Cuba en la cuerda floja tras la caída de Maduro

Victor Herasme | 18 marzo 2026

La captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses abrió un nuevo escenario de incertidumbre para Cuba, en su condición de principal aliado de Caracas en los últimos años.

Apenas un día después de la operación ‘Resolución Absoluta’ ocurrida la madrugada del 3 de enero en Fuerte Tiuna, Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “Cuba está lista para caer” y aseguró que cortará por completo el envío de dinero y petróleo hacia la isla.

Desde La Habana, el gobierno condenó la operación y activó planes vinculados a un eventual “Estado de Guerra”, aunque no respondió directamente a las declaraciones del gobernante estadounidense sobre la fragilidad económica del país.

Ya han pasado más de dos meses desde la extracción de Maduro y el régimen cubano continúa en pie, pero sin dudas atraviesa una de las peores crisis económicas de sus 67 años de historia.

Al final del 2025, antes de la caída del ex mandatario venezolano, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, había reconocido que su país atravesaba una situación económica calamitosa en un contexto de recesión prolongada, caída del PIB superior al 4%, inflación interanual de 14,75% y una producción industrial en mínimos.  Luego del 3 de enero la situación no ha hecho más que agravarse, sumándose escasez de alimentos y medicamentos, acumulación de basura que provoca brotes de enfermedades y apagones que en algunas zonas superan las 20 horas diarias.

Crisis en el suministro eléctrico

El sistema energético es el punto más crítico. La isla necesita unos 110.000 barriles de petróleo diarios, pero solo produce alrededor de 40.000, por lo que depende del suministro externo, principalmente de Venezuela y México.

En 2025, Venezuela habría enviado en promedio unos 27.000 barriles diarios, una cifra muy inferior a los niveles históricos, mientras que México despachó más de 17.000 barriles diarios entre enero y septiembre, en operaciones calificadas por su gobierno como contratos y ayuda humanitaria.

Expertos advierten que un corte total del petróleo venezolano, que representa cerca de un tercio de la demanda energética cubana, podría agravar los apagones, paralizar el transporte y profundizar la crisis productiva. Sin embargo, consideran que un colapso político inmediato no es necesariamente inevitable, pese al deterioro económico y al éxodo masivo de más de 2,7 millones de cubanos desde la pandemia.

En este escenario, más que una caída súbita, analistas proyectan una profundización de la crisis hacia un punto límite, en medio de un creciente aislamiento financiero internacional y escasas alternativas de financiamiento externo.

Montones de basura por todos lados

La crisis energética y la escasez de combustible en Cuba han provocado una creciente acumulación de basura en calles de La Habana y otras ciudades, generando riesgos sanitarios y poniendo en relieve el deterioro de los servicios básicos.

Según reportes de medios internacionales, la falta de carburantes ha reducido significativamente la operación de los camiones recolectores de desperdicios. En la capital, solo 44 de los 106 vehículos están en funcionamiento, lo que resulta insuficiente para atender a más de dos millones de habitantes.

Los informes dan cuenta de que en algunos sectores pasan más de diez días sin recoger los desechos, obligando a las personas a convivir con basura acumulada justo al frente de sus viviendas.

Los expertos vienen advirtiendo que la combinación de calor, residuos en descomposición y la presencia de insectos y roedores aumenta el riesgo de enfermedades, en un contexto donde el sistema sanitario y el acceso a servicios esenciales ya enfrentan presión.

Aunque el Gobierno ha implementado medidas de racionamiento para priorizar sectores críticos, la limpieza urbana ha quedado totalmente rezagada.

Organismos como la Naciones Unidas han expresado preocupación por el impacto humanitario de la crisis, mientras la acumulación de basura se suma a otros signos visibles de la parálisis económica y el deterioro de la infraestructura en la isla.

Sistema sanitario en coma

El sistema sanitario de Cuba se encuentra al borde del colapso debido al bloqueo del suministro de petróleo impulsado por Estados Unidos, según denunciaron autoridades de la isla. La escasez de combustible ha provocado dificultades para operar ambulancias, interrupciones en vuelos con suministros médicos y frecuentes apagones que afectan el funcionamiento de hospitales y tratamientos vitales.

El ministro de Salud, José Ángel Portal Miranda, advirtió que las sanciones amenazan la “seguridad humana básica” y podrían poner en riesgo a unos cinco millones de pacientes con enfermedades crónicas, incluidos miles que requieren quimioterapia, radioterapia y atención especializada. Servicios como la atención cardiovascular, renal y de emergencia figuran entre los más afectados.

La crisis se agravó tras una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que penaliza a los países que suministren petróleo a Cuba, medida que se suma al cese de envíos desde aliados como Venezuela, México y Rusia.

