De recortar en una sillita a tener su barbería: “Purina Ice” la joven de 17 años que inspira a toda una generación 

Martin Severino | 29 abril 2026

“Quiero que el dinero trabaje para mí, no yo para el dinero”. 

Por Martin Severino 

Santo Domingo. -Con apenas 17 años, Isaury Rodríguez Peña, conocida como Purina Ice, ha construido no solo una barbería, sino que ha levantado un ejemplo de disciplina, enfoque y determinación en medio de una generación que, según ella misma describe, muchas veces “está en otra cosa”. 

Su historia no comienza en un salón equipado ni con herramientas profesionales, sino con la curiosidad de una niña que un día vio a su hermano recortando y decidió intentarlo, sin saber que esa pequeña ‘espinita’ seria la que la llevaría por un camino que a pesar de que no ha sido fácil, le ha permitido recorrer una de las mejores experiencias de su joven vida. 

“Me llamó la atención hacerlo”, recuerda, y lo que empezó como una inquietud distinta pronto se convirtió en su pasión. Incluso en la escuela, mientras otros se distraían, ella imaginaba su sueño e ideaba el plan con el que quería sacar su familia hacia delante.

Purina le hace un corte al periodista Martín Severino

Pero pese a su firme convicción, como comúnmente suele pasar muchos no le creyeron más si la criticaron y según contó a El Avance, “la gente me decía que, si yo estaba loca, que cómo yo iba a hacer eso”. Pero lejos de detenerla, esas palabras alimentaron su determinación. 

Hoy en día, a casi un año de haber iniciado en la barbería, la historia es otra. Aquella joven cuestionada ahora recibe felicitaciones y es vista como una fuente de inspiración. “Me dicen que sirvo de admiración para otras personas”, expresa con orgullo. Y no es para menos ya que su evolución ha sido tan rápida, que incluso en redes sociales el contenido que comparte es altamente apoyado. 

De acuerdo con lo que narra, sus inicios estuvieron marcados por la precariedad de herramientas de trabajo que facilitaran su labor, situación que la obligó en primera instancia a recortar “en una sillita, donde tenía que doblarme para poder trabajar”.  

Afirma que esa situación era incómoda, difícil y un verdadero “lío”, pero nunca se detuvo por eso, y que con la fe puesta en Dios pudo salir adelante, y el apoyo incondicional de sus padres, a quienes atribuye gran parte de su crecimiento, y que fue poco a poco construyendo lo que hoy es su espacio de trabajo y el principal sostén de su familia. 

Asegura que su familia es el pilar de su vida, y que la convivencia con sus padres, hermanos y su cuñada son un motivo de felicidad y su todo, y que “si no fuera por mi mamá, yo no estuviera aquí”, razón por la cual la manera de agradecer a sus progenitores es vivir una vida tranquila, enfocada y alejada de distracciones que podrían imposibilitarla de ver materializados sus sueños. 

Y es que su rutina no es la de una adolescente común, Purina Ice, se levanta a las 06:00 de la mañana, asiste a la escuela desde temprano hasta la tarde, y al salir se dedica a trabajar en su barbería, muchas veces hasta altas horas de la noche, y sin días de descanso. “Por ahora no puedo coger descanso, porque estoy creciendo”, afirma con una madurez que sorprende, y que al escucharla hace olvidar que se conversa con una menor de edad. 

Actualmente cursa el último año de secundaria en el Politécnico Profesor Juan Bosch, donde estudia administración y contabilidad, áreas que considera importantes para su futuro. Aunque tiene claro que no quiere trabajar para nadie, sí contempla continuar sus estudios para fortalecer su visión empresarial. 

Y es que su meta va más allá de una sola barbería. “Quiero tener varias, quiero que el dinero trabaje para mí, no yo para el dinero”, expresa con una claridad que define su carácter, con un destello en sus ojos, voz firme y la determinación de doblegar hasta la propia naturaleza si se pone en su contra. Isaury, sueña también con representar la industria de la barbería en el país y consolidarse como una empresaria joven en el mundo de la barbería. 

En medio de su crecimiento, también ha encontrado en las redes sociales una herramienta clave para darse a conocer, así como en eventos donde han reconocido su talento, como también en encuentros de mujeres barberas donde ha sido invitada por su trabajo. 

