Alerta Amber: El sistema que nuestro país exige para que nadie desaparezca en el olvido

ElAvance | 17 enero 2026

Escrito Por Ariel Lara 

Como ciudadano que sigue de cerca la realidad nacional, considero que la seguridad no puede ser un concepto abstracto mientras las familias dominicanas viven con el temor constante de que un ser querido no regrese a casa. La implementación de la Ley Alerta Amber en nuestro país es, a mi juicio, la respuesta tecnológica y humana más contundente que podemos ofrecer frente al drama de los desaparecidos, un problema que nos duele a todos y que requiere soluciones del siglo XXI. Esta urgencia no es una percepción subjetiva, sino que se sustenta en una realidad estadística alarmante: solo en 2025 se registraron 1,268 ciudadanos desaparecidos, lo que representa un promedio desgarrador de 3.47 desapariciones por día.

Para dimensionar el impacto de esta herramienta, es vital recordar su origen. El sistema nació de una profunda tragedia en Arlington, Texas, en 1996, tras el secuestro y asesinato de la pequeña Amber Hagerman. De ese dolor surgió el compromiso de crear una red que hoy conocemos como Alerta AMBER, siglas en inglés para America’s Missing: Broadcast Emergency Response. Lo que esto significa en la práctica es una ofensiva informativa sin precedentes: en el momento en que se reporta una desaparición, cada celular, radio, televisión y valla digital se convierte en un ojo vigilante, acorralando al captor y reduciendo el tiempo de respuesta a su mínima expresión. Es una herramienta diseñada para evitar que las cifras sigan creciendo, pues de los casos reportados el año pasado, aunque 655 personas fueron localizadas vivas, lamentablemente 59 fueron halladas fallecidas y aproximadamente 232 ciudadanos permanecen con paradero desconocido, sumándose a una brecha que organizaciones como ASODOFADE sitúan en más de 2,400 desapariciones acumuladas desde junio de 2022.

En nuestro país, el camino hacia este escudo protector fue trazado inicialmente por el ex diputado Orlando Jorge Villegas, quien tuvo la visión pionera de proponer este proyecto en 2022, entendiendo que no podíamos seguir enfrentando estas crisis con protocolos desarticulados. Hoy, esa antorcha ha sido retomada con firmeza por las diputadas Liz Mieses y Carmen Barceló, quienes han mantenido la vigencia de la pieza en este inicio de 2026. Es alentador ver cómo existe una continuidad legislativa que pone el bienestar de la gente por encima de los intereses particulares, consolidando una propuesta que busca proteger no solo a la niñez, sino a cada ciudadano vulnerable que hoy forma parte de esas estadísticas de incertidumbre.

La urgencia de esta ley tiene nombres que han marcado nuestra historia reciente y que hoy nos gritan la necesidad de actuar. Casos como el de Carla Massiel o la angustiante incertidumbre en torno a Alexander Sang son heridas que aún supuran en la conciencia nacional. Hoy, mi solidaridad y mi voz se unen a las familias de Roldanis Calderón en Jarabacoa y Brianna Genao en Puerto Plata; sus historias nos confirman que no podemos dejar la búsqueda de un desaparecido al azar o a la suerte de que una foto se haga viral en redes sociales. El Estado debe garantizar una respuesta sistémica e inmediata, donde la tecnología sea el primer aliado de la justicia para que el número de personas localizadas con vida sea siempre el máximo posible.

En este sentido, veo con respeto y optimismo la postura del presidente del Senado, Ricardo de los Santos, quien ha garantizado que este proyecto será una prioridad en la agenda de la próxima legislatura. Confío plenamente en que la Cámara Alta sabrá dar salida oportuna a esta pieza con la misma eficiencia y productividad que han mostrado en otras reformas clave recientemente. El Senado tiene hoy la oportunidad histórica de entregarle al país una herramienta de paz, validando un esfuerzo que nació de la visión de Orlando Jorge Villegas y que ha sido fortalecido por el compromiso de las legisladoras actuales.

La aprobación de la Ley Alerta Amber será el punto de partida para una nueva era en la seguridad ciudadana dominicana. No se trata solo de un protocolo, sino de un contrato de protección mutua ante una realidad que nos golpea con más de tres desapariciones diarias. Es momento de que el Senado ratifique este avance, asegurando que ante una desaparición, el país entero se active como un solo cuerpo. Cada minuto que ganamos con esta ley es una oportunidad de salvar una vida, y estoy convencido de que nuestras autoridades estarán a la altura de esta demanda histórica por la tranquilidad y la integridad de cada hogar en nuestro país.