones, sino que se presenta como una experiencia completa, un viaje que se desarrolla con cada pista.

Cada tema parece continuar una historia, una narrativa que no solo habla de su vida personal, sino de una conexión más profunda con sus raíces culturales y con su visión del mundo. La diversidad de géneros, que va desde el reguetón más clásico hasta influencias del bolero, la salsa e incluso sonidos más experimentales, se articula con una fluidez natural. Benito no busca hacer un homenaje superficial a estos géneros, sino que los reinterpreta, los mezcla con su estilo propio, creando algo nuevo pero lleno de respeto por la tradición.

Escuchamos fusiones intrínsecas al álbum, diluyendo el trap de estas composiciones. Tuve que afinar mi oído para darme cuenta, en ciertas ocasiones, de que había algo desconocido, un “giro” diferente en partes de la narrativa. Aunque sí es cierto que este disco es principalmente de reguetón, es todo un híbrido de otros géneros musicales puertorriqueños que escuchaba Benito en su niñez, desde salsa, el jíbaro e incluso la plena, en canciones como CAFé CON RON, colaborando con Los Pleneros de la Cresta, un ejemplo vivo de esas fusiones que tanto caracterizan esta obra musical, llevando el género a elementos contemporáneos. Así también con PIToRRO DE COCO, título proveniente de un licor puertorriqueño protagonista en las festividades de los boricuas, una representación llena de matices y colores de la isla, que manifiestan sonidos, historias y experiencias con las que puertorriqueños y otros latinos se pueden sentir identificados.

De todo este carrete de canciones, BAILE INoLVIDABLE sin duda es la salsa más inesperada del cantante. Encapsula un pasado, un presente y un futuro en los ojos y palabras de Benito, con una introducción dramática acompañada de un sintetizador, preparándonos para el momento en donde se transforma en una salsa llena de fulgor y ritmo, con un respaldo de instrumentos en vivo: piano, congas, trompetas y todo el conjunto que sugiere el trópico.

Debí tirar más fotos,va más allá de un homenaje histórico; también refleja en sus versos la situación que ha vivido y sigue viviendo el país. No es casualidad su fecha de estreno, el 5 de enero. Fuera del Día de Reyes, este tiene un peso aún mayor para Puerto Rico. Hace más de 100 eneros atrás, como nos deja saber Tatiana Lee Rodríguez, durante el exilio político en la República Dominicana, un grupo de revolucionarios puertorriqueños formó el Comité Revolucionario de Puerto Rico, una organización que buscaba la independencia de la isla. En ese contexto, diseñaron la primera bandera de Puerto Rico, inspirándose en las banderas de la República Dominicana y Cuba como símbolo de solidaridad con las luchas de ambos países por su libertad. Esta bandera se convertiría en un emblema del movimiento independentista.

En 1868, estos esfuerzos culminaron en el Grito de Lares, la primera insurrección armada contra el dominio colonial español en Puerto Rico. Este levantamiento marcó un hito en la historia de la isla, consolidando el espíritu de resistencia y el deseo de autodeterminación entre los puertorriqueños. Aunque la rebelión fue desmantelada, tuvo un impacto cultural y político capaz de dejar una huella indefinida, formando las bases para la identidad y el deseo de independencia de Puerto Rico. Abriendo el álbum con NUEVAYoL, que incorpora estas pinceladas que dejaron marcas en el pueblo, Bad Bunny inicia su propia revolución desde la gran ciudad de Nueva York. Del 68 al 2025, este fue el lugar donde exiliados del Grito de Lares crearon la icónica bandera azul celeste. Este símbolo de resistencia e independencia resuena tanto en la historia de la isla como en el mensaje del artista, conectando pasado y presente en una declaración de orgullo y desafío.

Debí Tirar Más Fotos es más que un álbum; es una carta de amor a Puerto Rico, a la vida y a la memoria. Bad Bunny, en su constante evolución, nos muestra su capacidad para reinventarse sin perder sus raíces. En este trabajo, la nostalgia y la reflexión se mezclan con un llamado a la acción, un recordatorio de que, a pesar de la fama y el éxito, lo esencial es vivir con autenticidad y pasión. En cada rincón de este disco hay una historia, una lucha y un homenaje a los momentos que definen lo que somos, sin importar el tiempo ni la distancia. En vez de conformarse con las expectativas de la industria, Benito se adentra en un proceso de introspección y expresión pura, creando una obra que invita a todos a reflexionar sobre sus propios recuerdos y su relación con la cultura que los forma. Sin lugar a dudas, este álbum reconfigura el futuro de la música urbana, reafirmando que, cuando se es fiel a uno mismo, el arte puede ser tan eterno como el recuerdo.