Visita del Secretario de Guerra de EE. UU. a República Dominicana: Un Movimiento Clave en el Tablero Geoestratégico del Caribe

ElAvance | 10 diciembre 2025

Por: Lic. Samuel Avila

La reciente visita a la República Dominicana del Secretario de Guerra (o, más precisamente, el Secretario de Defensa) de los Estados Unidos, ha marcado un hito en la agenda bilateral y regional. Este tipo de encuentros de alto nivel, que trascienden la mera cortesía diplomática, reafirman la posición geoestratégica crucial de la nación caribeña y envían un mensaje claro sobre los intereses de Washington en la estabilidad y seguridad de la región.

Geopolítica: el caribe como eje de seguridad

Desde una perspectiva geopolítica, la República Dominicana es vista por Estados Unidos como un socio vital en el Caribe, una región que se ha convertido en un campo de batalla sutil de influencias globales.

Contención de Influencias Externas: Washington busca asegurar que el Caribe y Centroamérica sigan siendo zonas de estabilidad democrática. La visita subraya la necesidad de contener el avance de potencias rivales (principalmente China y, en menor medida, Rusia) que buscan establecer bases económicas, logísticas y, potencialmente, militares, socavando la influencia histórica de EE. UU.

Zona de Tránsito Crítica: El Caribe es una ruta marítima y aérea esencial para el comercio global y, lamentablemente, también para las redes transnacionales de crimen organizado, narcotráfico y trata de personas. La coordinación con la República Dominicana es fundamental para la seguridad fronteriza de EE. UU. y el control de estos flujos ilícitos.

Geoestratégia: un activo militar y logístico

La óptica geoestratégica de la visita se centra en la capacidad de la República Dominicana para apoyar la proyección de fuerza y la respuesta a crisis en la región.

Ubicación Clave: La posición geográfica dominicana, en el corazón del arco caribeño y próximo a puntos de tensión como Venezuela y Haití, la convierte en un activo logístico inestimable. Esto incluye el acceso a puertos, aeropuertos y la capacidad de albergar ejercicios militares conjuntos.

Cooperación Militar Reforzada: La agenda del Secretario probablemente incluyó la discusión de la modernización del equipamiento militar dominicano, el aumento de la interoperabilidad entre ambas fuerzas armadas y la capacitación en áreas críticas como ciberseguridad y vigilancia marítima. Estos acuerdos fortalecen la capacidad dominicana de defensa y, simultáneamente, la seguridad hemisférica.

Política y diplomacia: la alianza como pilar de la democracia

En el ámbito político y diplomático, la visita refuerza la relación bilateral y el compromiso compartido con los valores democráticos:

Respaldo Institucional: Al reunirse con el presidente, el ministro de Defensa y otros líderes clave, el Secretario de Defensa ofrece un respaldo político de alto perfil al gobierno dominicano, consolidando una relación que EE. UU. valora por su estabilidad y su alineación en foros internacionales.

Gestión de la Crisis de Haití: Un tema ineludible fue la crisis en Haití. La República Dominicana es el país más afectado por la inestabilidad haitiana. La visita sirve para coordinar esfuerzos, evaluar la necesidad de una fuerza multinacional y establecer líneas de comunicación claras para manejar cualquier contingencia en la frontera. La colaboración bilateral en esta materia es vital para la seguridad regional.

Intercambio de Inteligencia: La diplomacia militar facilita el intercambio de inteligencia sobre amenazas regionales, terrorismo y movimientos de grupos armados, un componente esencial para la toma de decisiones estratégicas en ambos países.

La presencia del Secretario de Defensa en Santo Domingo es mucho más que una simple escala; es una declaración de intenciones. Subraya que la República Dominicana no es solo un destino turístico, sino un socio crucial y estratégico para la seguridad de Estados Unidos en el hemisferio. La visita consolida los lazos militares y diplomáticos, asegurando que la estabilidad del Caribe siga siendo una prioridad compartida frente a los desafíos geopolíticos y las crecientes amenazas transnacionales.

El resultado de estas conversaciones se traducirá probablemente en un aumento de la cooperación en seguridad y defensa, elevando el perfil de la República Dominicana como un actor clave en la arquitectura de seguridad hemisférica.