Washington busca aumentar la presión económica para propiciar un cambio político en la isla, mientras el presidente Miguel Díaz‑Canel ha reiterado que solo negociará bajo condiciones de respeto a la soberanía nacional.

Golpe al turismo

El turismo en Cuba, históricamente una de las principales fuentes de divisas, enfrenta un fuerte deterioro agravado por la reciente crisis de combustible, la escasez energética y la reducción sostenida de visitantes internacionales, lo que agrava la ya compleja situación económica del país.

La falta de petróleo, tras la interrupción del suministro venezolano y las presiones de Estados Unidos, ha provocado cortes eléctricos, racionamiento de gasolina y la suspensión de vuelos debido a la escasez de queroseno para aviación. Esta situación ha llevado a aerolíneas internacionales a cancelar o reducir operaciones, lo que amenaza con disminuir aún más la llegada de turistas durante la temporada alta.

El impacto es significativo: Cuba pasó de recibir 4.7 millones de visitantes en 2018 a 1.8 millones en 2025, con una caída sostenida en los ingresos. La baja ocupación ha obligado al cierre parcial o total de hoteles, mientras negocios privados, hostales y trabajadores del sector enfrentan pérdidas económicas y emigración laboral.

La crisis también pone en riesgo el flujo de remesas y el suministro de bienes esenciales, ya que muchas transferencias dependen del transporte aéreo. El gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel ha advertido sobre el agravamiento de la situación, en un contexto de embargo estadounidense y limitaciones internas en el sistema energético.

Expertos advierten que el colapso del turismo podría tener consecuencias graves para la economía cubana, debido a su papel clave en la generación de divisas, el empleo y el funcionamiento de sectores vinculados al consumo y los servicios.

México al auxilio de Cuba

En febrero 24, el gobierno de México despachó desde el puerto de Veracruz dos buques de la Armada con 1,193 toneladas de ayuda humanitaria hacia Cuba, como una forma de aliviar la desesperada situación que atraviesa el país por la presión que viene imponiendo el presidente Donald Trump.

Los buques de apoyo logístico Papaloapan y Huasteco llevaron alimentos básicos destinados a la población civil cubana.

  • El Papaloapan transporta 1,078 toneladas de frijol y leche en polvo.
  • El Huasteco lleva 92 toneladas de frijol y 23 toneladas adicionales de alimentos varios recolectados por organizaciones sociales con apoyo del Gobierno de la Ciudad de México.

Esta entrega fue la segunda operación de ayuda humanitaria de gran volumen que se realizó en el mes de febrero, sumándose a un envío anterior de 814 toneladas de alimentos y artículos de higiene personal enviado a inicios de ese mismo mes.

El gobierno mexicano ha explicado que con estos envíos se busca aliviar la situación humanitaria en Cuba, profundamente afectada por la escasez de combustible y prolongados apagones tras las recientes amenazas de Estados Unidos de imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla caribeña.

Ante esta presión, México ha suspendido temporalmente los envíos de petróleo directo a Cuba, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que seguirá gestionando la asistencia sin incluir combustibles para evitar posibles represalias económicas por parte de Washington.

Canadá se suma a la asistencia

También el 24 de febrero, el gobierno de Canadá confirmó que preparó un plan de asistencia para Cuba buscando paliar en algo el calamitoso panorama que se vive en esa nación.

Las autoridades canadienses también anunciaron un aporte adicional de ayuda alimentaria por 8 millones de dólares en moneda de su país, destinados a aliviar las necesidades básicas de la población cubana más afectada por el empeoramiento de la crisis energética y humanitaria. Esta partida se canalizó a través de agencias de la Organización de las Naciones Unidas ONU, para asegurar su distribución en la isla.

Qué dice Trump

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que el Gobierno cubano busque “un entendimiento” con Washington ante la aguda crisis económica y humanitaria que atraviesa la isla caribeña.

Trump calificó como “crítica” la situación de Cuba, marcada por escasez de combustible, dinero y recursos básicos, y afirmó que esto obliga a La Habana a considerar un acuerdo con Estados Unidos “antes de que sea demasiado tarde”.

El mandatario destacó que, tras la ruptura de los suministros de petróleo y recursos financieros provenientes de Venezuela y la intensificación del embargo estadounidense, Cuba enfrenta una presión económica sin precedentes. Sin detallar términos específicos del posible acuerdo, Trump descartó que una intervención militar sea necesaria para abordar la situación.

Qué dice Marco Rubio

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que a la Administración del presidente Donald Trump le “encantaría” ver un cambio de régimen en Cuba, aunque aclaró que Washington no tiene la intención de provocarlo directamente. Durante una audiencia en el Senado, el funcionario sostuvo que sería un “gran beneficio” para Estados Unidos que la isla dejara de estar gobernada por un sistema que calificó como autocrático.

Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, explicó además que el embargo económico estadounidense está codificado en la ley y que su levantamiento está condicionado a un cambio político en la isla.

