Cómo llegó Nicolás Maduro al poder: la ruta política del heredero del chavismo

Lorian Cuevas | 03 enero 2026

Nicolás Maduro Moros inició su carrera pública lejos de los salones del poder. Nacido en Caracas en 1962, se formó políticamente como dirigente sindical del Metro de Caracas, donde defendió causas laborales y se vinculó a movimientos de izquierda. Esa militancia lo acercó al entorno de Hugo Chávez, especialmente tras el fallido golpe de Estado de 1992, cuando Maduro participó en campañas de apoyo al entonces teniente coronel encarcelado.

Con la llegada de Chávez a la presidencia en 1999, Maduro comenzó su ascenso institucional. Fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la nueva Constitución y luego diputado de la Asamblea Nacional. Su lealtad al proyecto bolivariano y su bajo perfil público le permitieron ganar espacios dentro del chavismo, hasta convertirse en presidente del Parlamento en 2005, un cargo clave para el control político del oficialismo.

En 2006, Chávez lo nombró ministro de Relaciones Exteriores, posición que ocupó durante casi siete años. Desde la Cancillería, Maduro se convirtió en uno de los rostros internacionales del chavismo, fortaleciendo alianzas con Cuba, Rusia, China e Irán. En octubre de 2012, tras ganar su última reelección y ya gravemente enfermo, Chávez lo designó vicepresidente ejecutivo y lo presentó públicamente como su sucesor político.

La muerte de Hugo Chávez, el 5 de marzo de 2013, marcó el punto de quiebre. Maduro asumió la presidencia interina y fue candidato oficialista en las elecciones extraordinarias del 14 de abril de 2013, que ganó por un margen de poco más de un punto porcentual frente al opositor Henrique Capriles. El resultado fue impugnado por la oposición, pero avalado por el Consejo Nacional Electoral, permitiendo a Maduro consolidarse formalmente en el poder.

Desde entonces, su gobierno ha estado marcado por una cronología de crisis y controversias: protestas masivas en 2014 y 2017, la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente paralela en 2017, y la reelección de 2018, considerada ilegítima por amplios sectores de la oposición y por varios gobiernos extranjeros.

A partir de ese momento, Maduro enfrentó sanciones internacionales, desconocimiento diplomático y una creciente presión externa, mientras mantenía el control del aparato estatal y militar.

Ese ciclo, que marcó más de una década de poder, tuvo un giro inesperado cuando en la madrugada de este sábado Estados Unidos anunció la captura de Nicolás Maduro, en medio de un operativo militar en Venezuela, un hecho que ha provocado una fuerte reacción internacional y mantiene a la región en máxima tensión diplomática.