Golpe de Estado en Madagascar y el boicot latinoamericano en la Cumbre de las Américas: ¿dos caras de la misma crisis democrática?

ElAvance | 16 octubre 2025

Por: Licdo. Samuel Avila

Octubre de 2025 ha traído consigo dos eventos que sacuden los cimientos de la democracia: en Madagascar, el derrocamiento del presidente Andry Rajoelina tras una semana de protestas masivas y la asunción del poder por los militares; en América Latina, la negativa de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a participar en la Cumbre de las Américas debido a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, acusadas de ser gobiernos antidemocráticos y respaldo de esta postura por parte de otros países de la región. Ambas situaciones apuntan a un debate global: ¿qué significa ser democrático, quién decide excluir y qué riesgos implica la intervención militar o diplomática en nombre de la democracia?

Madagascar: entre protestas, militares y vacíos institucionales

El detonante social

Desde el 25 de septiembre de 2025, manifestaciones multitudinarias, impulsadas mayoritariamente por jóvenes (la llamada “Generación Z”), demandaban mejora en servicios públicos básicos, detenida por la crisis económica prolongada, fallas en electricidad, cortes de agua, pobreza creciente y una percepción extendida de corrupción.

La fractura militar y el golpe

La unidad de élite CAPSAT, tradicionalmente leal al presidente, se separa y declara que ya no obedecerá órdenes que ataquen al pueblo, apoyando a las manifestaciones.

En respuesta, el parlamento intenta destituir al presidente, mientras él disuelve la Asamblea. Estas maniobras generan una crisis institucional que desemboca finalmente en su huida a un “lugar seguro” y su salida del país.

La transición militar y el dilema democrático

El coronel Michael Randrianirina asume el poder, con respaldo del alto tribunal constitucional, y anuncia una transición que podría durar entre 18 meses y dos años. Durante este período, se comprometen nuevas elecciones y referéndum constitucional.

Sin embargo, el quiebre del orden constitucional la disolución de instituciones, la suspensión de la Constitución, la intervención militar directa plantea graves preguntas sobre el respeto a los derechos humanos, la legitimidad democrática y la posibilidad de que el régimen militar se instale de facto.

Reacciones internacional

Organismos como la Unión Africana y Naciones Unidas han expresado preocupación, denunciando el golpe como una alteración grave del orden constitucional.

América Latina: exclusión, soberanía y protesta diplomática

El rechazo mexicano

La presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado que no asistirá a la            X Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Punta Cana (República Dominicana) los días 4 y 5 de diciembre. Motivo: la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la lista de invitados.

Sheinbaum expresó que no está de acuerdo con que se excluya ningún país, argumento que une principios democráticos con una postura de solidaridad regional. Además, justificó su ausencia por una emergencia interna: lluvias extremas que han provocado decenas de muertes en varias entidades mexicanas.

Contexto de la exclusión

República Dominicana, país anfitrión de la Cumbre, afirmó que la no invitación a esos tres países responde a que ellos mismos decidieron salirse de la Organización de Estados Americanos (OEA) y no participaron en ediciones pasadas de la Cumbre. Asimismo, la decisión se presenta como una medida para evitar mayor polarización y lograr una convocatoria más amplia del resto de las democracias del continente.

Posibles otros boicots

Hasta el momento, México ha sido muy claro sobre su postura. No se descarta que otros países latinoamericanos puedan sumarse a la protesta diplomática, ya sea boicoteando la Cumbre o enviando representantes de bajo perfil, bajo el mismo argumento de defender la inclusión y la soberanía nacional frente a lo que consideran decisiones arbitrarias. (Nota: los reportes actuales no enumeran con seguridad los otros que definitivamente no asistirán)

El caso de Madagascar ilustra cómo la combinación de protestas sociales profundas y una administración percibida como desconectada puede terminar en quiebras institucionales graves. La clave estará en si la transición promete elecciones libres y respetadas o si el nuevo régimen militar simplemente intenta perpetuarse en el poder con legitimidad limitada.

En América Latina, la disputa sobre quién invita o quién asiste a cumbres diplomáticas evidencia que los principios democráticos ya no son solo un ideal, sino moneda de cambio político. La presión por la inclusión puede reforzar la democracia, pero también crear divisiones si se interpreta como sometimiento o imposición.

Ambos casos muestran que la democracia no solo se protege ni se amenaza en las elecciones, sino también en las reglas del juego institucionales y diplomáticos: la libertad de expresión, la rendición de cuentas, el respeto al disenso, pero también el reconocimiento de que la legitimidad no es automática y puede perderse por omisión, negligencia o represión.

El golpe de Estado en Madagascar y el boicot latinoamericano a la Cumbre de las Américas por la exclusión de países señalados como antidemocráticos son síntomas distintos, pero relacionados, de un momento global de tensión entre autoritarismos, legitimidad ciudadana y normas democráticas internacionales. El reto para la comunidad global consiste en definir mecanismos coherentes que sancionen las rupturas institucionales, sin violar soberanías, y que fomenten espacios de diálogo genuino, no meramente simbólico.