Debido a sus raíces cubanas, se infiere que el pronunciamiento del jefe de la diplomacia estadounidense refleja un interés particular de Rubio, debido a sus raíces cubanas, en el futuro político de la isla, en un contexto marcado por el deterioro económico, el fin del suministro de petróleo venezolano y una confrontación verbal creciente entre La Habana y Washington.

La respuesta de Díaz-Canel

Ante la presión que los Estados Unidos ha sometido a Cuba, el presidente, Miguel Díaz‑Canel, ha expresado la disposición de su país a dialogar con las autoridades estadounidenses, a fin de construir una relación “civilizada” y de beneficio mutuo, basada en el respeto a la soberanía.

El mandatario indicó que su Gobierno está dispuesto a abordar temas como migración, seguridad, narcotráfico, medioambiente y cooperación científica, aunque reiteró que no aceptará condiciones que considere injerencistas.

Díaz-Canel reconoció que el bloqueo energético tendrá consecuencias serias y anunció un paquete de medidas de emergencia inspirado en la “opción cero”, un plan de austeridad extrema aplicado durante la crisis económica de los años noventa.

Además, el Gobierno cubano activó un plan nacional de defensa aprobado por el Consejo de Defensa Nacional de Cuba, que incluye ejercicios militares semanales y preparación del sistema defensivo territorial ante una posible agresión.

El mandatario reiteró que la doctrina militar del país, basada en el concepto de “guerra de todo el pueblo” impulsado por Fidel Castro, tiene carácter defensivo y afirmó que la isla no representa una amenaza para Estados Unidos.

¿Luz al final del túnel?

A finales de febrero, el Gobierno de Estados Unidos anunció que podría autorizar, bajo ciertas condiciones, la reventa de petróleo venezolano destinado a Cuba, mediante un sistema de licencias administrado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro.

De acuerdo con el organismo, las transacciones deberán cumplir con los requisitos establecidos en la Licencia General 46A, incluyendo que los contratos con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) se rijan por las leyes estadounidenses y que los pagos se realicen a través de cuentas autorizadas por Washington. Además, se prohíben operaciones consideradas no comerciales, pagos en oro, monedas digitales o acuerdos que involucren a países sancionados.

La flexibilización se limitaría a permitir que entidades privadas en Cuba importen, transporten y procesen crudo venezolano, manteniendo restricciones para cualquier operación que beneficie al Gobierno cubano, sus fuerzas armadas o servicios de inteligencia.

El futuro de Cuba

Ante un escenario de creciente tensión internacional y una marcada presión de la administración del presidente Donald Trump, el analista de temas internacionales, Manuel Cruz, advirtió que es difícil predecir con certeza lo que ocurrirá en Cuba, señalando que el país ha atravesado más de seis décadas de vicisitudes políticas y económicas.

Manuel Cruz, analista de temas internacionales.

Cruz sostuvo que proyectar el futuro sin una “bola de cristal” es complicado, pero subrayó que la coyuntura actual es distinta a la de épocas pasadas, debido al reposicionamiento de bloques geopolíticos tras el fin de la Guerra Fría y la reafirmación del poderío estadounidense en la región.

Explicó que, la pérdida de aliados clave como Venezuela, que tradicionalmente proveía petróleo a Cuba, y la reducción de envíos desde México, que en su momento llegó a cerca de 13,000 barriles diarios, han debilitado severamente el soporte económico de la isla.

Puntualizó que esto podría provocar una caída abrupta del régimen si no se negocia una transición política; sin embargo, matizó que no existe una oposición electoral consolidada capaz de liderar ese cambio, por lo que cualquier reacomodo político requeriría negociación con sectores del propio gobierno cubano.

Cambiar, adaptarse o morir

Debido a su dependencia, no sólo energética sino también económica de algunos aliados externos, Cuba se encuentra en los actuales momentos arrinconada contra una pared.

La caída de Nicolás Maduro y el endurecimiento de la política exterior de Donald Trump han colocado a la isla en un escenario de alta vulnerabilidad, poniendo en evidencia las debilidades estructurales de un gobierno que no ha sabido o no ha podido establecer bases sólidas para brindar estabilidad y bienestar a su población.

La realidad es que más allá de la confrontación geopolítica, el mayor impacto recae sobre el pueblo cubano, que enfrenta apagones prolongados, escasez de alimentos, deterioro sanitario y, en definitiva, el colapso de los servicios más elementales.

En este contexto, la precaria calidad de vida que ya tenía la gente en este país caribeño no ha hecho más que deteriorarse y la situación pudiera estar llegando a un extremo insoportable.

El régimen de Cuba, que se acerca a los 70 años, se encuentra en la cuerda floja y sus dirigentes tendrán que convertirse en verdaderos malabaristas para no caerse.