La Pelota y la Política

ElAvance | 12 marzo 2026

Giovanni Morillo.
Abogado.

El béisbol debe servir de reflexión para los partidos políticos en la República Dominicana, pues en un juego de pelota, hasta que no se hace el último “out”, no se puede cantar victoria. Lo mismo ocurre en unas elecciones presidenciales: hasta tanto no se cuente el último voto, no hay ganador.

Hace unos años, en una serie final, los aguiluchos estaban ganando ampliamente con cuatro carreras. Su lanzador principal estaba lanzando primores; sin embargo, errores de su propio equipo permitieron que el contrario avanzara. Algo similar está ocurriendo en la actualidad. Muestra de ello es el espíritu de “sello gomígrafo” de algunos dirigentes del oficialismo gobernante, que piensan que ya ganaron las elecciones del 2028.

Cuando inicia la pelota invernal dominicana, siempre hay equipos que son subestimados. Algo parecido ocurrió en la política en el pasado: el candidato Hipólito Mejía subestimó a Danilo Medina, así como el más grande socialdemócrata subestimó al expresidente Leonel Fernández.

Hoy se repite una situación similar. El sector de David Collado y Carolina Mejía subestima a los candidatos opositores Leonel Fernández y a su hijo Omar Fernández, obviando que en la sociedad se ha instalado una premisa: o se queda el gobierno o gana la Fuerza del Pueblo.

El gobierno, como Chacumbele, le ha hecho una promoción gratuita a Omar Fernández, generando incertidumbre sobre si será o no candidato. Mientras tanto, se deja de lado la realidad política del momento: llevar un mensaje claro de por qué debe continuar el PRM en el poder con una posible dupla de David y Carolina, una mutual política poderosa. En cambio, muchos se mantienen en el chisme y la farándula política, sin sacar verdadero provecho estratégico.

Queridos lectores, en un juego de pelota con una sola carrera se gana. En la política ocurre algo similar: con el 50 por ciento más un voto se ganan las elecciones.

En el béisbol es vital saber mover las fichas en el terreno de juego; de igual manera ocurre en la política para ganar elecciones.

Hoy observamos que el lanzador del PLD, Gonzalo Castillo, entra nuevamente al terreno de juego, mientras dirigentes del oficialismo siguen con el discurso de que tanto el PLD como la Fuerza del Pueblo no podrán desplazarlos. Continúan subestimando al adversario. Pero, por Dios, ¿qué pasaría si llegan a un acuerdo?

Ojalá el partido blanco recuerde la historia y aproveche este momento histórico. Tiene el compromiso de afirmar sus aportes a la democracia en este período presidencial y seguir llevando el mensaje de cambio institucional: “La revolución es ser honesto en medio de un sistema corrupto”. Ese es el mensaje irrevocable que ha enviado el presidente, símbolo de honestidad, Luis Abinader.

En caso de no escuchar estas reflexiones, las elecciones del 2028 podrían volverse muy inciertas.

Un amigo nunca te dice lo que quieres escuchar; te dice la verdad y lo que es mejor para ti.