La resiliencia de Yaxel

ElAvance | 07 abril 2026

Rafael Antonio Faneyte.
Analista deportivo

Detrás de cada historia de éxito se esconden realidades que la mayoría de las veces quedan en secreto. Sin dudas, Yaxel Lendeborg tendrá muchas cosas que contar en el futuro. Hijo de padres dominicanos, nació en Puerto Rico donde su madre contaba con una beca deportiva en American University. Años después emigrarían a Cincinnati y más tarde a New Jersey, ciudad donde se formó como persona y dio sus primeros pasos como atleta.

En momentos de su infancia, llegó a pensar que no era bueno para ningún deporte. Su madre se encargó de que recorriera diferentes disciplinas deportivas, hasta que el baloncesto marcó su camino.

En la secundaria, Yaxel encontró el inicio de su viaje. Pero no fue fácil, solo pudo disputar 11 partidos en su último año de "high school" y sus mediocres calificaciones fueron una retranca en su proceso de desarrollo académico-deportivo.

Llegó la oportunidad de ir a Arizona Western, un Junior College que hizo que empezara a creer en sí mismo. Lejos de su familia por primera vez en su vida, y en medio de la pandemia del Covid-19, Yaxel empezó a experimentar sensaciones nunca vividas. 

Tras dos años, donde se consolidó como un referente defensivo, incluyendo el liderato histórico de rebotes de la NJCAA, el dominicano fue reclutado por UAB, una modesta universidad de División 1 de la NCAA, donde daría pasos agigantados en camino a lo que sería el estrellato. Dos temporadas impresionantes en el primer nivel del baloncesto universitario de Estados Unidos le valieron estar en dos ocasiones el Primer Equipo de la Conferencia All-American y ser Jugador Defensivo del Año de la Conferencia, promediando dobles dígitos en puntos y rebotes. Como si fuera poco, igualó al místico Larry Bird como los únicos en la historia con 600 puntos, 400 rebotes y 150 asistencias en una temporada de la NCAA.

La NBA se fijó en él. Los especialistas en proyección de talento empezaron a colocarlo entre los candidatos a ser seleccionados al profesionalismo. Pero faltaba algo.

El Portal de Transferencia le dio la oportunidad de retirar su nombre de las listas del draft y, tras recibir una irrechazable suma de dinero, retornar a la NCAA con los Michigan Wolverines, siendo el jugador más codiciado de todos los que decidieron cambiar de alma mater.

Lo demás ya es de todos conocido. Se convirtió en la figura del equipo, líder en anotación, Jugador del Año de la Conferencia Big 10 y la gran figura defensiva a lo largo de la temporada. Cual cuento de hadas, Yaxel recibió el premio a su esfuerzo, dedicación y talento, jugar el partido final por el campeonato universitario ante UConn.

En una noche donde tuvo que luchar con molestias físicas en una de sus piernas, tras una caída en el partido de semifinales, no quedó a deber. Su liderazgo, entrega, disciplina en cancha, pero sobre todo su fe, fueron claves para que consiguieran apenas su segundo campeonato y el primero desde 1989.

El sacrificio valió la pena. Ahora se abre una nueva oportunidad, la de llegar al máximo nivel, la NBA. Y Yaxel sabe cómo las cosas suceden: creyendo, trabajando, no olvidando a los de siempre y muy especialmente, dejando que sea su talento el que se convierta en el protagonista de su propia resiliencia.