Acaba de culminar el consejo de transición en Haití

Ruth Encarnacion | 07 febrero 2026

Haití se adentra nuevamente en un terreno de total incertidumbre política. Este sábado marca el vencimiento oficial del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un organismo que nació en abril de 2024 con la promesa de estabilizar la nación, pero que se retira dejando un saldo pendiente: las instituciones siguen debilitadas y la inseguridad, dictada por el control de las pandillas, permanece intacta.

​Con la disolución de este Consejo, el peso de la crisis recae ahora exclusivamente sobre el primer ministro, Alix Fils-Aimé.

​El panorama actual: Un vacío persistente

​Haití no es solo la economía más frágil del continente; es un país que navega sin brújula democrática desde hace años:

  • Sin urnas: No se realizan procesos electorales desde 2016.
  • Sin Jefe de Estado: El vacío presidencial se mantiene desde el magnicidio de Jovenel Moïse en 2021.
  • Crisis de seguridad: El control territorial de los grupos armados sigue siendo el principal obstáculo para cualquier intento de normalización.

​El reto de Alix Fils-Aimé

​Aunque el primer ministro goza del respaldo diplomático de Estados Unidos, su camino hacia las elecciones programadas para este verano está lleno de obstáculos:

Legitimidad solitaria: Al quedar como la única figura al mando tras la salida del CPT, su gestión será observada bajo lupa tanto por la oposición interna como por la comunidad internacional.

Fragmentación política: Debe negociar con una clase dirigente profundamente dividida que, hasta ahora, ha sido incapaz de consensos mínimos.

Logística y seguridad: Organizar comicios en un país bajo asedio criminal requiere más que voluntad política; exige un control del orden público que aún no se vislumbra.

Haití se adentra nuevamente en un terreno de total incertidumbre política. Este sábado marca el vencimiento oficial del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un organismo que nació en abril de 2024 con la promesa de estabilizar la nación, pero que se retira dejando un saldo pendiente: las instituciones siguen debilitadas y la inseguridad, dictada por el control de las pandillas, permanece intacta.Haití se adentra nuevamente en un terreno de total incertidumbre política. Este sábado marca el vencimiento oficial del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un organismo que nació en abril de 2024 con la promesa de estabilizar la nación, pero que se retira dejando un saldo pendiente: las instituciones siguen debilitadas y la inseguridad, dictada por el control de las pandillas, permanece intacta.

​Con la disolución de este Consejo, el peso de la crisis recae ahora exclusivamente sobre el primer ministro, Alix Fils-Aimé.

​El panorama actual: Un vacío persistente

​Haití no es solo la economía más frágil del continente; es un país que navega sin brújula democrática desde hace años:

  • Sin urnas: No se realizan procesos electorales desde 2016.
  • Sin Jefe de Estado: El vacío presidencial se mantiene desde el magnicidio de Jovenel Moïse en 2021.
  • Crisis de seguridad: El control territorial de los grupos armados sigue siendo el principal obstáculo para cualquier intento de normalización.

​El reto de Alix Fils-Aimé

​Aunque el primer ministro goza del respaldo diplomático de Estados Unidos, su camino hacia las elecciones programadas para este verano está lleno de obstáculos:

Legitimidad solitaria: Al quedar como la única figura al mando tras la salida del CPT, su gestión será observada bajo lupa tanto por la oposición interna como por la comunidad internacional.

Fragmentación política: Debe negociar con una clase dirigente profundamente dividida que, hasta ahora, ha sido incapaz de consensos mínimos.

Logística y seguridad: Organizar comicios en un país bajo asedio criminal requiere más que voluntad política; exige un control del orden público que aún no se vislumbra.

El panorama actual: Un vacío persistenteHaití no es solo la economía más frágil del continente; es un país que navega sin brújula democrática desde hace años:Sin urnas: No se realizan procesos electorales desde 2016.

Sin Jefe de Estado: El vacío presidencial se mantiene desde el magnicidio de Jovenel Moïse en 2021.Crisis de seguridad: El control territorial de los grupos armados sigue siendo el principal obstáculo para cualquier intento de normalización.

El reto de Alix Fils-AiméAunque el primer ministro goza del respaldo diplomático de Estados Unidos, su camino hacia las elecciones programadas para este verano está lleno de obstáculos:Fragmentación política: Debe negociar con una clase dirigente profundamente dividida que, hasta ahora, ha sido incapaz de consensos mínimos.Logística y seguridad: Organizar comicios en un país bajo asedio criminal requiere más que voluntad política; exige un control del orden público que aún no se vislumbra.

Legitimidad solitaria: Al quedar como la única figura al mando tras la salida del CPT, su gestión será observada bajo lupa tanto por la oposición interna como por la comunidad internacional.