De Mistral a Machado: todos los latinoamericanos que han marcado la historia del Premio Nobel

Lorian Cuevas | 10 diciembre 2025

República Dominicana. – En el día de hoy, Ana Corina Sosa Machado, hija de María Corina Machado, recibió en su nombre el Premio Nobel de la Paz 2025, un reconocimiento otorgado por su lucha por la democracia y los derechos civiles en Venezuela.

Este momento histórico vuelve a colocar a América Latina en el foco internacional y sirve como recordatorio de las figuras de la región que, a lo largo de los años, han sido distinguidas con el mayor galardón global.

A propósito de esta ceremonia, presentamos un recorrido completo por todos los latinoamericanos que han recibido un Premio Nobel, con su país, el año y las razones que los hicieron merecedores del reconocimiento.

El primer latinoamericano en recibir un Premio Nobel fue el argentino Carlos Saavedra Lamas, galardonado en 1936 con el Nobel de la Paz por su papel crucial como mediador en el conflicto del Chaco entre Paraguay y Bolivia. Su labor diplomática permitió acercar posiciones y avanzar hacia un cese definitivo de las hostilidades, convirtiéndolo en una figura clave para la estabilidad regional.

En 1945, Chile celebró a su primera Nobel, Gabriela Mistral, quien obtuvo el Premio de Literatura gracias a su obra poética profundamente humana, cargada de sensibilidad social y emocional. Su distinción marcó un hito histórico al convertirse en la primera mujer latinoamericana en recibir un Nobel. Dos años más tarde, en 1947, otro argentino, Bernardo Alberto Houssay, fue galardonado con el Nobel de Fisiología o Medicina por descubrir el rol de la hipófisis en la regulación del azúcar en la sangre, transformando la comprensión de enfermedades como la diabetes.

En 1967, Guatemala aportó al mundo a Miguel Ángel Asturias, reconocido con el Nobel de Literatura por su novela social y su capacidad única de retratar los conflictos latinoamericanos desde una perspectiva innovadora. Más adelante, en 1970, el argentino Luis Federico Leloir recibió el Nobel de Química por sus descubrimientos sobre los nucleótidos de azúcar y su papel en la formación de carbohidratos, un hallazgo clave para la bioquímica moderna.

Chile volvió a subir al podio mundial en 1971 con Pablo Neruda, quien obtuvo el Nobel de Literatura por su poesía universal, cargada de simbolismo, pasión política y profundidad humana. En 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel recibió el Nobel de la Paz por su incansable lucha por los derechos humanos durante la dictadura militar. Ese mismo año, el venezolano Baruj Benacerraf fue premiado con el Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos sobre la estructura genética que controla la respuesta inmunológica.

En 1982, América Latina obtuvo dos reconocimientos fundamentales: el colombiano Gabriel García Márquez recibió el Nobel de Literatura por su aporte decisivo al realismo mágico y a la literatura universal, mientras que el diplomático mexicano Alfonso García Robles obtuvo el Nobel de la Paz por su liderazgo en el desarme nuclear y por impulsar el Tratado de Tlatelolco, que declaró a América Latina como zona libre de armas nucleares.

En 1984, el argentino César Milstein recibió el Nobel de Medicina por sus estudios sobre anticuerpos monoclonales, esenciales para el desarrollo de tratamientos médicos modernos. En 1987, el costarricense Óscar Arias Sánchez fue reconocido con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones negociadas a los conflictos armados en Centroamérica. En 1990, México volvió a destacar con Octavio Paz, quien recibió el Nobel de Literatura por su vasta obra poética y ensayística, que explora temas como la identidad, la libertad y la condición humana.

En 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum recibió el Nobel de la Paz por su defensa de los derechos de los pueblos indígenas y su denuncia de la represión en su país. En 2010, el escritor peruano Mario Vargas Llosa obtuvo el Nobel de Literatura por su aporte esencial a las letras hispanoamericanas y su capacidad para retratar las tensiones políticas y sociales de la región.

En 2016, el expresidente colombiano Juan Manuel Santos fue galardonado con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos para lograr el fin del conflicto armado con las FARC.

Finalmente, en 2025, la líder opositora venezolana María Corina Machado recibió el Nobel de la Paz por su defensa de la democracia, su lucha por una transición política pacífica y su compromiso con los derechos civiles en medio de un contexto de represión. La ceremonia de hoy, en la que su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el premio en su nombre, marcó un momento emotivo y simbólico para la región.

Los Premio Nobel latinoamericanos conforman un legado extraordinario de talento, valentía y compromiso. Desde la literatura que redefinió la narrativa mundial hasta descubrimientos científicos que salvan vidas y luchas sociales que defienden la dignidad humana, cada galardonado refleja la fuerza y la complejidad de una región que continúa influyendo en la historia global.

El reconocimiento recibido hoy por María Corina Machado a través de su hija demuestra que América Latina sigue siendo tierra de voces firmes, valientes y transformadoras.

En conjunto, estos laureados representan no solo el orgullo de sus naciones, sino también la profunda capacidad del continente para dejar una huella en el mundo.