Sin el Yaque no hay Nación

ElAvance | 03 febrero 2026

Gabriel López,
Cristiano, comunicador, atleta y docente.

El río Yaque del Norte es un referente natural y geográfico de nuestra nación desde el descubrimiento de nuestra isla. Es una de nuestras cuencas principales de abastecimiento de agua y de bioadaptabilidad. En todas nuestras clases de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales, nuestros maestros resaltaron la gran importancia de sus cauces y rápidas aguas.

Tampoco es de sorprendernos la realidad de la ignorancia, indiferencia y desapego del dominicano ante sus recursos naturales. Nuestro ecosistema es uno de esos grandes aspectos que tomamos por sentado, y que resentimos y recordamos con dolor al momento de que falta. Pero seguimos repitiendo ese círculo vicioso de falta de educación, principios y responsabilidades.

Somos los principales “accionistas” y beneficiarios de nuestro ecosistema, no solo al disfrutar de nuestras playas y ríos como espacios de esparcimiento y relajación, sino que también nuestro Gobierno explota nuestros recursos naturales como punto de importación de turistas e inversionistas, los cuáles proveen más valor tanto a la economía circundante como al lugar en si; obviamente dentro de las regulaciones estatales y de medio ambiente.

Pero, ¿qué pasa cuando la lujuria por el progreso permea la conciencia social y humana que nos recuerda que sin un ecosistema saludable, habitable y sostenible, no tendremos la vida que deseamos proyectar hacia el futuro? No es la primera vez que en nuestros medios de comunicación se alza la voz ante los ataques de parásitos comerciales sin escrúpulos ni verdadera visión a futuro que violentan nuestros mismos recursos naturales para su propio beneficio, así también como advenedizos de otras tierras que depredan nuestros espacios sin piedad, con tal de sobrevivir un día más de peso en peso. Desde la depredación de nuestros ríos de parte de la industria de la construcción con la extracción de arena y grava ilegal en Baní y en San Cristóbal, generándotela abusos no solo a la comunidad que se les opone a estos mafiosos sino incluso represalias físicas y de coerción contra la prensa misma; hasta la quema y tala de árboles de parte de ilegales haitianos, que impresionantemente, siguen burlando los sistemas de seguridad del SENPA y Migración.

Pero hoy, descubro una denuncia que me eriza la piel de terror: se denuncia un proyecto de construcción que amenaza con secar el arroyo que alimenta el río Yaque del Norte. Esto es grave.

Sin el Yaque, el Cibao pierde su identidad como la tierra fértil de la nación. Sin el Yaque, nuestras cordilleras se quedarán sin su verdor y su hermosura. Sin el Yaque, muere nuestra industria agropecuaria. Sin el Yaque, de acuerdo a esta denuncia comunitaria, un empresario o inversionista, obtiene una hermosa propiedad y una vista digna de un centro vacacional. Es cierto. Sin el Yaque, dicha persona o grupo obtendrá un espacio de esparcimiento y de retiro que podrá alquilar vía AirBnB, o incluso vender a un mejor postor. Pero se convertirá en el verdugo de millones de dominicanos y el asesino de una tierra rica, fértil y capaz de dar mucho más de lo que nos ha dado desde su descubrimiento hasta el día de hoy.

No suelo romantizar gobiernos, sino más bien señalar las luces y sombras de los mismos. Y debemos destacar de desde Joaquín Balaguer, ningún gobierno, sin importar el partido ha tenido como prioridad el cuidado de nuestros ecosistemas. La Barrick en Cotuí, la venta de Pedernales y Bahía de las Águilas, la ya conocida historia de Punta Cana, la privatización de nuestras playas, el desfalco del Río Ozama y toda la costa Sur del Distrito Nacional son ejemplos que no podemos maquillar. Ahora se le suman nuestras cordilleras en el Cibao y la violación a nuestros ríos.

Esto debe cambiar.

Merecemos mejores políticas medioambientales. Merecemos mano dura y consecuencias radicales ante los abusivos que osen tocar nuestros recursos naturales. Nos encanta compararnos con Haití en Google Maps… No estamos muy lejos de ellos en el futuro cercano.

El Estado dominicano se inclina ante los empresarios que no les tiembla el pulso para destruir la tierra de donde bebemos, comemos y respiramos; todo para ganar un peso más.

Don Orlando hace mucha falta un día como hoy.