¡Alerta! Los virus respiratorios que acechan a los dominicanos

Julissa Reyes | 18 marzo 2026

Santo Domingo, RD.-En la República Dominicana, los virus respiratorios tienden a circular con mayor intensidad entre los meses de marzo y octubre, período que coincide con cambios climáticos, variaciones en la humedad ambiental, mayor concentración de personas en espacios cerrados y el aumento de actividades sociales propias de fin de año e inicio del siguiente. Durante esta temporada, diferentes virus respiratorios coexisten y afectan simultáneamente a amplios segmentos de la población, generando un aumento considerable en las consultas médicas y provocando el ausentismo laboral y escolar, además de hospitalizaciones y una carga económica importante tanto para las familias como para el sistema sanitario del país.

El Avance Media consultó al doctor Alfredo Matos Hoepelman, neumólogo internista y expresidente de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax, quien explicó que la mayor circulación viral en estos meses responde principalmente a factores climáticos y ambientales.

El especialista explica que a pesar de que en el Caribe no se experimentan inviernos extremos como en países templados, sí se producen variaciones de temperatura, aumento de lluvias en determinados períodos y cambios en la dinámica social que favorecen la transmisión de virus respiratorios. Las reuniones familiares, actividades escolares presenciales y eventos masivos incrementan el contacto cercano y, por tanto, la probabilidad de contagio es mucho mayor.

Principales virus respiratorios que circulan en el país

Entre los virus más frecuentes detectados durante esta temporada en República Dominicana se encuentran:

1. Influenza A y B

La influenza, comúnmente conocida como gripe, continúa siendo uno de los virus respiratorios más relevantes. Las cepas de Influenza A e Influenza B circulan cada año con variaciones genéticas que obligan a actualizar periódicamente la vacuna estacional. Dentro de la Influenza A, las variantes A (H3N2) y A (H1N1) han sido identificadas en diferentes temporadas. La cepa H3N2, en particular, ha demostrado en varios contextos internacionales mayor impacto en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedades pulmonares obstructivas.

La influenza puede presentarse con fiebre alta súbita, dolor muscular intenso, dolor de cabeza, tos seca persistente, congestión nasal y fatiga marcada. En pacientes vulnerables, puede evolucionar hacia neumonía viral primaria o facilitar infecciones bacterianas secundarias, lo que aumenta el riesgo de hospitalización.

2. Virus sincitial respiratorio (VSR)
El Virus Sincitial Respiratorio (VSR) es una de las principales causas de bronquiolitis y neumonía en lactantes y niños pequeños. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, su impacto es mayor en menores de dos años y en adultos mayores con enfermedades cardíacas o pulmonares.

En los últimos años, el VSR ha mostrado patrones de circulación variables, en algunos casos con picos más altos que en temporadas previas. En lactantes, los síntomas pueden incluir dificultad respiratoria, respiración rápida, sibilancias, rechazo al alimento y fiebre. En adultos, suele manifestarse como un cuadro similar a un resfriado común, aunque puede complicarse en personas con comorbilidades.

3. Virus de la parainfluenza


El Virus de la parainfluenza humana es menos conocido por la población general, pero desempeña un papel importante en infecciones respiratorias altas y bajas, especialmente en niños. Puede causar laringotraqueítis (crup), bronquitis y neumonía. Generalmente se presenta con tos perruna, ronquera y fiebre moderada. Aunque la mayoría de los casos son leves, algunos pueden requerir atención hospitalaria.

4. COVID-19 (SARS-CoV-2)


El COVID-19, causado por el virus SARS-CoV-2, continúa circulando, aunque con menor intensidad que en los primeros años de la pandemia. La amplia cobertura de vacunación y la inmunidad natural adquirida han contribuido a que la mayoría de los casos actuales sean leves o moderados. No obstante, el virus sigue representando un riesgo para adultos mayores, pacientes inmunocomprometidos y personas con enfermedades crónicas.

En los sistemas de vigilancia epidemiológica se siguen detectando casos positivos, principalmente asociados a cuadros gripales leves, congestión nasal, dolor de garganta, fiebre baja y malestar general.

Se recuerda que la pandemia de coronavirus dejó como saldo 4,384 fallecidos de un total de 661,103 casos reportados.

 Coinfecciones y bacterias atípicas


Además de estos virus, también se han reportado bacterias atípicas que pueden complicar la evolución de un cuadro viral. Las coinfecciones —cuando un paciente tiene simultáneamente un virus y una bacteria— pueden agravar los síntomas, prolongar la enfermedad y aumentar la necesidad de antibióticos y hospitalización. Este fenómeno es especialmente preocupante en niños pequeños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas.

Impacto en la salud pública y en los servicios médicos
De acuerdo con especialistas en neumología, aproximadamente el 40 % de los pacientes que acuden a consulta por síntomas respiratorios durante esta temporada están afectados por uno o más de estos virus. Muchos presentan cuadros más prolongados de lo habitual, con tos persistente que puede extenderse por dos o tres semanas.

En caso de afecciones gripales, se recomienda el uso de mascarillas.

Este aumento de casos se traduce en mayor demanda en servicios de urgencias, consultas especializadas, estudios diagnósticos y hospitalizaciones. Tanto los centros públicos como privados experimentan un incremento en la ocupación de camas, particularmente en áreas de pediatría y medicina interna.

En las primeras semanas epidemiológicas de 2026, las autoridades sanitarias reportaron 15 casos de infección respiratoria aguda grave (IRAG). Aunque esta cifra no indica necesariamente una epidemia, sí refleja la necesidad de vigilancia constante y capacidad de respuesta del sistema sanitario.

