De la acción táctica al efecto estratégico

ElAvance | 05 enero 2026

Evolución de la “Operación Resolución Absoluta” desde un enfoque integral de seguridad y defensa

Por Tte. Coronel Frank Félix Ferreras Ferreras, ERD (MA).
Magíster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

El 3 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos anunció la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas, durante la operación denominada “Operación Resolución Absoluta”. La acción, descrita por fuentes abiertas como una operación conjunta con un fuerte componente de inteligencia, conformación del ambiente y acción directa, detonó reacciones internacionales inmediatas y reabrió el debate sobre legitimidad, escalada y conducción político-estratégica.

Este artículo analiza el caso desde una perspectiva militar-doctrinal, explicando la “metamorfosis” de un éxito táctico/operacional hacia un problema eminentemente estratégico, donde la sostenibilidad del resultado depende de la sincronización interagencial, la gobernanza de la transición y el control del dominio informacional.

Palabras clave: diseño operacional, niveles de guerra, operaciones conjuntas, objetivos de alto valor (HVT), conformación del ambiente, acción decisiva, legitimidad, escalada, estabilización, dominio informacional.

En la doctrina contemporánea, la ejecución de una acción decisiva contra un objetivo de alto valor (HVT) rara vez se agota en el cumplimiento de la tarea. En escenarios de alta sensibilidad política y estratégica, el “hecho táctico” suele ser apenas el punto de inflexión que abre una disputa por el estado final deseado: gobernanza, legitimidad interna y externa, alineamientos diplomáticos, estabilidad regional y control de la narrativa.

En el caso de la Operación Resolución Absoluta, la cobertura internacional de la jornada evidenció que el centro de gravedad del debate se desplazó de la dimensión militar inmediata hacia el ámbito político-diplomático. En términos doctrinales, esto se resume en una premisa: la operación “termina” tácticamente cuando se cumple la tarea, pero “empieza” estratégicamente cuando se desencadenan sus consecuencias.

En operaciones “sensibles”, esta distinción es vital: un éxito táctico puede derivar en un fracaso estratégico si no existe un esquema realista de consolidación, transición y comunicación estratégica.

El diseño operacional parte de un estado final deseado (EFD) y se materializa mediante líneas de operación/esfuerzo y puntos decisivos. Para una operación centrada en un HVT, el EFD no
puede reducirse a la captura; debe incluir control de reacciones, gestión de legitimidad y un plan de estabilización (al menos en términos de seguridad pública, continuidad institucional y coordinación interagencial).

A continuación, se detallan cuatro (4) acciones esenciales en el desarrollo de la
“Operación Resolución Absoluta”:

  1. Preparación e inteligencia: IPB/IPOE + “targeting” como motor de decisión.
    Las operaciones contra objetivos de alto valor dependen de la superioridad en inteligencia: confirmación de patrones, reducción de incertidumbre y establecimiento de condiciones de éxito. De acuerdo con declaraciones atribuidas a autoridades militares de los Estados Unidos, el éxito de la misión se debió a una preparación extensa y a múltiples ensayos, incluyendo prácticas sobre una réplica del complejo objetivo. Desde la doctrina, esto se alinea con una lógica de ciclo de preparación donde la inteligencia no solo describe, sino que define ventanas de oportunidad y criterios de ejecución.
  2. Libertad de acción y degradación de la respuesta. En el nivel operacional, la
    conformación del ambiente busca obtener libertad de acción y limitar la capacidad del adversario de reaccionar de forma coordinada. De acuerdo con videos difundidos en redes sociales, se observan ataques coordinados y dirigidos por parte de las fuerzas estadounidenses contra estructuras de defensa que podrían representar un obstáculo durante la fase de ejecución de fuerzas de operaciones especiales. En este contexto, es importante reconocer el papel del poder aéreo para “allanar el camino”, como factor que reduce la fricción y acorta la exposición durante la acción decisiva.
  3. Ejecución: acción directa como acción decisiva. Las operaciones de acción directa se caracterizan por ser puntuales, de alta precisión y de duración limitada, orientadas a una tarea definida. Para valorar el éxito o no de la misión, conviene enfocarse en criterios doctrinales tales como:
    a. Identificación y confirmación del objetivo (a partir de inteligencia).
    b. Custodia y control del objetivo (evitar rescate o contraataque).
    c. Protección de la fuerza y continuidad del mando y control.
    d. Extracción/transferencia sin bajas o con el menor número de bajas posible (rasgo “quirúrgico” de la operación).
  4. Extracción, custodia y transición (inicio de la fase estratégica). En doctrina de Operaciones Especiales, la extracción es parte integral de la acción decisiva: sin extracción segura y custodia efectiva, el éxito es reversible. Todo indica que Nicolás Maduro y su esposa fueron transportados fuera del país para enfrentar cargos, y que el anuncio presidencial incluyó intenciones de administrar temporalmente la transición, lo que activa de inmediato la dimensión estratégica y el debate de legitimidad.

Visto desde otra perspectiva, es razonable sostener que la inteligencia de la fuerza atacante funcionó como motor de decisión. En operaciones sensibles, los órganos de inteligencia no solo “informan”, sino que definen umbrales de oportunidad, riesgos de error y requisitos de confirmación. La operación, ya culminada, conllevó un esfuerzo contundente de fuerza conjunta: se estima el uso de aproximadamente 150 aeronaves, lo que implica exigencias elevadas de mando y control, comunicaciones y control del espacio aéreo.

Doctrinalmente, cuanto mayor es el “tamaño” de la sincronización, más crítico se vuelve el control de la fricción: ventanas, secuencia, contingencias y reglas de empleo. Sin entrar en detalles sobre los objetivos impactados, la protección y cobertura de la fuerza que operó en el área de operaciones sugiere ataques cinéticos y daños dirigidos contra instalaciones militares relevantes para la defensa venezolana, lo que pone de manifiesto la función del componente de fuegos como elemento clave para la protección y para reducir la capacidad de respuesta inmediata.

En lógica doctrinal, la maniobra en una misión orientada a un objetivo de alto valor (HVT) busca dominación local temporal, control del objetivo y salida, cumpliendo el estado final deseado y procurando el menor impacto posible.

En síntesis, la Operación Resolución Absoluta ilustra con claridad la transición doctrinal “de la acción táctica al efecto estratégico”. Sin embargo, su principal centro de gravedad emergente no
está en el contacto militar inicial, sino en la capacidad de sostener el efecto político bajo presión de legitimidad, escalada y gobernanza.

En este sentido, la “metamorfosis” del caso confirma una lección recurrente de la doctrina: las operaciones sensibles se ganan o se pierden en la fase estratégica posterior, donde la seguridad y la defensa integrales exigen sincronización de instrumentos y una conducción político-militar coherente.