La Desconexión Peligrosa: Partidos políticos y el abandono de los más vulnerables en República Dominicana

ElAvance | 15 diciembre 2025

Por: Rolando Espinal

Un silencio que grita

El domingo 14 de diciembre, mientras las "fuerzas vivas" de la sociedad civil dominicana se congregaban frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva en un plantón de indignación, un ausencia resonó más fuerte que cualquier consigna: la de las principales figuras políticas del país.

El escenario era el desenlace judicial del caso SENASA, donde el juez Sena envió a siete acusados a prisión (Najayo Hombres y Mujeres) y tres a arresto domiciliario por su delación premiada, todos parte de un entramado que desvió billones de pesos destinados a la salud de 7.7 millones de dominicanos.

El sistema de falsificación de facturas por servicios, procedimientos y medicamentos inexistentes no solo representó un robo monumental, sino que, según las pruebas, provocó muertes "en millares" por la denegación de servicios médicos esenciales.

La notable falta de los precandidatos presidenciales del PRM (partido en el gobierno), así como de figuras icónicas como Leonel Fernández (en compromisos en NY), el senador Omar Fernández (cuya ausencia fue calificada como "no común"), y Abel Martínez Durán, entre otros, simboliza una tendencia preocupante no solo en República Dominicana, sino en toda Iberoamérica: la desconexión gradual de los partidos políticos de sus bases más vulnerables—los enfermos, los hambrientos, los pobres—en favor de cálculos electorales, protección de elites y supervivencia política a corto plazo.

I. El caso SENASA: La anatomía de una traición institucional

El robo sistémico y sus víctimas invisibles

El Seguro Nacional de Salud (SENASA) fue diseñado como un mecanismo de protección social fundamental en la República Dominicana. El esquema de desvío de fondos, presuntamente liderado por Santiago Hazim (jefe de campaña de importantes figuras), operó mediante la creación de facturas falsas que drenaban los recursos per cápita asignados a millones de ciudadanos. La consecuencia humana supera lo económico: se creó una brecha mortal entre la prestación teórica y real de servicios de salud. Las víctimas son los dominicanos más pobres, aquellos para quienes el seguro era la única barrera entre la enfermedad y la muerte, y que se encontraron con fármacos fantasmas y tratamientos inexistentes cuando más los necesitaban.

La respuesta judicial y la ausencia política

La decisión del juez Sena de imponer 18 meses de prisión preventiva marca un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción de alto nivel en el país.

Sin embargo, la reacción política ha sido, en el mejor de los casos, tímida, por no hacer acto de presencia frente al Palacio de Justicia a las 6:00 pm. La Procuraduría General de la República (PGR) procesa a Hazim, pero la solidaridad tácita o explícita de los – pre candidatos a la candidactura Presidencia con miras al 2028 por El PRM- de figuras como David Collado, Carolina Mejía, Guido Gomez Mazara, Eduardo ( Yayo) Sanz Lovaton y Wellington Arnaud —todos con vínculos políticos dentro del partido en el powder- pone en evidencia el conflicto entre la justicia y la lealtad partidaria.

El plantón ciudadano fue una expresión de rabia acumulada, un grito ante la percepción de que la clase política prioriza la protección de los suyos sobre la rendición de cuentas.

II. La desconexión estructural:

Causas en la raíz

  1. El clientelismo transformado

Tradicionalmente, los partidos en Iberoamérica mantenían vínculos con sectores populares mediante redes clientelares: entrega de bienes, empleos o favores a cambio de apoyo electoral. Hoy, ese modelo se está vaciando de contenido sustantivo. La conexión se reduce a periodos electorales, sin una agenda política real que mejore estructuralmente las condiciones de vida de los más pobres. El caso SENASA es paradigmático: los fondos que deberían sustentar esa relación de protección social fueron sistemáticamente saqueados, convirtiendo el clientelismo en una mera fachada para el enriquecimiento ilícito.

  1. La Captura del Estado por intereses privados

En muchos países de la región, los partidos han sido capturados por grupos económicos que financian campañas a cambio de influencia política. Esto desplaza la agenda pública de las necesidades sociales hacia privilegios para elites. La salud, la educación y la protección social dejan de ser derechos y se convierten en mercancías o, peor aún, en fuentes de botín. El desvío en SENASA no es un acto de corrupción aislado, sino la manifestación de una lógica sistémica donde lo público se subordina a intereses privados muy concretos.

  1. El "Electoralismo" cortoplacista

La lógica del ciclo electoral inmediato hace que los partidos concentren sus recursos y mensajes en segmentos poblacionales decisivos —clases medias, urbanas, volátiles—, descuidando a los más pobres, que son percibidos como "bases cautivas" o irrelevantes para definir resultados ajustados. La política se convierte en un juego de márgenes, no de representación amplia.