Pero más allá de las máquinas, los cortes, las navajas y los clientes, lo que realmente distingue a Purina Ice es su mentalidad. “Estoy enfocada en mi futuro y en crecer”, dice, marcando distancia con los caminos que otros jóvenes suelen tomar a su edad. 

La historia de Isaury Rodríguez Peña no es solo la de una barbera en ascenso, es la de una joven que decidió creer en sí misma cuando otros dudaban, que transformó las críticas en impulso y que, con disciplina y fe, está demostrando que los sueños no tienen edad y que en la vida se puede triunfar Contra Todo Pronóstico. 

Pero si algo define a Purina Ice no es solo su talento con la máquina, sino su visión clara de futuro, puesto que, a su corta edad, ya tiene una mentalidad emprendedora poco común. “Yo prefiero ser mi propia jefa”, afirma sin titubeos, dejando ver que su meta no es simplemente trabajar, sino construir. 

Esa visión la ha llevado a pensar más allá de la barbería como oficio, sino también como un negocio con el que puede llevar a su familia a vivir como realmente lo merece. Con formación en administración y contabilidad desde el politécnico, entiende la importancia de manejar el dinero y proyectarse. “Sería bien que yo siguiera con esa carrera, ya que manejo dinero y quiero tener varias barberías”, explica, conectando su pasión con una estrategia de crecimiento. 

En su mundo, incluso las palabras tienen peso. No “pela”, ella “recorta”. Y la diferencia no es solo semántica, es una declaración de evolución: habla de diseño, degradados, técnica y de su intención de llevar, un oficio tradicionalmente dominado por hombres, a otro nivel. 

A pesar de estar en un entorno donde muchas veces las mujeres no son mayoría, asegura que su camino ha sido positivo, debido a que no ha tenido que enfrentar grandes obstáculos con clientes ni rechazos por su género. Al contrario, las redes sociales han sido su vitrina, ya que, gracias a ellas, personas de distintos lugares han llegado hasta su silla, buscando precisamente lo que ella ofrece: calidad y autenticidad. 

“A mí me inspira salir adelante, poner a mi familia bien”, afirma. Su motivación no es superficial, es profundamente familiar. Su padre trabaja en em un hotel en Punta Cana, su madre es la base del hogar, y ambos representan el motor que la impulsa a seguir. 

Cuando mira hacia el futuro, no duda: “Me veo a otro nivel, en grande”. No es una frase vacía, es una proyección de lo que ya está construyendo con disciplina diaria, y palabras de un adulto que pronuncia una joven adolescente que sabe hacia donde se dirige. 

Aunque reconoce haber visto a otras mujeres destacarse en áreas dominadas por hombres, su enfoque sigue siendo interno, teniendo como su único referente su propia hambre de superación. Esa misma convicción la lleva a enviar un mensaje directo a los jóvenes de su edad, a quienes aconseja centrarse en ellos y tener en cuenta que “el tiempo pasa y no vuelve atrás”. 

Su pensamiento es claro: aprovechar la juventud, no perder el tiempo, más bien invertirlo, ya que, cree firmemente en que quien se enfoca desde temprano puede alcanzar estabilidad más rápido, siempre que sepa administrarse. 

En lo económico, sus resultados comienzan a hablar por sí solos, ya que, según afirma ha logrado generar ingresos diarios que pueden alcanzar hasta 7,500 pesos, una cifra significativa para alguien de su edad y en pleno proceso de crecimiento. “Me va bien, realmente me va bien”, dice sin arrogancia y con una risa tímida, propia de su misma edad. 

Como toda joven, reconoce que puede haber espacio para lo personal, pero deja claro que nada la desenfoca de su meta principal que es crecer y ayudar a los suyos. 

La historia de Isaury Rodríguez Peña sigue escribiéndose, corte a corte, cliente a cliente, día tras día. Demostrando con el paso del tiempo que no es solo una joven con talento, es una emprendedora en formación, con los pies en la tierra y la mirada puesta en lo alto, y con una firme y devota creencia en el Dios que todo lo puede. 

Su historia es un vivo y poderoso ejemplo de que mientras muchos aún están descubriendo qué quieren hacer con su vida, ella ya empezó a construir la suya.