Cuando se enferman los que curan y se cansan los que educan, el país pierde su rumbo

ElAvance | 10 marzo 2026

Por Arelis García López

En toda nación existen profesiones que sostienen silenciosamente el desarrollo humano. Dos de ellas son esenciales: la medicina y la educación.

Los médicos preservan la vida; los maestros forman la mente y el carácter de las nuevas generaciones. Sin embargo, en la República Dominicana estamos siendo testigos de una realidad preocupante y dolorosa: quienes cuidan nuestra salud y quienes educan a nuestros hijos están viviendo una crisis silenciosa marcada por la violencia, el agotamiento emocional y el deterioro de su salud mental.

En los hospitales del país se han multiplicado los episodios de agresiones contra médicos, enfermeras y personal sanitario. En muchas ocasiones, quienes acuden buscando atención terminan descargando su frustración contra los profesionales que intentan ayudarles. Insultos, amenazas y hasta agresiones físicas se han convertido en episodios que se repiten con una frecuencia alarmante en áreas críticas como las emergencias hospitalarias.

Detrás de cada uno de estos episodios existe un ser humano que también tiene familia, emociones y límites. Un médico que ha trabajado durante largas horas bajo presión, enfrentando la escasez de recursos y la urgencia de salvar vidas, también necesita respeto, protección y apoyo emocional.

La situación no es diferente para los maestros. Los educadores dominicanos enfrentan diariamente aulas sobrepobladas, conflictos de disciplina, presiones administrativas y una creciente carga emocional derivada de los problemas sociales que se reflejan dentro de las escuelas.

Muchos docentes han tenido que abandonar la profesión debido al estrés, la ansiedad o la depresión generada por las condiciones en las que trabajan.

Cuando un maestro pierde su entusiasmo por enseñar, pierde la sociedad. Cuando un médico se siente desprotegido en su lugar de trabajo, pierde el sistema de salud. Y cuando ambos se sienten solos frente a la violencia y el desgaste emocional, pierde el país.

Debemos comprender que la salud mental de los profesionales de la salud y de la educación no es un asunto individual ni privado. Es un tema de seguridad social, de estabilidad institucional y de futuro nacional.

Un país que no protege a sus médicos está debilitando su sistema sanitario.
Un país que no protege a sus maestros está debilitando su sistema educativo.
Y un país que debilita su educación y su salud está debilitando su propio desarrollo.
Por esta razón, la República Dominicana necesita abrir un debate serio sobre la protección de estas dos clases profesionales que, paradójicamente, siendo tan importantes, se han vuelto profundamente vulnerables.

Necesitamos políticas públicas que garanticen ambientes seguros en hospitales y centros educativos, programas permanentes de apoyo psicológico para médicos y docentes, protocolos de prevención de violencia y una cultura social que valore el trabajo de quienes dedican su vida a servir a los demás.

Esta causa no es una bandera política. Es una responsabilidad moral con el presente y el futuro de nuestro país.
Como terapeuta familiar, educadora y ciudadana comprometida con el bienestar social, he sido testigo durante años del desgaste emocional que enfrentan médicos, enfermeras, docentes y orientadores.

He escuchado sus historias, sus frustraciones y también su profundo sentido de vocación.
Por esa razón, levanto mi voz para defenderlos.

Aspiro a que esta causa tenga representación en los espacios donde se toman las decisiones que impactan la vida de nuestra sociedad.

Aspiro a que el Congreso de la República también escuche a quienes cada día sostienen la salud y la educación del país.
No se trata de ambición personal.
Se trata de responsabilidad social.
Porque cuando protegemos a quienes curan y a quienes educan, estamos protegiendo el futuro de la República Dominicana.
Hoy levanto mi voz por ellos.
Mañana espero poder defenderlos también desde donde se construyen las leyes de nuestra nación.
ARELIS GARCÍA LÓPEZ
CEO
GARLOP EDUCATION WORLD