Confesión de testigo reabre supuesto montaje judicial contra Affe Gutiérrez Gil y su padre

Lorian Cuevas | 02 diciembre 2025

Santo Domingo. Una contundente confesión del testigo Esteban Andrés Angomás Delgado, conocido como “El Bebo”, reactivó uno de los casos más polémicos de la justicia dominicana: la presunta fabricación total del expediente que mantuvo 28 meses en prisión al piloto y exoficial Affe Gutiérrez Gil y a su padre, Rafael Gutiérrez Heredia.

En una grabación que ha circulado en las últimas horas, El Bebo admite que fue pagado, entrenado y hasta provisto de una identidad falsa para declarar en contra de los Gutiérrez, además de recibir un empleo en el IDAC como parte de las compensaciones. Según su propio testimonio, no actuó solo: otros testigos también habrían recibido dinero y la acusación completa habría sido coordinada por actores externos.

La denuncia depositada hoy ante la Procuraduría General sostiene que la motivación del supuesto montaje no fue institucional, sino personal. Señala al empresario Juan Ramón Gómez Díaz como presunto autor intelectual, afirmando que habría financiado la acusación movido por celos y resentimiento, ya que en ese momento era pareja de Sarah Pepén, hoy esposa de Affe Gutiérrez. La denuncia agrega hechos que, según los querellantes, refuerzan esa versión: empleos otorgados a la querellante y familiares, el nombramiento inmediato del testigo clave en el IDAC y la contratación en Telemicro de la esposa del juez que dictó las condenas, justo una semana después de ser apoderado del caso.

El documento entregado al Ministerio Público también menciona a fiscales, funcionarios y jueces que habrían facilitado o legitimado el proceso, indicando que el caso evidencia un ecosistema de corrupción donde particulares poderosos, autoridades y operadores judiciales actuaron en contra de la verdad y del debido proceso.

Por eso, solicitan que la Procuraduría investigue cada nombramiento, pago y actuación vinculada al expediente; que perite la confesión de El Bebo; que revise decisiones judiciales presuntamente tomadas bajo conflicto de interés; y que determine responsabilidades penales y administrativas.

Al salir de la Procuraduría, Affe Gutiérrez afirmó que durante 17 años denunció que su caso fue inventado y comprado para destruirlo, y que la confesión del testigo confirma que “el Estado fue secuestrado por intereses privados”.

Su padre, Rafael Gutiérrez Heredia, calificó el proceso como “una ejecución civil disfrazada de proceso penal”. Con la nueva confesión y la denuncia formal, más de una docena de nombres y estructuras quedan ahora bajo el escrutinio de las autoridades, en lo que podría convertirse, si se abre el proceso, en una de las investigaciones de corrupción judicial más delicadas de las últimas décadas.