Lula y Leyen impulsan el acuerdo UE-Mercosur en medio del malestar agrícola en Europa

Max Herrera | 17 enero 2026

Brasil.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el marco de la esperada firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un pacto largamente negociado que se formalizará este fin de semana en Paraguay. El encuentro simbolizó el respaldo político de ambas partes al tratado, aunque Lula no asistirá personalmente a la ceremonia oficial.

El acuerdo, considerado histórico, representa el primer gran pacto comercial del Mercosur, bloque integrado por Brasil y Argentina —las dos mayores economías sudamericanas— junto con Paraguay y Uruguay. Bolivia, que se incorporó recientemente al Mercosur, no participó en las negociaciones, aunque podrá adherirse al acuerdo en los próximos años. Se prevé que la firma formal tenga lugar este sábado en Asunción.

Según informaron medios locales, los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Uruguay, Yamandú Orsi, asistirán a la ceremonia organizada por el mandatario paraguayo Santiago Peña. En cambio, Lula optó por no viajar y será representado por su ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, una decisión que generó sorpresa dada la firme defensa del acuerdo por parte del líder brasileño desde su regreso al poder en 2023.

Analistas interpretan la ausencia de Lula como una posible señal de decepción, ya que el acuerdo no se cerró en diciembre, cuando Brasil ostentaba la presidencia rotativa del Mercosur. Tras décadas de negociaciones, el pasado 9 de enero la Unión Europea respaldó por mayoría cualificada la firma del tratado con el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, además de países asociados como Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam. La firma definitiva está prevista para el 17 de enero.

Sin embargo, desde el inicio de las negociaciones, el acuerdo ha generado intensos debates en Europa y un fuerte rechazo por parte de sectores agrícolas. Muchos agricultores denuncian que los burócratas de Bruselas desconocen la realidad del campo, critican aspectos vinculados a la Agenda 2030 y advierten sobre la asimetría entre los Estados miembros en materia agraria.

Este descontento se ha traducido en protestas en varios países europeos.