Campamentos en Lisboa y Oporto presionan al Gobierno por la crisis de vivienda

Ruth Encarnacion | 19 octubre 2026

Decenas de tiendas de campaña permanecen instaladas en zonas céntricas de Lisboa y Oporto, en Portugal, donde manifestantes exigen acciones concretas para contener el encarecimiento de la vivienda y garantizar el acceso a alquileres asequibles.

Los participantes en las protestas critican la respuesta del Gobierno ante la crisis habitacional y rechazan una reforma legislativa que busca flexibilizar el mercado de alquiler y agilizar los procedimientos de desalojo de inquilinos que incumplan con los pagos.

La iniciativa fue aprobada en primera lectura por el Parlamento portugués en septiembre y forma parte de una serie de cambios destinados a modificar las condiciones del mercado inmobiliario.

Aunque la noche del domingo transcurrió sin incidentes, los manifestantes mantienen su decisión de continuar con las acampadas, pese a las advertencias de las autoridades sobre las posibles consecuencias legales de permanecer en esos espacios sin autorización.

En Oporto, donde las movilizaciones comenzaron hace aproximadamente diez días, la portavoz del movimiento, Maria Joao Calisto, informó al diario Público que los organizadores notificaron a las autoridades su intención de mantener las protestas entre el 21 de octubre y el 31 de diciembre.

Los activistas también buscan extender sus reivindicaciones a otros territorios de la península ibérica. Como parte de esa estrategia, han planteado la posibilidad de coordinar acciones con organizaciones españolas y solicitaron a los sindicatos que convoquen una huelga general para el próximo 11 de noviembre.

El movimiento portugués coincide con las protestas por el acceso a la vivienda registradas recientemente en España. Hace tres semanas, manifestantes levantaron un campamento en la Puerta del Sol, en Madrid, para reclamar soluciones al aumento de los precios inmobiliarios.

La vivienda se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación social en ambos países, donde los elevados costos de alquiler dificultan cada vez más el acceso a un hogar, especialmente para los sectores con menores ingresos.