Laura Fernández gana las presidenciales de Costa Rica con más del 48 % de los votos

ElAvance | 02 febrero 2026

San José, CR.-Laura Fernández Delgado fue electa presidenta de Costa Rica tras imponerse con amplia ventaja en las elecciones presidenciales del domingo, evitando la segunda vuelta.

La candidata del partido Pueblo Soberano, de centroderecha y respaldada por el presidente saliente Rodrigo Chaves, obtuvo más del 48% de los votos, frente al 32% de su principal rival, Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones con más del 88% de las mesas escrutadas. Su partido también aseguró mayoría legislativa al conseguir 30 de los 57 escaños del Congreso.

En su discurso de victoria, Fernández prometió un gobierno de “diálogo y concordia nacional” y defensa del Estado de derecho, aunque adoptó un tono inusualmente confrontativo hacia sectores de la oposición, a los que acusó de ser “obstruccionistas y saboteadores”.

Reivindicó valores conservadores como la defensa de la vida, la familia y el libre mercado, y agradeció reiteradamente el apoyo de Chaves, a quien considera su principal aliado político.

Con 39 años, Fernández asumirá el cargo el próximo 8 de mayo y se convertirá en la segunda mujer presidenta en la historia del país, después de Laura Chinchilla.

Politóloga formada en la Universidad de Costa Rica y especialista en políticas públicas, llega a la presidencia sin experiencia electoral previa, pero con una sólida trayectoria técnica en el Ejecutivo, donde fue ministra de Planificación y ministra de la Presidencia durante el gobierno de Chaves.

Durante la campaña se presentó como la “heredera” del presidente saliente y construyó su propuesta sobre la continuidad del actual proyecto político. La popularidad de Chaves —valorada positivamente por el 58% de la población, según encuestas— y los indicadores económicos destacados por su administración, como el crecimiento cercano al 5%, la reducción del desempleo y la baja inflación, fueron pilares centrales de su mensaje, junto con un discurso frontal contra la corrupción y los partidos tradicionales.

La seguridad fue uno de los ejes prioritarios de su programa. En un contexto de aumento de la violencia y del narcotráfico, Fernández no descartó declarar estados de excepción en zonas conflictivas ni suspender garantías individuales, propuestas que generaron fuertes críticas desde la oposición. También se comprometió a continuar la construcción de una mega cárcel inspirada en el modelo de El Salvador, iniciativa cuestionada por sectores políticos y sociales.

En el plano institucional, Fernández plantea profundizar reformas impulsadas por Chaves, incluida la judicial, lo que despierta alertas sobre una posible tensión con la división de poderes. En economía, la oposición acusa al actual gobierno de haber fortalecido la estabilidad macroeconómica a costa de recortes en la inversión social, una crítica que Fernández deberá enfrentar durante su mandato.

El principal desafío de la presidenta electa será gobernar bajo la sombra de Rodrigo Chaves y definir el rol que tendrá el exmandatario en su administración, especialmente después de que ella misma sugiriera que podría ocupar un cargo ministerial, una posibilidad inédita en la política costarricense. Cómo logre marcar su propio estilo y autonomía será una de las claves de su próximo gobierno.