Trump vs Mamdani: opuestos pero similares

ElAvance | 19 noviembre 2025

Carlos Pérez Tejada

La victoria de Zohran Mamdani como el nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York ha sido catalogada como un “fenómeno”, digno de estudiarse. Sin embargo, utilizó una fórmula conocida, que ya había sido probada con éxito, me refiero a la campaña electoral de Donald Trump en 2015.

Ambos políticos se ubican en extremos ideológicos opuestos. Trump desde una derecha nacionalista, Mamdani desde una izquierda progresista y socialista. Pero coincidieron en algo crucial, en presentarse como figuras “anti-establishment”, dispuestas a romper con el statu quo y reescribir las reglas del juego.

Más allá del manual del político tradicional, ambos apostaron por convertirse en “influencers en jefe”. Trump convirtió su cuenta de Twitter/X en una máquina de titulares. Mamdani, por su parte, supo utilizar las redes donde están los jóvenes: TikTok, Instagram y YouTube para hablar con claridad a una generación que rara vez sintoniza noticieros. La autenticidad, lenguaje directo y estilo disruptivo de ambos lograron conectar con públicos que anhelaban un cambio radical.

En 2015, Trump era el outsider que desafiaba a las élites republicanas con su retórica incendiaria. Diez años después, Mamdani, miembro de los Democratic Socialists of America, retó a figuras del establishment demócrata como Andrew Cuomo, derrotándolo en las primarias con una campaña que prometía “hacer a Nueva York asequible para todos”.

Ambos supieron construir un mensaje simbólico. Trump lo condensó en “Make America Great Again (MAGA)”, que se transformó en un movimiento cultural con gorras, colores y filosofía propia. Mamdani creó una identidad visual con colores brillantes y eslóganes simples como “Nueva York asequible”, repetidos hasta el cansancio en pancartas, redes y vídeos.

Tanto Trump como Mamdani dominaron la narrativa del “ellos contra nosotros”, de los marginados contra los poderosos, los excluidos contra los privilegiados. Ambos se presentaron como víctimas del sistema, alimentando la percepción de injusticia que moviliza emociones y votos.

El “fenómeno Mamdani” no puede entenderse sin mirar el precedente de Trump. A pesar de las diferencias ideológicas y los ataques mutuos, sus campañas compartieron una estrategia común: hacer del espectáculo político una herramienta de poder. Y no es coincidencia que los estrategas más jóvenes estén estudiando ambos casos como parte del nuevo canon comunicacional.

Con estos dos ejemplos, queda claro que la política del siglo XXI ya no se libra solo en los debates o los mítines, sino en la estética, la narrativa digital y la viralidad. La pregunta que queda en el aire es ¿quién será el próximo político que tomará el “playbook” de Trump y lo adaptará, como hizo Mamdani, a su propia causa?