Día de la Altagracia: se espera que miles de fieles visiten la Basílica de Higüey este 21 de enero

Martin Severino | 20 enero 2026

Santo Domingo. – Cada 21 de enero, la República Dominicana se detiene para rendir homenaje a la Virgen de la Altagracia, venerada como la protectora espiritual del pueblo dominicano, en una de las manifestaciones de fe más arraigadas de la nación.

La festividad, declarada día feriado nacional, congrega a miles de fieles que se movilizan desde distintos puntos del país hacia la ciudad de Higüey, provincia La Altagracia, para participar en peregrinaciones masivas a la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, uno de los principales centros de peregrinación religiosa del Caribe.

Durante la jornada se celebran misas solemnes, procesiones y actos de veneración tanto en la basílica como en parroquias de todo el territorio nacional, en una expresión colectiva de fe, promesas cumplidas y oración. Las actividades laborales y comerciales son suspendidas para permitir la participación ciudadana en los actos religiosos.

La devoción a Nuestra Señora de la Altagracia se remonta a la época colonial, específicamente al siglo XVI, consolidándose con el paso del tiempo como un símbolo de esperanza, fortaleza espiritual e identidad cultural para los dominicanos. Aunque la Virgen de las Mercedes ostenta el título de patrona oficial del país, la Virgen de la Altagracia ocupa un lugar singular y profundamente arraigado en el corazón del pueblo.

La fecha del 21 de enero fue establecida oficialmente en 1922 y declarada día no laborable durante el gobierno de Horacio Vásquez, lo que reafirmó su importancia dentro del calendario cívico y religioso nacional.

Se recuerda que la mayoría de feligreses se congregan mañana en la Basílica de Higüey, la cual comenzó a construirse en 1954 por disposición del primer obispo de la diócesis, monseñor Juan Félix Pepén, y fue concluida tras 17 años de trabajo, convirtiéndose en un emblema arquitectónico y espiritual del país.

A lo largo de la historia, la imagen de la Virgen de la Altagracia ha sido coronada en dos ocasiones por altas autoridades de la Iglesia católica, entre ellas los papas Pío XI y Juan Pablo II. Una de las coronaciones canónicas tuvo lugar el 15 de agosto de 1922, y otra se realizó en la Puerta del Conde, en Santo Domingo, bajo el título de Nuestra Señora de la Altagracia.

El Día de la Altagracia se mantiene como una de las celebraciones religiosas más importantes y representativas de la República Dominicana, uniendo a la nación en una manifestación de fe, tradición e identidad cultural en honor a su madre espiritual.