Le tocó explicarlo

ElAvance | 12 abril 2026

Jorge Sánchez Erazo.
Consultor en comunicación política.

Hay una frase que se repite cada vez que el MICM publica el boletín semanal de combustibles: "¿Y el gobierno qué va a hacer?" Es una pregunta comprensible, pero parte de una premisa equivocada. Asume que alguien en Santo Domingo tiene control sobre una palanca que, en realidad, está en Riad, en Moscú y, ahora, también en Teherán.

El alza de los combustibles no es una decisión local. Es la consecuencia de una cadena de eventos que ningún gobierno del hemisferio —ni el más grande ni el más rico— ha podido detener. Costa Rica anuncia aumentos para mayo. Colombia ajusta. Perú presiona. El fenómeno no tiene nacionalidad dominicana: tiene una dirección, y viene de afuera. República Dominicana no produce crudo. Importa derivados. No fija precios: los recibe.

“República Dominicana no produce crudo. Importa derivados. No fija precios: los recibe.”

Lo que sí hace el Estado es pararse delante del golpe antes de que llegue completo al consumidor. Eso tiene un costo fiscal real, con límites reales, en un contexto donde el mercado global está viviendo, según la Agencia Internacional de Energía, la mayor interrupción de suministro en la historia petrolera mundial. Que el galón haya subido mucho menos que el barril no es un fracaso de política pública. Es su resultado.

El sector empresarial tiene razón en preocuparse, pero se hace la pregunta equivocada. No es cuándo volverán los precios de enero —eso no ocurrirá pronto, y planificar sobre esa expectativa es un error que ya tiene costo. La pregunta es otra: cómo construir una operación menos dependiente de un insumo que ningún gobierno local controla. Esa conversación, el empresariado dominicano todavía la está postergando.

Esta coyuntura debería abrir algo más importante que el debate del precio de esta semana: ¿cuánto depende la economía dominicana de combustibles importados y cuánto puede reducirse esa dependencia?

La respuesta no está en el boletín semanal del MICM. Está en una política energética que todavía está pendiente de escribirse.

“Dar malas noticias es siempre políticamente costoso. Hacerlo con transparencia sobre las causas externas es, cuando menos, lo correcto. El ministro Sanz Lovatón no subió el precio de la gasolina. Le tocó explicarlo.”

Hay algo que los analistas políticos solemos omitir por incomodidad: el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes está administrando una crisis que le llegó desde afuera, con instrumentos que tienen límites fiscales reales, y bajo una presión pública que a veces exige lo imposible. Dar malas noticias es siempre políticamente costoso. Hacerlo con transparencia sobre las causas externas es, cuando menos, lo correcto.El ministro Sanz Lovatón no subió el precio de la gasolina. Le tocó explicarlo.

Jorge Sánchez Erazo es consultor en comunicación política con más de una década de experiencia en estrategia digital y análisis de datos para campañas en América Latina. Ha asesorado a líderes y gobiernos en México, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Chile y Perú. Maestrando en Comunicación Política por la Universidad Austral y con formación en Big Data en Michigan, el Tec de Monterrey y George Washington University. Partner consultor de Inhabitant Global – República Dominicana.