De imperios criminales a muertes y capturas históricas: La caída de grandes capos del narcotráfico

Martin Severino | 23 febrero 2026

Los rostros que lideraron algunos de los carteles y estructuras criminales más poderosos del siglo XX y XXI.

Santo Domingo. – Durante décadas, los nombres de poderosos jefes del narcotráfico dominaron titulares, sembraron violencia y desafiaron a los Estados, algunos construyeron verdaderos imperios transnacionales; otros transformaron la estructura del crimen organizado. Sin embargo, todos enfrentaron, tarde o temprano, el peso de la persecución judicial y policial, y cuando menos lo esperaban cayeron abatidos o fueron apresados por las autoridades.

El primero en la lista, la cual ningún otro podía encabezar ningún otro, tiene como número uno al colombiano Pablo Escobar, quien encontró su fin al ser cercado en la ciudad de Medellín.

El líder del Cartel de Medellín convirtió el narcotráfico en una guerra abierta contra el Estado colombiano, y su organización controlaba rutas hacia Estados Unidos y Europa, y utilizaba una red de sicarios, sobornos y terrorismo para mantener el poder.

Tras su fuga de la cárcel de “La Catedral” en 1992, el gobierno colombiano, con apoyo de agencias internacionales, activó el Bloque de Búsqueda. La presión se intensificó con la colaboración del grupo rival, el Cartel de Cali, y del grupo clandestino “Los Pepes”.

El 2 de diciembre de 1993, tras meses de rastreo de comunicaciones, Escobar fue localizado en un barrio de Medellín, donde fue abatido durante un operativo policial que marcó el fin de una era sangrienta en Colombia y debilitó de forma decisiva al Cartel de Medellín.

Otro de los grandes capos conocidos a nivel mundial es Joaquín Guzmán, quien fue el protagonista de fugas espectaculares hasta terminar extraditado. Conocido como “El Chapo”, fue el rostro visible del Cartel de Sinaloa durante años, y cuya red operaba en múltiples continentes y perfeccionó el uso de túneles fronterizos y rutas marítimas.

Guzmán fue capturado por primera vez en 1993 en Guatemala, pero escapó en 2001 de una prisión de máxima seguridad en México. En 2014 fue recapturado, solo para protagonizar una segunda fuga en 2015 a través de un túnel construido bajo su celda.

Su caída definitiva llegó en enero de 2016, cuando fue detenido tras un operativo en Los Mochis. En 2017 fue extraditado a Estados Unidos y en 2019 un tribunal federal lo condenó a cadena perpetua, desmantelando parte clave de la estructura visible del cartel, aunque la organización continuó operando bajo nuevos liderazgos.

La única dama que llego en el negocio ilícito a niveles de esos grandes capos fue Griselda Blanco, conocida también como la “Viuda Negra” del narcotráfico, quien fue pionera en el tráfico de cocaína hacia Miami en los años 70 y 80, Blanco fue una de las primeras mujeres en liderar una red internacional de narcotráfico. Su organización estuvo vinculada a una ola de violencia sin precedentes en Florida.

Fue arrestada en 1985 en California y condenada por cargos federales relacionados con drogas. Pasó casi dos décadas en prisión y fue deportada a Colombia en 2004 pero en 2012 murió asesinada en Medellín, en un crimen que evocó los métodos violentos asociados a la época que ayudó a forjar.

Nemesio Oseguera Cervantes: el líder en la sombra, conocido como “El Mencho”, es señalado como líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más poderosas de México en la última década.

A diferencia de otros capos mediáticos, Oseguera Cervantes mantuvo un perfil más reservado. Su organización ha sido objeto de múltiples operativos y sanciones internacionales, mientras que las autoridades ofrecían recompensas millonarias por información que condujera a su captura, hasta que el pasado domingo en un operativo encabezado por militares de México, según confirmó la Secretaría de Defensa Nacional.

Hasta la fecha, continúa prófugo, aunque bajo intensa presión operativa y financiera que ha golpeado la estructura de su red.

Lucky Luciano, considerado uno de los padres del crimen organizado moderno en Estados Unidos, Luciano ayudó a estructurar la mafia bajo un modelo corporativo en la primera mitad del siglo XX.

Fue arrestado en 1936 por cargos relacionados con prostitución forzada y condenado a prisión. Durante la Segunda Guerra Mundial colaboró con el gobierno estadounidense en operaciones de inteligencia portuaria, lo que facilitó la conmutación de su sentencia.

En 1946 fue deportado a Italia, donde vivió hasta su muerte en 1962. Aunque no cayó exclusivamente por narcotráfico, su estructura organizativa influyó en las redes criminales que luego dominarían ese negocio.

Carlos Enrique Lehder Rivas, Conocido por ser cofundador del Cartel de Medellín. De padre alemán y madre colombiana, Lehder se convirtió en el primer narcotraficante colombiano extraditado a los Estados Unidos y el único de los líderes del Cartel de Medellín que sería capturado vivo cuando este estaba operando.

Vio su fin luego de ser delatado por el empleado principal de la finca donde estaba, o por sus propios socios del Cartel, con quienes había entrado en serías diferencias, o por el mismo Pablo Escobar al considerarle un serio peligro. Tras ser capturado fue enviado a Estados Unidos en donde fue sentenciado a cadena perpetua más 135 años en la prisión de Marion, Illinois.

La caída de estos capos no ha significado el fin del narcotráfico, y en la mayoría de los casos, las organizaciones se fragmentaron o se reconfiguraron bajo nuevos liderazgos. Las capturas y muertes representaron golpes simbólicos y operativos, pero también evidenciaron la capacidad de adaptación de las redes criminales.

Las historias de estos jefes del narcotráfico muestran un patrón común: poder acumulado durante años, violencia como herramienta de control y, finalmente, una combinación de inteligencia, cooperación internacional y presión judicial que terminó por cerrar el cerco.