Costos económicos para la población


El impacto de los virus respiratorios no solo es clínico, sino también económico. Las consultas médicas con especialistas pueden oscilar entre RD$ 3,500 y RD$ 5,000 en el sector privado, dependiendo del centro y la especialidad. Para quienes cuentan con seguro médico, el copago puede situarse entre RD$ 1,500 y RD$ 3,000. Sin seguro, el paciente debe asumir el costo total.

A esto se suman los gastos en medicamentos (antivirales, antipiréticos, antibióticos cuando están indicados, broncodilatadores), estudios de laboratorio, radiografías de tórax y pruebas diagnósticas específicas. Algunos análisis no están cubiertos por los seguros de salud, lo que obliga a los pacientes a pagar de su bolsillo la totalidad de las analíticas.

El ausentismo laboral y escolar también genera pérdidas económicas indirectas. Padres que deben faltar al trabajo para cuidar a hijos enfermos, trabajadores que pierden días productivos y empresas que enfrentan disminución en su rendimiento son parte de las consecuencias menos visibles de la temporada respiratoria.

Factores de riesgo y poblaciones vulnerables
Entre los grupos más vulnerables a complicaciones se encuentran:

• Niños menores de cinco años.
• Adultos mayores de 65 años.
• Personas con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, asma, EPOC).
• Pacientes inmunocomprometidos.
• Mujeres embarazadas.

En estas poblaciones, un cuadro viral aparentemente leve puede evolucionar hacia neumonía, insuficiencia respiratoria o descompensación de enfermedades de base.

Medidas de prevención y control
Las autoridades de salud recomiendan varias estrategias para reducir el riesgo de contagio y complicaciones:

  1. Vacunación contra la influenza: Es fundamental para niños mayores de seis meses, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La vacuna se actualiza anualmente según las cepas circulantes.
  2. Higiene de manos: El lavado frecuente con agua y jabón o el uso de soluciones a base de alcohol reduce significativamente la transmisión viral.
  3. Uso de mascarillas en lugares concurridos: Especialmente recomendable para personas vulnerables o con síntomas respiratorios.
  4. Ventilación de espacios cerrados: Abrir ventanas y mejorar la circulación de aire disminuye la concentración de partículas virales.
  5. Evitar la automedicación: El uso inadecuado de antibióticos puede generar resistencia bacteriana y no es efectivo contra virus.
  6. Consulta médica temprana: Ante fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho o signos de deshidratación, es importante buscar atención inmediata.

Cómo inició el 2026

La Dirección General de Epidemiología informó que durante la Semana Epidemiológica 04 de 2026, correspondiente del 25 al 31 de enero, se notificaron 15 casos sospechosos de infección respiratoria aguda grave (IRAG), cifra superior a los 9 casos reportados en el mismo período de 2025

No obstante, las autoridades confirmaron que no se han registrado defunciones ni mayor gravedad clínica en lo que va de año.

De acuerdo con el boletín del Ministerio de Salud Pública, durante el primer mes de 2026 se contabilizaron 69 casos sospechosos, frente a 47 casos en igual período de 2025, lo que representa un incremento del 47%

Las autoridades atribuyen este aumento principalmente al fortalecimiento del sistema de vigilancia epidemiológica y a una mayor captación de casos, más que a un incremento en la severidad de la enfermedad.

En cuanto a la distribución territorial, la provincia de Azua encabeza los registros con 31 casos, seguida de Santo Domingo con 13 casos, mientras que el Distrito Nacional y San Cristóbal reportaron cinco casos cada uno. Estas cifras se concentran en zonas de mayor densidad poblacional y demanda hospitalaria.

El análisis epidemiológico indica que los grupos más afectados son los niños de 1 a 4 años y los adultos de 60 años o más, con predominio masculino en la infancia y femenino en adultos mayores.

Un dato destacado es que la letalidad acumulada en 2026 se mantiene en 0%, sin muertes reportadas, en contraste con 2025, cuando se registraron tres defunciones y una letalidad de 6.4%

Las autoridades atribuyen este resultado a la detección temprana, el manejo clínico oportuno y el impacto de la vacunación.

El Ministerio exhortó a fortalecer la vigilancia a través del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), promover la vacunación contra la influenza y mantener medidas preventivas, mientras continúa el monitoreo de la circulación de virus respiratorios en la República Dominicana.


Las autoridades han indicado que la circulación de virus respiratorios en 2026 se mantiene dentro de los parámetros esperados para la temporada, descartando una epidemia de influenza. Sin embargo, el monitoreo continuo es esencial para detectar cambios en el comportamiento de los virus, aparición de nuevas variantes o incrementos inusuales en hospitalizaciones.

La vigilancia epidemiológica permite identificar tendencias, reforzar campañas de vacunación y orientar a la población sobre medidas preventivas. Asimismo, fortalece la capacidad del sistema de salud para responder ante posibles brotes.

La temporada respiratoria entre octubre y marzo en República Dominicana representa un desafío recurrente para la salud pública y para las autoridades en sentido general.

La coexistencia de influenza A y B, virus sincitial respiratorio, parainfluenza, COVID-19 y otros agentes infecciosos genera un aumento significativo de consultas médicas, hospitalizaciones y gastos económicos para la población.

Aunque la situación se mantiene dentro de los parámetros normales para la época, conforme a lo que las propias autoridades han informado, la combinación de múltiples virus activos exige vigilancia constante, preparación hospitalaria y responsabilidad individual y colectiva. La vacunación, la higiene y la búsqueda oportuna de atención médica continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir complicaciones.

Fortalecer la educación sanitaria, mejorar el acceso a servicios médicos y garantizar la cobertura de estudios diagnósticos clave son pasos esenciales para mitigar el impacto de estas enfermedades en los próximos años.