¿Choques de trenes tiene fecha: octubre 2027 en la parada del PRM?

ElAvance | 19 octubre 2026

Rolando Espinal.
En exclusiva para El Avance.

Sí, y la colisión se ve venir desde ahora. Mientras David Collado usa las relaciones públicas desde el Ministerio de Turismo (MITUR) para proyectar una imagen de eficiencia gerencial —una estrategia de posicionamiento que, como él mismo repite, no ha implicado declarar una candidatura presidencial—, Carolina Mejía de Garrigó se mueve bajo una comunicación estratégica impecable que combina estructura partidaria, respaldo territorial y el peso histórico de su apellido. La pregunta no es quién tiene mejor imagen en las encuestas. La pregunta es cuál de estas dos vías convierte simpatía en votos el primer domingo de octubre de 2027, y, más importante aún, en mayo de 2028.

Collado lo dijo sin rodeos: "Yo no he dicho ni una sola vez que seré candidato presidencial. Estoy 24/7 en salir como el mejor ministro de turismo de la historia". Su gestión en el MITUR es, en efecto, un caso de estudio sobre marketing político: una agenda internacional intensa que combina promoción, negociación y posicionamiento de marca país, con presencia en FITUR, ITB, WTM y ANATO, y una narrativa centrada en resultados y eficiencia gerencial. Gallup RD le otorga un 61.8% de preferencia entre simpatizantes perremeístas, frente al 21.1% de Carolina Mejía, con un margen de error de ±2.8% y un nivel de confianza del 95%. Pero como advierte la propia Carolina: "Las encuestas son una herramienta importante y especifican y hablan de un momento en particular. Hay personas que se sienten bien ganando encuestas. Yo seré presidente".

La diferencia entre ambas vías es estructural, no mediática. Collado ha construido su posicionamiento desde el escaparate del ministerio que genera las mejores noticias del Gobierno: turismo récord, cruceros, inversión hotelera. El riesgo de esa estrategia es confundir popularidad inducida con maquinaria partidaria. La maquinaria de Carolina, en cambio, es tangible: Ricardo de los Santos, presidente del Senado, asumió formalmente la dirección nacional de su campaña y llamó a "defender a nuestra candidata con argumentos, sin ofender a nadie". A su estructura se han sumado el exministro Jesús "Chu" Vásquez, Manuel Jiménez en Santo Domingo Este, Eligio Jáquez —exhombre fuerte del Proyecto Presidencial Hipólito (PPH)— y más de 50 diputados, ocho senadores y 120 alcaldes y directores. Mientras Collado no hace trabajo de campo con las bases, la maquinaria de Carolina está en la calle, municipio por municipio.

El tercer punto de la alcaldesa es el más estratégico: el silencio de Collado. Su negativa a declarar aspiraciones presidenciales no es debilidad, es una apuesta calculada. "No me he referido a aspiraciones políticas desde agosto 2020″, ha reiterado. Pero el politólogo y viceministro Leonardo Gil lo describió con precisión: Collado ha desarrollado "una estrategia de posicionamiento político que le ha permitido generar expectativas electorales sin declarar una candidatura". Es el candidato que nunca ha dicho que es candidato. Y en política dominicana, ese silencio tiene un costo: mientras él evita el desgaste de la campaña, sus competidores recorren el país. Como dijo Hipólito Mejía al revelar sus propios sondeos: "Siete a tres, apúntelo y luego hablamos". El expresidente, que ha reactivado a los sagaces protagonistas de su antiguo PPH, ha exhortado a la militancia a trabajar "con entusiasmo, unidad y cercanía con las bases" para fortalecer la candidatura de su hija. Su mensaje es claro: la experiencia se impone al inmediatismo político.

La pregunta del millón es qué pasa si el PRM engaña a Carolina en octubre de 2027. No es un escenario descabellado. Circulan versiones sobre un poderoso grupo económico interno y externo que hará todo por imponer a Collado, y sobre la disposición de Danilo Medina a ceder su casilla como candidato de la oposición a un tercero que aglutine el voto anti-PRM. Pero hay un dato que cambia el tablero: Danilo Medina es débil con Hipólito Mejía. La relación entre ambos expresidentes tiene raíces profundas, y si Carolina es traicionada en la convención, el PLD estaría feliz de darle la candidatura presidencial. ¿Por qué? Porque Danilo Medina protege y honra a la hija de su fiel amigo. Sería la candidatura que partiría el PRM y entregaría el poder a la oposición. El propio Danilo lo ha insinuado: "El PRM va para afuera y será el PLD que lo sacará". Y en el ajedrez de 2028, ya se da por hecho que "Danilo Medina estaría cómodo con la candidatura de Carolina Mejía, la hija de su amigo Hipólito".

Pero Hipólito Mejía no perdonará una traición. Tiene experiencia: en el año 2000, no logró el 50% más 1, y Danilo Medina aceptó el acuerdo para evitar una segunda vuelta. Ese precedente pesa. Si el PRM no define antes de octubre de 2027 que quien quede primero va de presidente y el segundo de vicepresidente, y si no se saca a todos los aspirantes del tren gubernamental para que la competencia sea justa, el partido estará cavando su propia tumba. Porque la historia dominicana enseña que los partidos no se pierden en las urnas: se pierden en las primarias. Y a precio de hoy, mientras Collado proyecta una imagen que no se ha traducido en votos, Carolina Mejía de Garrigó se mueve con la certeza de quien sabe que la popularidad mediática no sustituye el trabajo con las bases. El choque de trenes tiene fecha: octubre de 2027 en la parada del PRM. Y el que pierda, si el proceso no es transparente, se va.