  1. La fragmentación y personalización de la política

La creciente personalización del liderazgo (figuras como Leonel, Abel, o Collado) debilita los mecanismos internos de los partidos. La lealtad se dirige al líder, no al programa o a los ideales. Esto hace que las respuestas a crisis como la de SENASA sean cálculos individuales de riesgo/reputación, no posiciones institucionales coherentes. La ausencia en el plantón puede leerse como un cálculo de distanciamiento para no contaminarse, no como una solidaridad genuina con las víctimas.

III. Espejos Iberoamericanos: Patrones Comparados

Brasil: Del Mensalão a Lava Jato

El escándalo del Mensalão (2005) y posteriormente Lava Jato revelaron cómo partidos en el poder (PT, PMDB, etc.) usaban fondos públicos y sobornos para mantener coaliciones, mientras programas sociales como Bolsa Família coexistían con un saqueo monumental de Petrobras. La desconexión se hizo evidente cuando las bases populares del PT vieron cómo sus líderes eran encarcelados por corrupción, creando una crisis de representación que explotó con la elección de Bolsonaro.

Guatemala: La línea y la revuelta ciudadana

En 2015, la revelación del esquema "La Línea" —un entramado de defraudación aduanera que robó millones— provocó masivas protestas lideradas no por partidos, sino por la ciudadanía organizada. La ausencia total de los partidos tradicionales en esa revuelta moral demostró su divorcio completo de las demandas de justicia. El resultado fue la implosión del sistema partidario y la llegada de figuras outsiders.

Chile: El estallido social y la crisis de representación

En 2019, el estallido social chileno surgió desde la base, cansada de un sistema político (incluida la Concertación y la derecha) que había mantenido un modelo económico extremadamente desigual pese a gobiernos sucesivos. Los partidos, incluso aquellos de centroizquierda que gobernaron por décadas, fueron percibidos como parte de una elite desconectada de la vida cotidiana de la gente, especialmente en salud y pensiones.

IV. Consecuencias: El riesgo del vacío

  1. Erosión de la legitimidad democrática

Cuando los partidos dejan de ser canales de representación de los más vulnerables, la democracia se vacía de contenido. La gente deja de creer que votar cambia algo. En República Dominicana, la abstención y la desconfianza podrían crecer, especialmente entre los pobres, que son los más afectados por casos como SENASA.

  1. Ascenso del populismo y el autoritarismo

El vacío dejado por los partidos tradicionales es llenado por figuras outsiders, populistas o autoritarias que canalizan el resentimiento. Ofrecen soluciones simples y un discurso anti-establishment que, aunque a menudo vacío, resuena en quienes se sienten traicionados.

  1. Fragmentación social y conflictividad

La falta de canales institucionales para que los más pobres expresen y resuelvan sus demandas genera frustración acumulada que puede estallar en protestas espontáneas y desordenadas, como se vio parcialmente en el plantón, pero que podría escalar sin liderazgos políticos capaces de mediar.

  1. Debilitamiento del Estado de bienestar

Casos como SENASA no solo roban dinero: destruyen la confianza en el Estado como proveedor de bienestar. Los ciudadanos, especialmente los pobres, dejan de creer en la salud pública, la educación gratuita o las pensiones solidarias, debilitando el contrato social y fomentando soluciones individuales insostenibles.

V. Posibles rutas de re-conexión

No todo está perdido. Algunas experiencias en la región apuntan a caminos de renovación:

· Internas Democráticas Reales: Partidos que eligen candidatos y programas mediante primarias abiertas y transparentes, no por designación de cúpulas.

· Rendición de Cuentas Interna: Mecanismos fuertes para expulsar a miembros corruptos, sin importar su influencia o capacidad de financiar campañas.

· Programas con Base Social: Volver a construir agendas desde el territorio, mediante diálogo constante con organizaciones sociales, sindicatos y comunidades, no desde escritorios de asesores.

· Financiamiento Público y Transparente: Reducir la dependencia de grandes donantes privados a cambio de favores, que es la raíz de gran parte de la captura corporativa.

Conclusión: La hora de la decisión

El silencio y la ausencia de los líderes políticos dominicanos frente al plantón por el caso SENASA son síntomas de una enfermedad más profunda. Mientras los partidos sigan viendo a los más pobres, enfermos y hambrientos como números electorales o beneficiarios pasivos de un clientelismo en extinción—cuando no como fuentes de botín—, la brecha entre la política institucional y la ciudadanía se hará insalvable.

República Dominiana, al igual que sus vecinos iberoamericanos, enfrenta una encrucijada democrática. Puede continuar por la senda de la desconexión, con el riesgo de crisis de legitimidad y explosiones sociales, o puede emprender la difícil tarea de reconstruir sus partidos desde las bases, con una ética de servicio público y una prioridad clara en los históricamente olvidados.

El futuro de la democracia no se juega solo en las urnas, sino en la capacidad de los partidos para volver a caminar junto a aquellos a quienes juraron servir.

El caso SENASA, con sus facturas falsas y sus víctimas reales, es un recordatorio trágico de las consecuencias de fallar en ese deber fundamental. La justicia judicial ha comenzado a actuar; falta ver si la justicia política—la de la representación genuina—seguirá su ejemplo.