Furia ciega: la tormenta económica importada

ElAvance | 22 marzo 2026

Por Julio Alberto Martínez

La prestigiosa revista británica “The Economist” publicó una portaba demoledora que describe con exactitud el panorama geopolítico global.

Bajo el título “Operación Furia Ciega”, en clara alusión irónica a la “Operación Furia Épica”, anunciada por el presidente Trump, el mandatario aparece con la boca abierta en franca expresión agresiva. Lleva un clásico casco militar M1 —característico del ejercito estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, Vietnamla invasión de abril del 65—bordeado con seis balas atado a una banda negra que le tapan sus ojos.

Evocando, evidentemente, la ceguera de una operación que hasta el momento está provocando mucha ansiedad por el incremento de los precios del petróleo; sus derivados, y las secuelas negativas inflacionarias que está provocando en la economía global. 

Esa imagen satírica más allá de la viralidad refleja una ideafundamental que analistas de la categoría del politólogo Samuel Huntington han abordado.

En su libro “Choque de Civilizaciones”, al cuestionar a las élites norteamericanas y la política exterior de los Estados Unidos, Huntington señala que desde la cúspide se toman decisiones pensando en los intereses occidentales sin medir las consecuencias que tendría para el mundo no occidental. 

A menudo se pierde de vista lo elemental, civilizaciones como la islámica –además de las diferencias étnicas, religiosas, culturares, no conocieron la separación entre la religión y el Estado– esas intervenciones suelen generar resistencias profundas y resultados contraproducentes. 

Los estadistas, advierte el autor, solo pueden alterar la realidad de forma constructiva si la reconocen y la entienden. De lo contrario, se repiten errores históricos, como la percepción occidental de la Primavera Árabe como lucha por la democracialiberal.

La pregunta obligada que surge en este contexto es:¿comprendía verdaderamente Trump las consecuencias geopolíticas y económicas de escalar el conflicto con Irán? 

Los consumidores estadounidenses ya sienten el golpe: el precio promedio del galón de gasolina ha subido alrededor de un 30 por ciento. De unos 2,98 dólares a casi 4 dólares por galón.Impulsado por las amenazas del estrecho de Ormuz –vía por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial– y la determinación de la dictadura iraní de destruir buques e infraestructuras que beneficien al líder del mundo occidental. 

En Europa, países como Francia, España e Italia registran alzas cercanas al 20%, al igual que países asiáticos dependientes de las importaciones petroleras. 

República Dominicana, como país importador neto de petróleo,no escapa a esta tormenta. En apenas 3 semanas de escalada intensa, el gobierno ha destinado más de RD$ 2 mil millones en subsidios de cerca de 12mil que tenía programado para este año.  

Adicionalmente, para amortiguar el efecto en los bolsillos del pueblo dominicano las autoridades congelaron el precio del gas licuado de petróleo GLP y limitaron el aumento de las gasolinasa RD$ 5 por galón, complementando con una partida adicional de RD$ 10,000 millones. 

Esta crisis nos recuerda una verdad incómoda: nadie puede vaticinar con certeza cuando ni como culminara el conflicto. Lo que sí es previsible en todo el mundo es una factura más caraque en el contexto local inevitablemente afectara el bolsillo de los dominicanos.

Ojalá que en medio de esta tormenta importada, el populismo no prime en nuestro país. Así como el gobierno ha actuado con responsabilidad al subsidiar y contener los precios, también lo haga la oposición, aportando soluciones constructivas a una crisis que ni creamos ni podemos impedir, pero sí podemos mitigar, como señaló el ministro de Hacienda y Economía.